El presidente estadounidense Donald Trump pronuncia un discurso en la cumbre del Instituto de la Iniciativa de Inversión Futura (FII) en el Foro Faena en Miami Beach, Florida, EE. UU., el 27 de marzo de 2026 Reuters
Oriente Próximo Trump presiona a Irán para sellar un acuerdo pero descarta cambiar el régimen y mantiene su ambigüedad sobre OrmuzLa Casa Blanca mantiene el optimismo de cara a las negociaciones de paz, aunque advierte de que destruirá toda la infraestructura energética iraní si no ve avances en el comercio por el Estrecho de Ormuz.
Más información:Trump amenaza a Irán con "aniquilar" sus instalaciones de energía si no hay acuerdo para acabar la guerra pronto
Guillermo Ortiz Publicada 31 marzo 2026 02:47hLas claves nuevo Generado con IA
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló este lunes por primera vez al supuesto interlocutor en las negociaciones que estarían llevándose a cabo con Irán. Se trata de Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y alcalde de Teherán entre 2005 y 2017.
Qalibaf fue también comandante de la Guardia Revolucionaria y ha mantenido en todas sus declaraciones públicas una línea dura contra Estados Unidos y en favor de la resistencia del régimen.
Trump amenaza a Irán con "aniquilar" sus instalaciones de energía si no hay acuerdo para acabar la guerra prontoSin embargo, Qalibaf podría ser una de esas figuras que, según Marco Rubio, se están dirigiendo "en privado" a la Casa Blanca con mensajes esperanzadores.
El hecho de que Estados Unidos obligara a Israel a quitar tanto a Qalibaf como a Abás Araqchi, ministro de Asuntos Exteriores, de su lista de objetivos, invita a pensar que realmente considera que pueden jugar un papel decisivo en una nueva administración más inclinada al entendimiento.
El asunto a resolver es si de verdad Qalibaf y Araqchi están mandando mensajes de disidencia y, sobre todo, si tienen alguna capacidad de influencia sobre la "línea dura" de la Guardia Revolucionaria que sigue controlando militarmente el país.
Araqchi, por ejemplo, estuvo en las negociaciones de Ginebra de finales de febrero, tras las cuales el gobierno de Omán salió a decir que había que ser más optimista que nunca sobre un acuerdo inminente… y, horas después, Israel y Estados Unidos estaban bombardeando Teherán.
En definitiva, la salida negociada a la guerra dependerá de si, como afirman en la Casa Blanca, hay una división interna en el régimen o si eso es lo que les están vendiendo, sin una base clara, terceros países como Pakistán, Egipto o Turquía mientras en realidad los ayatolás ganan tiempo para defenderse mejor de un posible ataque terrestre.
Luego, esa facción interna, de la que podría formar parte incluso el presidente Masud Pezeshkian, tendría que lograr un apoyo militar con el que ahora mismo no parece contar.
Uranio enriquecido
Ante la duda, el presidente Trump quiso dejar claro este lunes lo que la prensa estadounidense viene anticipando desde hace días: la opción militar sigue en pie.
Lo que no acaba de quedar claro es de qué manera se concretará ni con qué objetivos.
En las últimas horas, se ha especulado con la ocupación de la isla de Jark, para controlar el petróleo iraní, con el despliegue de fuerzas anfibias y paracaidistas en determinados puntos de la costa del Golfo… e incluso con una operación de precisión destinada a capturar el uranio enriquecido que sigue a disposición del régimen de Teherán.
El problema es que no hay una posición unificada respecto a los objetivos o al menos no se quiere hacer pública, que también tendría sentido.
Se supone que hay una oferta de quince puntos que, según Trump, está prácticamente aceptada —¿por quién?— aunque los medios indican lo contrario.
Sin embargo, Rubio insiste en la necesidad de acabar con la aviación iraní —cuya importancia siempre ha sido nula— sin mencionar la necesidad de acabar por completo con el programa nuclear iraní, algo que, para Trump, JD Vance y Pete Hegseth es la máxima prioridad.
Atrapados en la ratonera de Ormuz: Irán transforma la 'Furia Épica' de Trump y Netanyahu en un mes en una guerra sin salidaEn cuanto al uranio enriquecido, no sabemos de qué cantidades hablamos ni dónde están. La AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica, por sus siglas en inglés) afirma que se encuentra aún en los laboratorios subterráneos atacados el pasado mes de junio.
Ahora bien, según la propia agencia, los daños de los bombardeos hacen casi imposible el acceso a esos laboratorios, con lo que es complicado pensar en una operación corta, al estilo de la de Nicolás Maduro en Venezuela.
De hecho, según Trump, dichos laboratorios ya quedaron entonces "borrados del mapa", así que no se sabe qué se puede encontrar en ellos a estas alturas.
En consecuencia, es difícil saber el número de tropas necesario para una operación de este tipo, pero, a poco que Estados Unidos quiera ser ambicioso, da la sensación de que 5.000 o 6.000 hombres se antojan insuficientes.
Pueden valer para un objetivo preciso, pero no para controlar distintos puntos clave.
Ormuz, la otra pieza clave
Porque lo cierto es que, en el peor escenario posible, es decir, en aquel en el que no hay un interlocutor realmente capaz de llegar a acuerdos o de implementar dichos acuerdos, Estados Unidos, más allá de la captura del uranio enriquecido, deberá luchar por abrir el estrecho de Ormuz.
Todo esto sin la ayuda de sus socios europeos… ni de Israel, quien ya ha dicho que no está en condiciones de enviar tropas a la zona porque le pilla muy lejos.
Toda la carga quedaría sobre los hombros del ejército norteamericano y, de momento, Trump no quiere revelar aún sus cartas.
En un mensaje en redes sociales, se mostró optimista con las negociaciones… pero avisó de que, si no llevaban rápidamente a la apertura del estrecho, bombardearía toda la infraestructura energética de Irán, incluida la civil, lo que constituiría un crimen de guerra, pero, a estas alturas, ya nada de eso parece importar a ninguno de los dos bandos.
No dijo nada, por lo tanto, de tropas sobre el terreno, y la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se ha limitado a recordar que hay planificaciones disponibles para que el presidente pueda elegir… sin que eso implique que dicha decisión ya esté tomada.
Irán rechaza el plan de 15 puntos de Trump para detener la guerra y envía su propuesta: "Acabará cuando lo decidamos"Los mercados, de momento, siguen a la expectativa, con ligeras subidas en los futuros del Brent, que subieron en torno al 2% este lunes hasta rozar los 108 dólares por barril.
En venta directa, sigue por encima de los 110 dólares, una cifra que nos remite a lo vivido durante los primeros meses de la guerra de Ucrania y que derivó en una estanflación que se extendió por todo Occidente.