Un estudio publicado en 'Science' revela que los canes comparten con los humanos un mecanismo de aprendizaje auditivo para separar términos en el habla continua
Regala esta noticia Añádenos en Google Esta capacidad se desarrolla independientemente de haber crecido en un hogar o en la calle. (EFE) 30/09/2026 Actualizado a las 00:40h.Cuando escuchamos hablar un idioma desconocido, percibimos un flujo auditivo continuo sin pausas claras entre los términos. Para dividir esa corriente en palabras independientes, nuestro ... cerebro se apoya desde la infancia en las consonantes, que funcionan como el 'esqueleto' de las palabras. Hasta ahora se pensaba que esta preferencia neuronal, el sesgo consonántico, requería facultades lingüísticas o estructuras cerebrales exclusivas de nuestra especie. Sin embargo, un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest (Hungría) ha demostrado que los perros de compañía tienen una forma similar de procesar el habla y también utilizan las consonantes para segmentarla.
Exposición habitual al habla
«Esta adaptación a las características del habla no aparece únicamente en perros que ya vivían en un entorno rico en lenguaje durante los primeros meses de vida, cuando son especialmente sensibles a las experiencias sociales», explica Boglárka Morvai. «Los que habían pasado sus primeros tres meses viviendo en la calle o en un refugio, en lugar de hacerlo como animales de compañía en un hogar familiar, mostraron un sesgo consonántico igualmente marcado».
Por su parte, el neurocientífico cognitivo Attila Andics, director del estudio, considera que los resultados de estas observaciones «sugieren que la adaptación del cerebro al habla —y, en concreto, la aparición del sesgo consonántico— no requiere un cerebro preprogramado ni capacidades lingüísticas similares a las humanas». En cambio, la exposición habitual al habla «puede ser suficiente para modificar el funcionamiento del cerebro y dar lugar a características de procesamiento que anteriormente solo se habían observado en humanos, incluso en una especie evolutivamente alejada de nosotros».
Eso sí, los investigadores aclaran que este descubrimiento no significa que nuestras mascotas entiendan la gramática ni el significado profundo del lenguaje y lo que les decimos. Lo que sí demuestra es que humanos y perros compartimos una estrategia de procesamiento auditivo clave para extraer unidades con sentido a partir de la voz. «Esta es la primera evidencia de que el sesgo consonántico también puede aparecer en el cerebro de una especie distinta de los humanos», destaca Kinga G. Tóth.
comentarios Reportar un error