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Trump quiere el petróleo de Venezuela, pero conseguirlo no será tan sencillo

Trump quiere el petróleo de Venezuela, pero conseguirlo no será tan sencillo
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La administración Trump ha dejado claro que la captura de Nicolás Maduro estaba vinculada a las vastas reservas de petróleo de Venezuela. No obstante, se desconoce cómo podrían acceder a ellas las empresas estadounidenses, o incluso si realmente desean hacerlo.
Molly TaftEnergía5 de enero de 2026la administración Trump y lo que realmente está sucediendo en el mundo del petróleo, así como lo que desean las empresas estadounidenses, es enorme", sostiene Lorne Stockman, analista de Oil Change International, una organización dedicada a la investigación y defensa en materia de energía limpia y combustibles fósiles.

Venezuela posee algunas de las mayores reservas del mundo

No obstante, la producción venezolana ha caído en picada desde mediados de la década de 1990, después de que Hugo Chávez nacionalizara gran parte de la industria. El país producía apenas 1.3 millones de barriles de petróleo diarios en 2018, muy por debajo del máximo de más de 3 millones de barriles diarios alcanzado a finales de la década de 1990. En comparación, Estados Unidos, el principal productor de crudo del mundo, registró una producción media de 21.7 millones de barriles diarios en 2023. Además, las sanciones impuestas al país durante la primera administración Trump han contribuido a una caída aún mayor de la producción.

Trump ha insinuado en repetidas ocasiones que liberar todo ese petróleo y aumentar la producción sería "una bendición para la industria del petróleo y el gas", y ha expresado su expectativa de que las empresas petroleras estadounidenses tomen la iniciativa. Este tipo de razonamiento, una consecuencia de su filosofía de "perfora, bebé, perfora" (drill, baby, drill), es característico del presidente. Una de las principales críticas de Trump a la guerra de Irak, que expresó por primera vez años antes de postularse a la presidencia, fue que Estados Unidos no "sacó el petróleo" de la región para "reembolsarse" por el conflicto.

Rory Johnston, investigador canadiense del mercado petrolero, sostiene que el presidente concibe la geopolítica energética "casi como si el mundo fuera un tablero de Catán: secuestras al presidente de Venezuela y automáticamente controlas todo el petróleo". "Hasta cierto punto, lo cree legítimamente. No es cierto, pero es un marco importante para entender cómo está justificando e impulsando su política", añade.

Algunas políticas de la administración Trump destinadas a impulsar el petróleo y el gas estadounidenses han terminado perjudicando a la industria. Los productores estadounidenses han expresado reiteradamente su preocupación por el impacto de los aranceles y de un mercado volátil, factores que han contribuido a una fuerte caída de los precios mundiales del petróleo, que descendieron un 20% en 2025, la mayor pérdida desde 2020. Las compañías de petróleo y gas, como la mayoría de las grandes industrias con un elevado capital invertido en infraestructura, valoran la estabilidad política y financiera a largo plazo. Cualquier sacudida adicional, grande e impredecible, ya sea en el suministro, en los marcos regulatorios, en los aranceles u otros factores, no podría llegar en peor momento para el petróleo estadounidense.

"En este momento, el mercado petrolero presenta un cierto exceso de oferta, y eso está perjudicando a las empresas estadounidenses. Lo último que quieren es que se abra una reserva masiva de petróleo repentinamente", señala Stockman.

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Quién gobernará Venezuela

Y las reservas de petróleo en una región concreta no garantizan, por sí solas, un entorno estable para una afluencia masiva de capital ni para la llegada de empleados petroleros estadounidenses. De acuerdo con el New York Times, la administración Trump consideró durante semanas a la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, como posible reemplazo de Maduro, en parte debido a su gestión de la industria petrolera desde que fue nombrada ministra de Petróleo en 2020. Sin embargo, no está en absoluto claro que esta administración sea capaz de gestionar un cambio de régimen de manera que genere un entorno de inversión estable para las grandes petroleras durante las próximas décadas.

No obstante, ese plan inicial ya se está desmoronando. Rodríguez, quien juró como líder interina de Venezuela, denunció las acciones de Estados Unidos y afirmó que Maduro es el "único presidente" del país. El domingo por la mañana, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró en el programa This Week de la cadena ABC que Rodríguez no es la presidenta "legítima" de Venezuela. "En última instancia, la legitimidad de su sistema de gobierno deberá surgir de un período de transición y de elecciones reales, que no han tenido lugar", afirmó.

el presidente de Venezuela. En este momento, no tenemos ni idea", sostiene Johnston.

Aun así, existe la posibilidad de que algunas empresas opten por seguir el juego a corto plazo. Los inversionistas han aprendido que alinearse con los intereses de Trump puede generar beneficios financieros y regulatorios, incluso cuando el mercado no respalda necesariamente esas decisiones; por el contrario, las empresas que no sigan la corriente podrían enfrentar consecuencias. The Wall Street Journal informó que un grupo de funcionarios de fondos de cobertura y gestores de activos ya estaba planeando un viaje a Venezuela para explorar oportunidades de inversión, incluidas las del sector energético.

"Vamos a ver mucho de eso. ¿Es una fachada para las inversiones o para la Casa Blanca? Creo que habrá mucha gente queriendo complacer a Trump y diciendo: 'Sí, sí, sí, ahora esta es nuestra industria petrolera'", concluye Johnston.

Artículo originalmente publicado enWIRED.Adaptado por Alondra Flores.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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