Ampliar
Los periodistas levantan la mano para preguntar a Trump en la rueda de prensa del lunes. EFE Trump revienta todos los moldes de la presidencia con su lenguaje amenazanteLa advertencia de llevarse por delante «toda una civilización» utiliza la retórica más extrema que haya salido nunca de la Casa Blanca
David Alandete
Washington
Martes, 7 de abril 2026, 21:39
... sino con hacer desaparecer a «toda una civilización». No habló como un presidente que busca forzar una negociación, sino como un dirigente instalado en una lógica de devastación absoluta, tierra quemada, dispuesto a presentar la aniquilación de un país entero como una opción real en la cuenta atrás de un ultimátum de rendición.Noticias relacionadas
La última amenaza de Trump: «Irán puede ser destruido en una noche y podría ser este martes»
«Delira», «loco desquiciado»; ¿ha perdido Trump los papeles en la guerra de Irán?
Trump anuncia un «posible» e inminente acuerdo de paz tras llamar «locos cabrones» a los dirigentes de Irán
Nunca antes un presidente de Estados Unidos había verbalizado desde el Despacho Oval, desde la posición de mando en la Casa Blanca, como comandante en jefe de la primera potencia mundial, una amenaza de ese calibre contra otro país, al menos en esos términos de exterminio de todo un pueblo. Al margen de que fuera una posibilidad militar real, una exageración calculada o un instrumento de presión psicológica, lo decisivo es que Trump cruzó una frontera que sus predecesores habían evitado incluso en las peores crisis, la de presentar la posible destrucción de una sociedad entera como parte explícita del lenguaje presidencial.
Trump tiene los planes para reventar céntrales eléctricas y puentes. Destruir la estructura civil de una nación de 93 millones de habitantes. Ese es el núcleo de la amenaza del presidente, hecha en redes, no ya un castigo limitado o una operación concreta. Destrucción de escala histórica.
El líder republicano tiene los planes para reventar la estructura de una nación de 93 millones de habitantes
A eso añadió otro elemento igual de delicado, al dar por hecho ya un «cambio de régimen completo y total» en Irán; es decir, no solo la presión militar, sino la caída del poder establecido en Teherán como horizonte explícito. Trump ha estado jugando con la idea del cambio de sistema, de decapitación de la teocracia, de instigar a la revolución, para al final admitir el lunes, en varias charlas con periodistas, que si por él fuera, se quedaría con el petróleo. «Pero parece que a los americanos les gusta más la idea de acabar con esto y volver a casa», dijo.
Las contradicciones
Ahí afloraban también las contradicciones de Trump en esta campaña iniciada el 28 de febrero: aseguraba haber logrado un cambio de régimen, pero el nuevo Líder Supremo es el hijo del anterior; presentaba al poder iraní como derrotado, pero el núcleo del sistema seguía desafiante y había llamado a la movilización civil ante estos ataques apocalípticos; y daba por controlado todo el espacio aéreo del país apenas unas horas antes de que Irán lograra abatir todo un F-15 estadounidense, forzando un rescate de infarto que tuvo en vilo a la nación el fin de semana.
En el mensaje de ultimátum final, la mañana del martes, Trump presentó su amenaza como «uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo», una formulación desmesurada con la que intentó elevar su ultimátum a una categoría casi histórica y providencial. No habló como otros presidentes en momentos de guerra, como Harry Truman ante Hiroshima, como Franklin Roosevelt ante Normandía, que solían revestir sus decisiones con argumentos de seguridad nacional, contención o interés estratégico, sino con una mezcla de grandilocuencia, dramatismo y afirmación del poder por lo personal.
Donald Trump gesticula durante su comparecencia del lunes. ReutersYa en su primer mandato, en 2020, el presidente había amenazado a la República Islámica con atacar 52 objetivos, incluidos lugares de alto valor cultural e histórico. Eso en un país con algunos de los vestigios más antiguos y valiosos de la civilización persa. Irán no es solo un actor regional ni una potencia enfrentada a Estados Unidos, sino una nación con raíces milenarias, heredera de imperios.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión