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Trump se enfrenta al mundo en una semana de sorpresas y conmociones

Trump se enfrenta al mundo en una semana de sorpresas y conmociones
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El presidente de EEUU pasó de comprar azulejos para el salón de baile a instigar un cambio de régimen y criticar a las firmas de capital riesgo en un arranque de 2026 turbulento. Leer
Financial TimesTrump se enfrenta al mundo en una semana de sorpresas y conmociones
  • JAMES POLITI
9 ENE. 2026 - 16:04El presidente estadounidense, Donald Trump, hace declaraciones a la prensa desde el Air Force One.EXPANSION

El presidente de EEUU pasó de comprar azulejos para el salón de baile a instigar un cambio de régimen y criticar a las firmas de capital riesgo en un arranque de 2026 turbulento.

Hace apenas una semana, Donald Trump compraba azulejos para el nuevo salón de baile de 400 millones de dólares (340 millones de euros) de la Casa Blanca en una tienda ubicada en una zona industrial del condado de Palm Beach, cerca de su resort de Mar-a-Lago.

Pero esa pintoresca conclusión de sus vacaciones en Florida se vio rota, en cuestión de horas, por un estallido de actividad del presidente de 79 años para lanzar el año 2026 que fue asombrosa incluso para sus propios estándares.

Durante los últimos siete días, un Trump de gatillo fácil y expansionista impulsó una operación militar para capturar al hombre fuerte al frente de Venezuela, Nicolás Maduro, y prometió dirigir el país en el futuro próximo, al tiempo que lanzaba nuevas amenazas de arrebatar el control de Groenlandia a Dinamarca, aliado de la OTAN, y advertía que Cuba y Colombia podrían ser los próximos en la mira de EEUU.

Por otra parte, el presidente que prometió detener las guerras interminables exigió un aumento masivo del presupuesto anual de defensa a 1,5 billones de dólares y retiró a EEUU de una serie de organizaciones internacionales, en una retirada total de la cooperación multilateral.

En el ámbito nacional, Trump se apresuró a defender a un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que disparó y mató a una mujer de 37 años en Minneapolis, y exigió prohibir la compra de viviendas por parte de grandes inversores, añadiendo un toque de populismo económico a la mezcla.

Perdida en la tormenta parecía estar la principal prioridad en la que los republicanos le han estado pidiendo a Trump que se concentre antes de las elecciones de medio mandato de noviembre: un enfoque incansable en la lucha contra la inflación y la crisis del coste de la vida. La lenta publicación de los archivos de Epstein por parte de su Departamento de Justicia ha quedado en segundo plano.

El asalto a Maduro

La publicación de Trump en Truth Social se produjo a las 4:21 a.m. del sábado en Washington (las 5:21 a.m.) en Caracas. "EEUU ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro", escribió el presidente.

Trump ya había empleado la fuerza militar para atacar a Yemen, Siria, Nigeria y, sobre todo, a Irán durante su segundo mandato. Pero este caso se trató de un acto de hostilidad sin precedentes contra una nación sudamericana.

Unos 200 soldados estadounidenses llegaron a Caracas en plena noche, con la unidad de élite Delta Force a la cabeza para capturar al líder venezolano tras un tiroteo en el que murieron decenas de guardias de seguridad, algunos de ellos cubanos.

El paralelismo más inmediato con el asalto de Trump fue la invasión de Panamá en 1989 bajo el mandato de George H. W. Bush para destituir y arrestar a Manuel Noriega y llevarlo a EEUU para su juicio. Pero el derrocamiento de Maduro, un líder autoritario que había contrariado a EEUU, también evocó la persecución de Saddam Hussein, quien fue derrocado tras la invasión estadounidense de Irak en marzo de 2003, y posteriormente perseguido y capturado en diciembre de ese año.

En cuanto a Maduro, fue llevado a bordo del buque de asalto USS Iwo Jima, donde fue fotografiado con los ojos vendados y atado vistiendo un chándal. A su llegada a Nueva York, helicópteros lo trasladaron rápidamente hasta un centro de detención de Brooklyn, donde permaneció hasta su comparecencia ante el tribunal por cargos federales entre los que figura el de narcoterrorismo.

El lunes, ante el tribunal, Maduro afirmó su inocencia y sostuvo con tristeza que seguía siendo el presidente de su país y que había sido "secuestrado".

"Vamos a dirigirlo"

El presidente estadounidense supervisó el asalto a Caracas desde una sala de guerra improvisada en su resort de Mar-a-Lago con su equipo de seguridad nacional, antes de aparecer ante las cámaras. Elogió la destreza militar y el éxito de la misión. "Fue algo increíble de ver", se jactó.

Trump presentó a continuación un audaz plan para transformar a Venezuela de un importante rival geopolítico regional con fuertes vínculos con China, Rusia e Irán a algo cercano a un estado vasallo de EEUU.

"Vamos a dirigirlo", dijo Trump, añadiendo que no tenía "miedo" de enviar tropas al país y que consideraría un segundo ataque si las autoridades venezolanas no cooperaban. Sus comentarios eran congruentes con el tufo a cambio de régimen y reconstrucción nacional adoptado por anteriores administraciones estadounidenses que Trump había criticado con tanta frecuencia.

Fundamentalmente, el presidente estadounidense dejó claro que la primera tarea no sería apoyar a la oposición venezolana, restaurar la libertad política y allanar el camino para nuevas elecciones, sino tomar el control del sector petrolero del país para el beneficio de EEUU.

"Las compañías petroleras van a entrar. Van a gastar dinero", dijo Trump, y añadió: "Vamos a recuperar el petróleo que, sinceramente, deberíamos haber recuperado hace mucho tiempo".

Confiscación de petroleros

Trump también hizo gala del poderío militar estadounidense esta semana en escenas que recuerdan a una película ambientada en la Guerra Fría, al perseguir a un petrolero ruso por el Atlántico Norte.

EEUU redobló sus esfuerzos para cumplir el bloqueo naval total impuesto en diciembre a las exportaciones de petróleo venezolano sujeto a sanciones. El embargo sirvió como principal fuente de presión sobre los vestigios del régimen venezolano, incluyendo a la segunda al mando de Maduro, Delcy Rodríguez.

La confiscación el jueves del petrolero Marinera, anteriormente conocido como Bella 1, en alta mar desató la ira en Moscú. Pero hubo más: EEUU también interceptó esta semana un buque de la "flota oscura", el M/T Sophia, en el mar Caribe, en otra muestra de la disposición de EEUU a exhibir su poderío en aguas internacionales.

Mientras tanto, otros petroleros navegaban hacia Venezuela para transportar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a EEUU. Trump afirmó que el régimen de Caracas "entregaría" el crudo y que todos los ingresos de las ventas se destinarían a comprar productos estadounidenses.

Rehaciendo EEUU en Truth Social

Mientras sus acciones militares sacudían el orden mundial, Trump lanzó una serie de movimientos políticos radicales en casa, cualquiera de los cuales habría ocupado a una Administración más convencional durante meses.

En Truth Social, anunció con indiferencia que exigiría al Congreso un aumento del 50% del gasto de defensa para 2027, un enorme incremento de uno a 1,5 billones de dólares.

Pero los grandes fabricantes de armas estadounidenses no tuvieron mucho que celebrar, ya que Trump también los criticó en una serie de publicaciones en la red social. "EL EQUIPO MILITAR NO SE FABRICA LO SUFICIENTEMENTE RÁPIDO", declaró, criticando los altos salarios, la recompra de acciones y los dividendos en la industria de defensa.

También criticó específicamente a Raytheon, afirmando que había sido la "menos receptiva a las necesidades" del Pentágono.

Esta intrusión en la toma de decisiones corporativas se produjo rápidamente después de lanzar un ataque a los gigantes del capital riesgo de Wall Street, quienes se vieron sorprendidos por el repentino anuncio del presidente de que intentaría impedir que sus fondos de inversión compraran viviendas.

El movimiento supuso una nueva perspectiva sobre la vivienda y un guiño a los republicanos que quieren que Trump se centre en abordar los problemas de asequibilidad para los votantes en lugar de las aventuras en el extranjero. "La gente vive en casas, no en corporaciones", escribió.

Al día siguiente, el presidente añadió un plan asombroso para que Fannie Mae y Freddie Mac, las empresas federales de vivienda, compren 200.000 millones de dólares en bonos hipotecarios en un intento por reducir los costes del crédito para los compradores.

Esta rápida formulación de políticas se produjo en un contexto de crecientes tensiones en Minneapolis después de que un agente del ICE disparara y matara a una mujer de 37 años.

Trump no pudo resistirse a publicar un clip del incidente, diciendo que el agente había actuado en "defensa propia" y calificando a la mujer de "muy desordenada, obstruyendo y oponiendo resistencia" y acusándola de haberlo atropellado "brutalmente" a pesar de que no hay evidencia de que ella representara una amenaza seria para él.

Un mundo gobernado por la fuerza

A lo largo de la semana, los hombres de confianza de Trump sobre Venezuela intentaron explicar las intenciones de la Administración para el país. Tras la redada, Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, enumeró las exigencias de EEUU para lo que resta del régimen y afirmó que su intención era dictar la política en Caracas en lugar de ocuparla.

Fue Stephen Miller, subjefe de gabinete y partidario de la línea dura en materia de inmigración, quien sugirió con mayor contundencia que una nueva era de imperialismo de poder puro había comenzado en Washington.

"Vivimos en un mundo, en el mundo real, gobernado por la fuerza, gobernado por el poder", declaró Miller a la CNN el lunes. "Estas son las leyes de hierro del mundo... desde el principio de los tiempos", añadió.

Envalentonado por el éxito del asalto a Caracas, Trump amplió el alcance de una posible acción militar estadounidense en su propio patio trasero.

"Necesitamos a Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional, y Dinamarca no va a poder hacerlo", declaró a la prensa en el Air Force One durante su vuelo de regreso a Washington desde Florida.

Estos comentarios cogieron de improviso no sólo a los funcionarios en Copenhague, sino también a muchos aliados occidentales. En Latinoamérica, Trump predijo el inminente colapso del Gobierno comunista de Cuba y afirmó que una operación militar estadounidense en Colombia "suena bien".

"Colombia está... dirigida por un hombre enfermo, al que le gusta fabricar cocaína y vendérsela a EEUU, y no va a seguir haciéndolo por mucho tiempo", afirmó sobre el presidente Gustavo Petro.

Aunque Trump posteriormente llamó a Petro y lo invitó a la Casa Blanca, el presidente ha dejado claro que mantiene abiertas sus opciones.

En una entrevista con The New York Times, Trump afirmó que sólo "mi propia moralidad y mi propia mente" podrían detenerlo. "No necesito el derecho internacional".

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Fuente original: Leer en Expansión
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