La nieve cubre parte del tejado del Consulado de Estados Unidos en Nuuk, Groenlandia, 5 de febrero de 2025 Sarah Meyssonnier Reuters
EEUU Trump planea comprar la independencia de Groenlandia con un cheque de 100.000 dólares para cada residente“Los límites en mi política exterior los pone mi propio sentido de la moral”, afirmó el presidente estadounidense en 'Fox News'. Su equipo busca maneras para hacerse con la propiedad de Groenlandia sin necesidad de entrar en guerra con Dinamarca.
Más información:La presión de Trump aviva las tensiones políticas en Groenlandia: "Dinamarca no nos protege. EEUU, sí"
Guillermo Ortiz Publicada 10 enero 2026 03:06hLas claves nuevo Generado con IA
La Administración Trump planea ofrecer 100.000 dólares a cada uno de los 57.000 habitantes de Groenlandia para fomentar su independencia de Dinamarca y su anexión a Estados Unidos.
El plan podría costar hasta 5.700 millones de dólares y se contempla como parte de una estrategia de presión ante la negativa danesa a negociar la venta de la isla.
Solo el 6% de los groenlandeses apoya unirse a EE.UU., pese a que más de la mitad desea la independencia respecto a Dinamarca.
Dinamarca rechaza cualquier venta y advierte que, en caso de intervención militar, la Guardia Nacional Danesa tiene órdenes de repeler el ataque.
Hasta 5.700 millones de dólares podría gastarse la Administración Trump en su intento de seducir a los habitantes de Groenlandia para independizarse de Copenhague y entrar a formar parte de los Estados Unidos, sea como un estado más o en libre asociación, al estilo de Puerto Rico.
Es el resultado de multiplicar el pago único de 100.000 dólares que, según fuentes internas estaría contemplando la Casa Blanca, por los 57.000 ciudadanos de la isla. Se trataría de un solo pago, aunque no está claro si se produciría una vez completada la anexión o como acicate para presionar al Gobierno actual.
La presión de Trump aviva las tensiones políticas en Groenlandia: "Dinamarca no nos protege. EEUU, sí"La medida es una de las muchas que contemplan Trump y sus asesores en caso de que Dinamarca siga negándose a negociar directamente la venta.
En primer lugar, consideran que Copenhague va a pedir más dinero y, en segundo lugar, sería arriesgado quedarse con una isla en la que, aunque más del 50% de los habitantes quiere la independencia, sólo el 6% está a favor de entrar a formar parte de los Estados Unidos, es decir, de cambiar una metrópolis por otra.
Marco Rubio anunció el pasado miércoles una reunión al más alto nivel con el Gobierno danés, pero casi setenta y dos horas después, aún no se sabe la fecha exacta de dicha reunión.
La oposición groenlandesa pide que las negociaciones sean directamente con el Gobierno de Nuuk, pero el primer ministro Jens Fredrik Nielsen dejó clara recientemente su postura con un elocuente post en redes sociales: "Basta ya de presiones, de insinuaciones y de fantasías de anexión".
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El presidente Trump, en entrevista con Sean Hannity, uno de sus mayores defensores en la cadena Fox News, aclaró un poco por qué tanto empeño en quedarse con una isla que ya depende de facto de Estados Unidos, pues la base militar de vigilancia espacial de Pituffik es la mayor garantía de seguridad de una isla que, por su pertenencia a Dinamarca, forma parte también de la OTAN.
Según Trump, todo depende del concepto de "posesión". Cuando "posees" algo, cuando es tuyo, te sientes más tranquilo que cuando dependes de un papel firmado, afirmó el magnate neoyorquino, que algo sabe de propiedades.
Preguntado hasta dónde podría llegar, Trump volvió a insinuar que no teme mandar tropas si es necesario, aunque espera que no haga falta. "No necesito ningún derecho internacional porque no voy a hacer daño a nadie. El único límite de mis acciones es mi sentido de la moral", explicó el presidente estadounidense.
Groenlandia, paraíso de las tierras raras y puerta de acceso para el control del Ártico: por qué Trump desea conquistarlaLa posición de Trump es un buen resumen de la deriva de las últimas décadas, en las que el presidente y comandante en jefe del ejército estadounidense tiende a comportarse en la práctica como un emperador, al menos en lo que respecta a la política exterior del país.
Apenas hay control por parte del Congreso y algunas cuestiones pueden virar 180 grados de una administración a otra, para desconfianza de los aliados.
El mejor ejemplo se puede ver en la situación actual de Venezuela, donde varias empresas ya han mostrado sus reticencias a la hora de invertir, ya que "es una locura poner tu dinero y que luego un tuit lo cambie todo".
Estados Unidos siempre ha presumido de planear sus operaciones al detalle, pero con Trump todo se mueve por impulsos y el mismo impulso que ha hecho que Delcy Rodríguez se quede al mando de la supuesta transición puede convertirse en cualquier otra cosa si el presidente republicano se levanta con el pie derecho.
Donde no hay una legalidad clara, y él debería saberlo, es complicado que haya inversión.
Donald Trump, durante una entrevista con el periodista Sean Hannity este jueves, en Washington. Casa Blanca
Primero disparar, luego preguntar
Volviendo a Groenlandia, más allá de las cuestiones de seguridad nacional, parece que todo gira en torno a dos cuestiones: en primer lugar, los recursos naturales que puede esconder la isla bajo el hielo.
En segundo lugar, el prurito por pasar a la historia como el hombre que amplió las fronteras de Estados Unidos y consiguió lo que Harry Truman fue incapaz de conseguir al acabar la Segunda Guerra Mundial, cuando también ofreció a Dinamarca la posibilidad de comprar la isla, de cuya defensa se había encargado Washington ante la amenaza nazi.
Ahora bien, satisfacer el ego de Trump le puede costar caro a un país que se supone que iba a entrar en una "edad de oro" económica.
Si los planes de explotar el petróleo de Venezuela no salen como la Casa Blanca espera y, además, hay que gastarse miles de millones en comprar una isla, sea de forma directa o indirecta, habrá que preguntarse dónde ha quedado todo ese populismo económico de la última campaña electoral, la supuesta preocupación por el americano de a pie y su compromiso de recortar el gasto estatal en cuestiones superfluas.
Desde luego, no parece que Dinamarca se lo vaya a poner fácil. En Copenhague siguen negándose a cualquier tipo de venta, aunque ven con buenos ojos una reunión directa en la que se pueda hablar de frente y no a través de mensajes en redes sociales o insinuaciones más o menos veladas.
La UE entra en pánico por la insistencia de Trump en anexionarse Groenlandia tras la intervención en VenezuelaAparte, el Ministerio de Defensa ha recordado en las últimas horas que, si se produce una intervención militar, la Guardia Nacional tiene la obligación de repelerla.
"En caso de ataque a territorio danés o a una unidad militar danesa fuera de territorio danés, las fuerzas atacadas deben iniciar el combate de inmediato sin esperar ni solicitar órdenes, incluso si la declaración de guerra o el estado de guerra son desconocidos para los comandantes en cuestión".
Así reza la orden del 6 de marzo de 1952, firmada por el rey Federico IX y que sigue vigente aún hoy en día. Obviamente, sus posibilidades de éxito ante el ejército estadounidense son escasas, pero en este pulso a distancia, Dinamarca quiere dejar claro que no se quedaría mirando.