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Tu mascota tiene derechos: el PetTech o la nueva era del cuidado animal ha llegado a Hispanoamérica

Tu mascota tiene derechos: el PetTech o la nueva era del cuidado animal ha llegado a Hispanoamérica
Artículo Completo 1,494 palabras
Tanto Colombia como España lideran un cambio que va más allá de la sensibilidad cultural. De hecho, estas naciones están redefiniendo, por ley, prácticas y educación, lo que significa tener una mascota.
Isabel RamelliNegocios26 de marzo de 2026tenga consecuencias reales – y tangibles.

En Hispanoamérica, ese momento ya llegó: tanto Colombia como España lideran un cambio que va más allá de la sensibilidad cultural. De hecho, estas naciones están redefiniendo, por ley, prácticas y educación, lo que significa tener una mascota.

Mientras tanto, la tecnología toma de la mano a aquellos innovadores que le apuestan a sociedades sensibilizadas con el trato hacia la naturaleza.

“La tecnología es un campo en crecimiento en el sector de bienes y servicios para animales de compañía, quienes están cada vez más presentes en los hogares colombianos,” señaló a Wired en Español Andrea Padilla Villarraga, senadora colombiana y autora de leyes como la prohibición del uso de animales silvestres en circos y la criminalización penal agravada del maltrato.

La ley llegó primero

En los últimos años, países como Colombia no empezaron de cero. De hecho, la Ley 1774 de 2016 ya reconocía a los animales como seres sintientes, aunque en los últimos años, el país aceleró: endureció sanciones por abuso, reforzó controles sobre el comercio de mascotas, impulsó el microchip y la trazabilidad, y fijó la prohibición total de la tauromaquia para 2027.

Por otro lado, España había marcado el camino en 2021 con la Ley 17: los animales dejaron de ser bienes jurídicos, y se transformaron, ante los ojos del estado, en seres sintientes. La norma reforzó su protección, por ejemplo, en casos de divorcio, deudas y maltrato, y obligó a los tribunales a priorizar su bienestar; el abandono, además, fue penalizado, sentando las bases de un nuevo marco jurídico-social.

Dicha legislación fue, en muchos sentidos, un precedente adelantado a su tiempo. Otros países de la Unión Europea han seguido un camino similar, incluyendo Italia en 2022, y, Croacia y Bélgica en 2024.

Este nuevo panorama legal no sólo redefine la tenencia responsable, sino que también plantea un desafío estructural: a medida que la sociedad eleva sus estándares éticos sobre el bienestar animal, la tecnología – por medio de plataformas PetTech – empieza también a consolidarse como infraestructura clave para sostener el cuidado animal alrededor del mundo.

El giro, entonces, no es aislado. Es una señal de una transformación mucho más profunda.

La nueva era del cuidado animal

La expansión de leyes de bienestar animal ha revelado una brecha incómoda: la distancia entre lo que la legislación exige y lo que las personas realmente pueden cumplir en la práctica.

Reconocer legalmente que los animales son seres sintientes eleva los estándares éticos, pero no garantiza que existan las herramientas, la información o la infraestructura necesarias para sostenerlos.

“Colombia ha construido uno de los marcos legales más avanzados de la región en bienestar animal,” dijo la senadora Padilla. “Pero ese es justamente el punto de quiebre: la fragilidad de las instituciones y la ausencia del Estado en gran parte del territorio nacional.”

“Los gobiernos, generalmente, se escudan en la falta de recursos para justificar su inoperancia. Por eso la protección animal en Colombia avanza en legislación, pero aún se raja en avances concretos,” añadió.

Para muchos tutores, entonces, cumplir con registros, controles veterinarios, trazabilidad, cuidados preventivos y nuevas obligaciones se convierte en una carga fragmentada y difícil de gestionar. Esta desconexión evidencia un problema estructural: las normas avanzan más rápido que los sistemas que permiten aplicarlas.

En el vacío entre la intención legal y la capacidad cotidiana es donde la tecnología empieza a perfilarse no como un lujo, sino como una pieza clave para hacer viable el nuevo modelo de responsabilidad.

por ejemplo, plataformas digitales integradas permiten a los usuarios gestionar salud, pagos, vivienda, logística y servicios comunitarios desde una sola interfaz. Por ende, la pregunta ya no es si esta integración es posible, sino por qué en gran parte de Hispanoamérica aún no se ha convertido en el estándar.

La regulación está empezando a premiar a quienes diseñan sistemas, no solo funciones. A medida que los animales obtienen reconocimiento legal como seres sintientes, el PetTech deja de ser una categoría impulsada por contenido o conveniencia y comienza a transformarse en infraestructura.

Este cambio abre espacio para plataformas que garanticen continuidad en el cuidado, herramientas que reduzcan conflictos en lugar de perseguir retención de usuarios, sistemas que faciliten el cumplimiento normativo sin fricción, modelos de datos que sigan al animal y no al proveedor, y productos capaces de integrar comportamiento, salud y entorno en un mismo marco operativo.

En esencia, las compañías más sólidas del sector serán aquellas que logren reducir el “costo de la responsabilidad”: una propuesta de valor que se vuelve más robusta, defensable y relevante con el tiempo.

Dosty se perfilan como un ejemplo temprano de cómo el PetTech puede evolucionar de aplicaciones de consumo a infraestructura digital crítica.

En España y en países de Latinoamérica como México, Colombia, Venezuela, Chile y Argentina, la plataforma ha logrado consolidar, en un solo sistema, datos médicos, seguimiento del bienestar, educación para tutores y herramientas de cumplimiento normativo, respondiendo a un entorno legal cada vez más exigente.

Más que añadir funciones aisladas, Dosty ha construido una capa de continuidad: un historial vivo que acompaña al animal a lo largo de su vida, independientemente del proveedor, la clínica o la ciudad.

Su valor no radica en captar atención, sino en reducir fricción, ordenar información y convertir la responsabilidad – legal, sanitaria y emocional – en un proceso más simple, trazable y sostenible. Es una muestra de cómo la infraestructura digital puede convertirse en el verdadero cimiento del futuro del cuidado animal.

De hecho, a finales de marzo de 2026, Dosty implementó una serie de actualizaciones en su plataforma para mejorar la experiencia del usuario, entre las cuales se encuentran sistemas de recordatorios más completos para el cuidado y aseo de mascotas, ilustraciones personalizadas, un rediseño de la página de inicio que permite identificar las tareas más importantes del día, optimización para el seguimiento de síntomas, y funciones de interacción entre los usuarios.

Este aspecto, el comunitario, ha sido el desafío más grande de Ayaz Ahmadov, su fundador azerbaiyano. Tuvo que rediseñar por completo su sección de comunidad para permitir que los tutores puedan preguntar, responder y aconsejar entre ellos mismos – y en cualquier idioma, con ayuda del autotraductor.

Aún así, en la región latina específicamente, el emprendedor encontró una oportunidad única: “La comunidad no es una función. Es una forma de vida. Algunos mercados adoptan tecnologías, mientras que LatAm pone el alma,” señaló Ahmadov a Wired en Español.

“Cuando vimos los mensajes de nuestra comunidad en Hispanoamérica, entendimos que no estábamos construyendo una app de mascotas, sino un espacio donde la gente ya sabe conectarse. Sólo tuvimos que facilitar estas conexiones,” añadió.

Este reto ahora es hispanoamericano. En una región donde comienzan a emerger diferentes plataformas con una lógica similar – incluyendo aplicaciones como 11Pets, Dog Cat App y Doguify – muchas aún operan como herramientas aisladas que reflejan una tendencia regional clara: pasar de recordatorios y funciones puntuales hacia infraestructura que acompañe al animal a lo largo de su vida.

67% de hogares con mascota, enfrenta ahora la pregunta real: cómo convertir la intención normativa en capacidad operativa para millones de tutores, veterinarios e instituciones en un ecosistema todavía fragmentado.

Padilla, quien además fue reelegida en las pasadas elecciones legislativas colombianas del 8 de marzo, es cautelosamente optimista. Señala que, pese al abandono estatal, la sociedad civil ha avanzado: más adopciones, más cultura de la esterilización, más denuncias y más indignación frente al maltrato son, para ella, indicadores de un cambio real en las prácticas cotidianas.

Y hay también agendas concretas. Actualmente, la senadora impulsa la Ley Esterilizar Salva, que busca establecer el primer programa nacional de esterilización con recursos del Estado.

“La voluntad política es la base de todo, pues la inversión pública en sistemas de salud, en centros de bienestar animal, o en programas de educación – por mencionar algunos – dependen de la ejecución de los gobiernos,” dijo.

Lo que emerge es una nueva economía del cuidado animal. El PetTech que prospere no será el más viral, sino aquel que reduzca la fricción, facilite el cumplimiento legal, y construya confianza a largo plazo. La infraestructura no compite por atención. Y esa, en este nuevo escenario, es su mayor ventaja – y de los innovadores provenientes de todos los sectores.

Fuente original: Leer en Wired - Negocios
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