Relojes inteligentes y pulseras de actividad monitorizan nuestras noches al milímetro. Pero tanto control puede sabotear tu descanso. Tiene hasta nombre: ortosomnia
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 08/09/2026 Actualizado a las 20:20h.La calidad del sueño de anoche fue buena. Sin embargo, te dormiste a las 0:24, que es un poco tarde. Permanecer despierto hasta tan ... tarde puede sobrecargar tus ojos, causar fatiga visual y hacer que tu vista disminuya con el tiempo». No es tu madre la que te dice esto, sino tu 'sleeptracker'. En castellano, el dispositivo de monitorización de sueño que viene incorporado en la mayor parte de 'smartwatches' y pulseras de actividad que se comercializan. Este tipo de mensajes se han convertido en lo primero que vemos nada más abrir el ojo. Suelen venir acompañados de pormenorizados diagramas que identifican las horas de sueño profundo, las de sueño ligero y las que, supuestamente, estamos en fase REM. También de detalles sobre cómo ha sido tu respiración y ritmo cardíaco a lo largo de la noche. Y algunos te ponen, incluso, nota y te comparan, como si de una competición se tratara, con los demás. «82 puntos. Mejor que el 82% de los usuarios». Aunque en algunos casos pueden ser útiles, en otros pueden resultar contraproducentes para combatir problemas de sueño.
¿Qué es la calidad del sueño?
Muchos de estos dispositivos se aventuran a poner nota a la calidad del sueño. Pero los especialistas también rebaten su capacidad para hacerlo. «Este parámetro es algo bastante subjetivo», avanza la doctora García Malo. Para realizar un estudio de sueño completo los especialistas utilizan una herramienta llamada polisomnografía, que incluye «un registro de actividad cerebral por electroencefalograma, con unos sensores que se colocan en la cabeza y otros que se sitúan al lado de los ojos para monitorizar la fase REM».
Todo esto les permite saber de manera 100% fiable en qué fase de sueño se encuentra la persona: si está dormida, despierta, si tiene sueño ligero o profundo… Y así se construye el hipnograma, que es una especie de resumen de cómo ha sido el sueño. También se controla la parte cardiorrespiratoria: si la persona tiene ronquidos, apneas, movimientos extraños o repetitivos… «Cuando leemos una polisomnografía, podemos ver si el paciente tiene un periodo de vigilia dentro del sueño, si hay microdespertares o si la calidad del sueño es lo que te manifiesta cuando se levanta por la mañana», explica la doctora. Y pese a toda esa información, para los expertos la mejor forma de medir la calidad de sueño es, en realidad, un cuestionario. «Basta con que respondan a la pregunta de si están satisfechos con el tiempo que duermen y con el descanso que sienten», explica la doctora.
Quién debe usarlos
No es cuestión de demonizar nada, por supuesto. Los 'sleeptrackers' pueden ser útiles en algunos casos y algunas personas. «Pueden ayudar a mejorar la conciencia sobre el valor del descanso o a priorizar las horas de sueño. Y es útil para pacientes con turnos de trabajo difíciles o adolescentes con ritmos de sueño anárquicos porque, de un solo vistazo, puedes ver el tramo de sueño más regular, si duermen siesta…», admite García Malo para, a continuación, introducir el inevitable 'pero'. «Sin embargo, para personas que tienen una sospecha de trastorno del sueño, de insomnio, de piernas inquietas, de apnea, no tiene ningún valor. Yo, de hecho, les recomiendo que se los quiten».
«Sobreestiman el sueño porque dan por hecho que si estamos quietos, estamos dormidos. Y no siempre es así», dice el doctor Estivill
El doctor Estivill también desaconseja su uso. «Habitualmente, quienes más los utilizan son, precisamente, las personas que duermen mal o que son muy ansiosas. El que duerme bien no suele utilizarlo, porque no le importa saber si duerme mucho o no, ya sabe que descansa y está bien al día siguiente. Quienes tienen problemas suelen tener un componente ligeramente obsesivo que les hace querer controlar todas las variables. Yo se los desaconsejo porque eso solo aumenta la ansiedad sobre su patología».
El riesgo de la ortosomnia
Y con la ansiedad empiezan los problemas. «El sueño es una función biológica que no requiere ningún tipo de control ni supervisión. Hay personas obsesionadas con los datos a las que les das uno de estos relojes y entran en el bucle del miedo a no dormir, a no tener un sueño perfecto, a no descansar, a no alcanzar un patrón de excelencia. Todo esto, obviamente, con respecto a lo que les dice la aplicación», explica la doctora. Y esto, en los casos más extremos, puede dar lugar a la llamada ortosomnia, la obsesión por alcanzar un sueño perfecto. «Hay pacientes que vienen a la consulta porque el dispositivo les dice que no tienen un sueño profundo. Si les preguntas cómo creen que duermen, te dicen que bien. Pero, como el reloj les dice eso cada mañana, vienen. Obviamente, esto no es un motivo de consulta. Si tú te encuentras bien, no hay que darle más vueltas», confirma la especialista.
Además, cuando se trata de alcanzar un buen descanso, la regla que mejor funciona es tratar de... olvidarse de él. «Cuanto más quieres controlar, menos te relajas y menos duermes. Y estos 'wearables' no hacen más que perpetuar el círculo vicioso a través de una hiperinformación que, a menudo, solo da lugar a una obsesión contraproducente», concluye el doctor Estivill.
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