Donald Trump pronuncia este lunes un discurso ante miembros del Partido Republicano en el Trump National Doral Miami. Reuters.
Mundo Trump prolonga el alto el fuego hasta que Irán "presente una propuesta unificada y concluyan las negociaciones"El presidente de EEUU vincula la tregua al desarrollo del proceso en Islamabad aduciendo las peticiones de Pakistán y en base a que "el Gobierno de Irán está seriamente fracturado", pero mantiene el bloqueo en Ormuz.
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Guillermo Ortiz Publicada 21 abril 2026 22:25h Actualizada 21 abril 2026 23:16h Las clavesLas claves Generado con IA
"Irán nunca ganó una guerra, pero tampoco perdió nunca una negociación", afirmó Donald Trump en enero de 2020, tras el asesinato del líder de la Fuerza Quds, Qasem Soleimani. Más de seis años después, esas palabras se han convertido en una especie de profecía autocumplida que le está costando muy caro a los Estados Unidos.
El alto el fuego de dos semanas, que expiraba este miércoles, se vio prolongado unilateralmente por Trump ante "la división evidente en el Gobierno iraní y hasta que concluyan las negociaciones".
"Basándonos en el hecho de que el Gobierno de Irán está seriamente fracturado, algo que no resulta inesperado y, ante la petición del mariscal de campo Asim Munir y el primer ministro Shehbaz Sharif de Pakistán, se nos ha solicitado que detengamos nuestro ataque contra el país de Irán hasta el momento en que sus líderes y representantes puedan presentar una propuesta unificada", escribió en su plataforma Truth Social.
"Por lo tanto —recoge la publicación—, he dado instrucciones a nuestro ejército para que continúe con el bloqueo y, en todos los demás aspectos, se mantenga listo y capacitado; en consecuencia, prorrogaré el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y las discusiones concluyan, de una forma u otra".
No se sabe cuánto hay de huida hacia adelante en esta enésima prolongación de las conversaciones, sobre todo si se tiene en cuenta que Irán se niega a asistir a Islamabad y el estrecho de Ormuz sigue cerrado.
Horas antes, Trump había venido a insinuar que podría plantearse una invasión terrestre, al declarar en la CNBC que "el ejército se muere por entrar" en Irán. Por supuesto, él es el primero que sabe que una intervención de ese tipo conllevaría un elevadísimo número de víctimas mortales y el recuerdo de Jimmy Carter y 1979 está muy presente en su cabeza.
La decisión de Trump de confiar las negociaciones más complejas de su presidencia a su yerno, Jared Kushner, y su amigo de golf Steve Witkoff —ambos promotores inmobiliarios sin experiencia diplomática— se ha revelado como un error garrafal que ha facilitado la estrategia iraní de dilatar el proceso.
Aaron David Miller, veterano negociador que sirvió bajo seis secretarios de Estado, afirmó con rotundidad a la revista TIME: "¿Irán y Estados Unidos con Kushner y Witkoff? Fracaso. Se llevan un suspenso en diplomacia".
Según fuentes iraníes citadas por medios británicos, el ministro de Exteriores, Abás Araqchi, tuvo que explicarle a Witkoff "en varias ocasiones" las etapas de producción de combustible nuclear y la diferencia entre una instalación de enriquecimiento y un reactor.
Las críticas no se limitan a antiguos funcionarios. Múltiples observadores apuntan a que uno de los factores que llevaron a los bombardeos del 28 de febrero fue que Witkoff y Kushner "carecían de la experiencia técnica para siquiera entender lo que los iraníes estaban ofreciendo en las negociaciones".
Mientras tanto, figuras como el secretario de Estado, Marco Rubio, el vicepresidente JD Vance o el secretario de Defensa, Pete Hegseth, han permanecido marginados del proceso principal, pese a contar con mucha más experiencia en asuntos internacionales.
Las últimas horas de la tregua entre EEUU e Irán transcurren entre amenazas, falta de avances y Ormuz aún cerradoTrump improvisa, Obama no
El contraste con las negociaciones del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) entre 2013 y 2015 no puede ser más marcado.
Barack Obama comenzó a sentar las bases para el acuerdo nuclear iraní desde que llegó al poder en 2009 y envió a William Burns y Jake Sullivan en marzo de 2013, poco después de conseguir la reelección, a mantener conversaciones secretas con el régimen de los ayatolás.
El secretario de Estado, John Kerry, se reunió con el entonces ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, en 18 fechas diferentes —en ocasiones, más de una vez por día— y en 11 ciudades distintas, demostrando una paciencia que, según Jon Finer, jefe de gabinete de Kerry, "fue decisiva" para conseguir cerrar el acuerdo.
Kerry "aguantaba sermones del tipo 'déjame contarte sobre 5.000 años de civilización iraní'... y simplemente seguía adelante", una táctica que los iraníes usaban para desgastar a los negociadores estadounidenses.
La ventaja iraní actual es doble: no sólo cuentan con Araqchi, que participó en las exitosas negociaciones con la Administración Obama, sino que conocen perfectamente las debilidades de sus oponentes.
Como observó Rob Malley, otro veterano de las conversaciones del JCPOA: "Trump es impulsivo y temperamental; el liderazgo iraní es testarudo y tenaz".
Los iraníes han aprendido a explotar esa impaciencia trumpista, sabiendo que cada dilación juega a su favor mientras el presidente busca desesperadamente una victoria diplomática antes de que los precios de la gasolina sigan subiendo y la presión política aumente.
¿Desesperación?
Aparte, Trump cuenta con el problema de que sus amenazas más "apocalípticas" han perdido toda credibilidad.
Según el Wall Street Journal, Trump decidió escribir su ya famoso tuit afirmando que "una civilización entera morirá esta noche" sin coordinarse con sus asesores, con la intención de asustar a los iraníes y conseguir que aceptaran un acuerdo.
Trump incluso le confesó a un miembro de su equipo que la alabanza final a Alá se le ocurrió a él mismo "para aparentar inestabilidad ". Objetivo conseguido, desde luego.
Fuentes de la Administración admitieron en privado a la cadena CNN que "sus comentarios públicos han sido perjudiciales para las conversaciones".
Las afirmaciones falsas de Trump de que Irán había aceptado casi todas las demandas estadounidenses —incluyendo entregar uranio enriquecido— "no les gustó a los negociadores iraníes, que están a su vez librando su propia batalla en casa".
La sensación de que Trump podría estar saboteando sus propias aspiraciones se vio reforzada cuando el Wall Street Journal reveló que se le mantuvo fuera de una sala donde los asesores recibían actualizaciones sobre el dramático rescate del aviador estadounidense en Irán "porque creían que su impaciencia no sería útil".
En las últimas horas, el magnate neoyorquino ha insistido en sus amenazas de acabar con todas las plantas de energía y todos los puentes en Irán, pero, claro, comparado con lo anunciado hace dos semanas, todo queda en poco.
La negociación entre EEUU e Irán se tambalea: Teherán no confirma su participación y Vance aplaza su viaje a PakistánIrán ya ni se sienta a la mesa
Pese a que Trump lleva casi dos meses asegurando que el "nuevo régimen" está de acuerdo en todas sus exigencias y que se llegará a un acuerdo de forma inminente, desde Teherán parecen convencidos de que la diplomacia estadounidense amateur no merece su tiempo.
En declaraciones a la agencia IRNA, el jefe del parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, justificó la ausencia de su país en la segunda ronda de conversaciones “por las demandas excesivas de Washington, expectativas irreales, cambios constantes de postura, contradicciones repetidas y el bloqueo naval en curso".
De hecho, los iraníes fueron los primeros en anunciar que no tenían intención de viajar a Islamabad para una segunda ronda, describiendo las declaraciones estadounidenses sobre las conversaciones como "un circo mediático".
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, resumió la situación el pasado lunes con la siguiente afirmación: "La desconfianza histórica profunda en Irán hacia la conducta del gobierno estadounidense permanece y las señales poco constructivas y contradictorias de funcionarios estadounidenses llevan un mensaje amargo: buscan la rendición de Irán".
Con el alto el fuego a punto de vencer —o tal vez ya vencido, y así todo— y las dos delegaciones lejos de Pakistán, la solución militar parece ahora la única posible, aunque es difícil adelantar si será una continuación de los bombardeos de marzo o si se pasará a una fase más agresiva.
Tampoco hay que descartar que Trump anuncie a bombo y platillo la nueva inminencia de un acuerdo maravilloso y prolongue la tregua. En ese caso, una vez más, Irán habría ganado la negociación sin disparar un solo tiro.