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Tu coche conectado puede tener fecha de caducidad y el problema no está en el coche: está en las redes móviles

Tu coche conectado puede tener fecha de caducidad y el problema no está en el coche: está en las redes móviles
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Los coches conectados podría tener problemas en el futuro Los coches conectados superarán los 1.050 millones en 2035, pero su vida digital puede ser bastante más corta que la mecánica. Omdia alerta de que el futuro apagado de las redes LTE plantea un problema mucho mayor que la desaparición de 2G y 3G. Comprar un coche conectado implica asumir que una parte cada vez mayor de sus funciones depende de algo que el propietario no controla: la red móvil. Omdia acaba de poner el foco en ese riesgo al advertir de que el futuro apagado de LTE, la tecnología sobre la que funciona buena parte del 4G, puede dejar sin conectividad a vehículos que todavía tengan muchos años de vida útil. No sería la primera vez que ocurre. El sector ya está lidiando con las consecuencias de retirar tecnologías anteriores y Motor.es ha explicado cómo el apagado de las redes 2G y 3G puede hacer desaparecer servicios como la localización, la apertura remota o la preclimatización. La diferencia es que LTE está mucho más profundamente integrada en los coches actuales. Más de 1.000 millones de coches conectados en 2035 Según las previsiones de Omdia, la base mundial de vehículos conectados superará los 1.050 millones en 2035. En 2025 había 473,7 millones, por lo que el parque se habrá más que duplicado en una década, con un crecimiento anual compuesto del 8,3 %. El problema aparece al comparar dos relojes que avanzan a velocidades muy diferentes. Un automóvil puede permanecer en circulación durante 15 o 20 años, mientras los operadores retiran periódicamente redes antiguas para liberar espectro y recursos para nuevas tecnologías. Omdia advierte de que algunos operadores empezarán a desmantelar LTE a partir de 2030. No existe una fecha mundial única y cada país tendrá su propio calendario, pero el riesgo está en aquellos vehículos cuyo módem dependa de esta tecnología y no disponga de una actualización de hardware viable. Ya ha ocurrido con coches que siguen funcionando perfectamente El precedente es bastante concreto. Nissan tuvo que cerrar servicios de NissanConnect EV para determinados Leaf y e-NV200 antiguos porque sus unidades de comunicación utilizaban 2G, aunque los coches podían seguir circulando con normalidad. Con LTE, el alcance del problema puede ser mucho mayor. Omdia menciona funciones como las rutas dinámicas para vehículos eléctricos, actualizaciones OTA, servicios de seguridad en tiempo real y determinadas prestaciones relacionadas con los sistemas avanzados de asistencia. Eso no significa que el coche vaya a dejar de arrancar cuando desaparezca el 4G. Dependerá de cómo esté diseñado cada modelo, qué funciones necesiten conexión permanente y si el fabricante ha previsto una migración hacia tecnologías posteriores. Los coches conectados se tendrán que adaptar El software puede actualizarse; un módem antiguo, no siempre Los fabricantes han convertido las actualizaciones remotas en una herramienta para mantener sus coches al día, pero hay límites físicos. Las actualizaciones OTA pueden prolongar durante años la vigencia digital de un automóvil, aunque instalar una nueva versión de software no convierte automáticamente un módem LTE en uno compatible con 5G. Ese es uno de los grandes desafíos de los coches definidos por software: el programa puede evolucionar mucho más rápido que determinados componentes electrónicos instalados durante la fabricación. Europa ya ha afrontado una situación similar con la llamada automática de emergencia. El nuevo NG eCall está sustituyendo progresivamente a sistemas dependientes de redes móviles antiguas para evitar que una función de seguridad termine atrapada por la desaparición de la infraestructura que necesita. El 5G está llegando demasiado despacio Omdia señala otro elemento que complica el escenario: la adopción de 5G dentro del automóvil está siendo lenta. Millones de vehículos continúan incorporando LTE mientras la industria de telecomunicaciones empieza a pensar ya en su retirada futura. La solución pasa por diseñar coches con una vida digital comparable a su vida física: módems compatibles con varias generaciones, eSIM, arquitecturas que permitan sustituir componentes y combinaciones de redes terrestres y por satélite. Para el comprador aparece así una pregunta que hace pocos años prácticamente nadie se planteaba. Ya no basta con saber cuántos años de actualizaciones ofrecerá el fabricante. También conviene preguntarse durante cuánto tiempo podrá seguir conectándose el coche a una red que todavía exista. Porque el automóvil puede durar dos décadas. La red móvil que utiliza, no necesariamente.
Tu coche conectado puede tener fecha de caducidad y el problema no está en el coche: está en las redes móviles

Los coches conectados superarán los 1.050 millones en 2035, pero su vida digital puede ser bastante más corta que la mecánica. Omdia alerta de que el futuro apagado de las redes LTE plantea un problema mucho mayor que la desaparición de 2G y 3G.

Los coches conectados podría tener problemas en el futuroManuel Naranjo[email protected]

Publicado: 25/09/2026 08:30

6 min. lectura

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Comprar un coche conectado implica asumir que una parte cada vez mayor de sus funciones depende de algo que el propietario no controla: la red móvil. Omdia acaba de poner el foco en ese riesgo al advertir de que el futuro apagado de LTE, la tecnología sobre la que funciona buena parte del 4G, puede dejar sin conectividad a vehículos que todavía tengan muchos años de vida útil.

No sería la primera vez que ocurre. El sector ya está lidiando con las consecuencias de retirar tecnologías anteriores y Motor.es ha explicado cómo el apagado de las redes 2G y 3G puede hacer desaparecer servicios como la localización, la apertura remota o la preclimatización. La diferencia es que LTE está mucho más profundamente integrada en los coches actuales.

Más de 1.000 millones de coches conectados en 2035

Según las previsiones de Omdia, la base mundial de vehículos conectados superará los 1.050 millones en 2035. En 2025 había 473,7 millones, por lo que el parque se habrá más que duplicado en una década, con un crecimiento anual compuesto del 8,3 %.

El problema aparece al comparar dos relojes que avanzan a velocidades muy diferentes. Un automóvil puede permanecer en circulación durante 15 o 20 años, mientras los operadores retiran periódicamente redes antiguas para liberar espectro y recursos para nuevas tecnologías.

Omdia advierte de que algunos operadores empezarán a desmantelar LTE a partir de 2030. No existe una fecha mundial única y cada país tendrá su propio calendario, pero el riesgo está en aquellos vehículos cuyo módem dependa de esta tecnología y no disponga de una actualización de hardware viable.

Ya ha ocurrido con coches que siguen funcionando perfectamente

El precedente es bastante concreto. Nissan tuvo que cerrar servicios de NissanConnect EV para determinados Leaf y e-NV200 antiguos porque sus unidades de comunicación utilizaban 2G, aunque los coches podían seguir circulando con normalidad.

Con LTE, el alcance del problema puede ser mucho mayor. Omdia menciona funciones como las rutas dinámicas para vehículos eléctricos, actualizaciones OTA, servicios de seguridad en tiempo real y determinadas prestaciones relacionadas con los sistemas avanzados de asistencia.

Eso no significa que el coche vaya a dejar de arrancar cuando desaparezca el 4G. Dependerá de cómo esté diseñado cada modelo, qué funciones necesiten conexión permanente y si el fabricante ha previsto una migración hacia tecnologías posteriores.

Los coches conectados se tendrán que adaptar

El software puede actualizarse; un módem antiguo, no siempre

Los fabricantes han convertido las actualizaciones remotas en una herramienta para mantener sus coches al día, pero hay límites físicos. Las actualizaciones OTA pueden prolongar durante años la vigencia digital de un automóvil, aunque instalar una nueva versión de software no convierte automáticamente un módem LTE en uno compatible con 5G.

Ese es uno de los grandes desafíos de los coches definidos por software: el programa puede evolucionar mucho más rápido que determinados componentes electrónicos instalados durante la fabricación.

Europa ya ha afrontado una situación similar con la llamada automática de emergencia. El nuevo NG eCall está sustituyendo progresivamente a sistemas dependientes de redes móviles antiguas para evitar que una función de seguridad termine atrapada por la desaparición de la infraestructura que necesita.

El 5G está llegando demasiado despacio

Omdia señala otro elemento que complica el escenario: la adopción de 5G dentro del automóvil está siendo lenta. Millones de vehículos continúan incorporando LTE mientras la industria de telecomunicaciones empieza a pensar ya en su retirada futura.

La solución pasa por diseñar coches con una vida digital comparable a su vida física: módems compatibles con varias generaciones, eSIM, arquitecturas que permitan sustituir componentes y combinaciones de redes terrestres y por satélite.

Para el comprador aparece así una pregunta que hace pocos años prácticamente nadie se planteaba. Ya no basta con saber cuántos años de actualizaciones ofrecerá el fabricante. También conviene preguntarse durante cuánto tiempo podrá seguir conectándose el coche a una red que todavía exista.

Porque el automóvil puede durar dos décadas. La red móvil que utiliza, no necesariamente.

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