Exiliados iraníes en Nueva York se manifiestan para agradecer el ataque de EEUU contra el régimen Iraní REUTERS/Jeenah Moon
Oriente Próximo Trump se abre a dialogar con el ejecutivo provisional de Irán tras los bombardeos y alimenta la idea de la "vía venezolana"La rapidez con la que el presidente de EEUU tiende un ramo de olivo tras la ejecución del ayatolá Jamenei hace pensar que podría buscar un rápido reemplazo con gobernantes más afines más que un cambio de régimen, como sucedió en Venezuela.
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Paolo Fava Publicada 2 marzo 2026 02:24hLas claves nuevo Generado con IA
La dureza de las operaciones militares 'Furia épica' y 'Rugido del león' lanzadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní no ha tenido precedentes. El propio presidente de EEUU, Donald Trump, confirmaba la muerte de 48 líderes del régimen, incluido el ayatolá Alí Jamenei, a quien calificaba de "una de las personas más malvadas de la historia".
El cambio de régimen en Irán era uno de los objetivos explícitos de Trump según el discurso que colgó en su red social, Truth, a primera hora del sábado. En él instaba a la policía y los militares a una "rendición total y absoluta" a cambio de la amnistía, y les exhortaba a unirse a los manifestantes para derrocar a los líderes de la república islámica.
Menos de 48 horas después, el mandatario había cambiado sorprendentemente de tono. En una conversación telefónica con el medio The Atlantic, Trump revelaba que no sólo ya estaba en contacto con el ejecutivo de transición en Irán, sino que ya había accedido a dialogar con ellos. "Quieren hablar, y he accedido a hablar, así que hablaremos. Tendrían que haberlo hecho antes".
EEUU e Israel lanzan la operación 'Furia Épica' contra Irán para destruir su capacidad nuclear y derrocar el régimenEn su conversación con el medio, el presidente estadounidense reprocha a Irán que se haya negado a negociar antes, cuando lo cierto es que esta misma semana se había completado la primera ronda de conversaciones sobre el programa nuclear iraní en Ginebra. Las partes se habían emplazado a un segundo encuentro en Viena la próxima semana tras lograr "avances", según los mediadores.
"Tendrían que haber hecho lo más práctico y lo más fácil. Esperaron demasiado", lamentaba ahora. Se mostraba ambiguo sobre quiénes serían sus interlocutores. "Muchas de estas personas ya no están", explicaba al periodista Michael Scherer, a quien parecía querer convencer de que no había tenido más remedio. "Podían haber llegado a un acuerdo. Se pasaron de listos".
¿Querrán dialogar los supervivientes?
No está claro de dónde había salido esta rama de olivo en dirección a Washington, en un momento en el que el régimen iraní se encuentra debilitado, atrincherado y en pleno caos. El principal político superviviente es el presidente Masud Pezeshkian, quien ha activado el proceso de sucesión. Pero su peso en el control del país ya estaba en entredicho incluso antes del ataque.
Pezeshkian forma un triunvirato junto al ayatolá Alireza Arafi, experto en jurisprudencia y filosofía islámica chií, y el jefe del Poder Judicial, Gholamhosein Mohseni-Ejei. Pero este Consejo de Liderazgo a tres que debe conciliar a los estamentos civiles y clericales en la transición no cuenta con un representante del Ejército y de la Guardia Revolucionaria Islámica, más allá de la autoridad que confiere el sistema iraní al líder supremo sobre ambos.
Entra en juego la figura de Alí Larijani, otro de los líderes supervivientes a 'Furia épica'. Es el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y un incondicional de Jamenei a quien el propio ayatolá habría encargado la tarea de hacer que el régimen le sobreviviera. Aunque se le considera un 'pragmático' dispuesto a llegar a acuerdos, sus primeras declaraciones hacia EEUU han sido extremadamente beligerantes.
"Es evidente que el régimen se enfrenta a un fuerte descontento por parte de las clases populares", valora Naysan Rafati, Analista experto en Irán del International Crisis Group, en declaraciones a EL ESPAÑOL. Todos los escenarios están abiertos ante la pérdida de liderazgo, y los altos cargos restantes podrían verse abocados a recurrir a todos los medios a su alcance para "aferrarse al poder".
La presidenta interina de Venezuela , Delcy Rodríguez, habla junto al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello Reuters
La 'vía venezolana'
El propio Larijani había recibido en los últimos días un llamativo apelativo por parte de los analistas: "el Delcy de Irán". Se trata de una referencia a la operación de comienzos de año en Venezuela en la que las fuerzas especiales de Estados Unidos capturaron al presidente Nicolás Maduro. Desde entonces, la continuidad del régimen chavista ha estado garantizada por la buena sintonía entre Donald Trump y la líder interina, Delcy Rodríguez.
Los paralelismos comienzan con la preparación ante la opinión pública. El Pentágono llevaba semanas atacando presuntos barcos de narcotraficantes en el Caribe y acusando a Maduro de liderar el 'cártel de los Soles'. En Irán, era la cruenta represión a los manifestantes contrarios al régimen lo que brindó la condena y las sanciones de EEUU. El presidente, que ya se jactó el pasado verano de "perdonarle" la vida a Jamenei, prometía "ayuda" a los insurrectos.
Si la 'vía venezolana' está en marcha, puede terminar siendo una decepción para la oposición iraní que azuza el heredero del shah, Reza Pahlavi, desde el exilio en EEUU. Trump también alimentó las esperanzas de María Corina Machado, que le regaló su Premio Nobel de la Paz, al tiempo que amenazaba a Rodríguez con consecuencias "mucho peores" que las sufridas por Maduro.
Dos meses después, la oposición venezolana se resigna a ser paciente ante la evidencia de que EEUU se conforma con tutelar a Rodríguez mientras emprenda medidas democratizadoras, en lugar de forzar un cambio drástico. Las excarcelaciones de presos políticos y las ventas de petróleo en condiciones preferenciales para EEUU aseguran, como en la famosa máxima de Il Gattopardo, que todo cambie para que el chavismo perdure.
'The art of the deal'
¿Aceptaría el régimen de los ayatolás una sumisión a Estados Unidos, su enemigo acérrimo desde hace más de medio siglo, claudicando con el poder estratégico que brinda la venta de su petróleo? ¿Lo haría además frente a un presidente estadounidense que ha hecho de la fanfarronería su marca política, llegando a autoproclamarse 'presidente de Venezuela' tras el golpe a Maduro?
Objetivo Jamenei: el ataque destruye la residencia del ayatolá y el régimen guarda silencio sobre su estadoPara entender el modus operandi de Donald Trump, ya es tradición recurrir al libro que publicó junto al periodista Tony Schwartz en 1987, The art of the deal ('el arte de negociar'). En él habla de "pensar a lo grande, pedir mucho, y usar los medios de comunicación para sacar ventaja". Dicho de otro modo, se trata de confundir al contrario con un gran golpe -militar o económico-, seguido de una puerta abierta al diálogo para terminar en una posición ventajosa.
Esta técnica se ha podido observar en múltiples de sus políticas recientes, explicaba Maxime Lefebvre de la ESCP Business School. Los aranceles indiscriminados, por ejemplo, le permitieron llegar a mejores acuerdos tras negociar individualmente con cada país. Pero no siempre le sale bien. La postura unida de la UE y la OTAN sobre Groenlandia le obligó a renunciar a la anexión, aunque no reconoció derrota alguna. Eso también es parte del art of the deal.
La situación ahora es volátil en Irán, un país con una estructura militar y una economía mucho más preparadas para resistir que Venezuela. Trump podría conformarse con presentar la reanudación de las negociaciones como un éxito y esperar que el descabezamiento del régimen le brinde mayores cesiones. La alternativa es un conflicto prolongado, un quebradero de cabeza para un candidato que prometió a los suyos "no meter a EEUU en ninguna guerra".