El complejo futuro de la histórica firma industrial vasca se decidirá ahora bajo tutela judicial y con un administrador
Regala esta noticia Instalaciones de Tubos Reunidos en Amurrio (Álava). (E. C) 04/05/2026 a las 20:54h.Crónica de una muerte anunciada. Finalmente, el consejo de administración de Tubos Reunidos ha comunicado este lunes a la sala de lo mercantil del Juzgado ... de Vitoria y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que no puede afrontar los próximos compromisos de pago que tiene encima de la mesa. Una insolvencia que ha llevado a la empresa, tras posponer varias semanas la decisión, a presentar un concurso voluntario de acreedores. Así lo ha confirmado la propia compañía en un comunicado en el que reconoce que «ha tomado conocimiento de que, debido a las tensiones de tesorería que viene sufriendo Tubos Reunidos en los últimos meses, agudizadas por la paralización indeseada de la actividad de la planta de Amurrio, la sociedad se encuentra en una situación de insolvencia inminente».
Acudir a un proceso concursal no tiene por qué suponer la desaparición de la empresa, pero las pérdidas de 118 millones en 2025, una deuda de 263 millones, entre los que destacan los 150 del rescate de la Sepi, además de unos elevados costes que complican la rentabilidad de la actividad, hacen muy complicado a Tubos Reunidos salir del atolladero. La empresa tiene problemas ya para pagar las nóminas de este mes y no puede afrontar los gastos financieros de sus créditos que le obligan en junio al abono de más de 20 millones.
Tras la refinanciación en 2019 de 351 millones de deuda y el rescate de la Sepi con otros 112 en 2021, la caja de la empresa no ha dado para más. Y, si ya no hay posibilidad de otra patada a seguir, ¿por qué se ha tardado tanto en tomar esta decisión? Es una de las preguntas que surge entre los analistas del mercado. Una de las causas está en que un consejo de administración cada vez más diezmado, tras la marcha del presidente Josu Calvo en enero –sustituido por Joaquín Fernández de Piérola– y la salida la semana pasada de uno de los miembros de más peso, Cristóbal Valdés, ha intentado hasta el final una solución de última hora que en otras ocasiones sí llegó.
Pero ninguno de los posibles inversores que han analizado la empresa ha decidido poner capital para afrontar una transformación de Tubos Reunidos. Tampoco se ha logrado una quita de los 150 millones que se deben a la Sepi, aunque el organismo del Estado ha ofrecido aplazamientos y refinanciaciones. En esas gestiones el Gobierno vasco ha intervenido activamente pidiendo una condonación a la Sepi, que reclamó también con insistencia la Diputación de Álava. Y también contactando con varios industriales vascos para pedirles que analizarán una entrada en el capital de la empresa. Pero sin inversión para transformar el negocio, la actividad de Tubos Reunidos no es rentable. Así, los pedidos caen y los aranceles de Trump dieron la puntilla cerrando el mercado estadounidense –el 50% de los 365 millones de facturación de 2025–. En medio de ese panorama las pérdidas han seguido escalando, así como la deuda, formando un círculo vicioso que estrangula a la empresa.
Es un escenario en el que, incluso el ERE de 301 personas que planteó la dirección para salvar la empresa y que se saldó con 240 salidas voluntarias, quedará en papel mojado. Y es que no se cumple una de las condiciones que recogió Tubos Reunidos en la oferta: que se cierre una reestructuración financiera.
La situación de los 1.300 empleados podría ahora entrar en una fase aún más complicada si la empresa no cuenta con dinero para pagar los salarios. En un concurso, hay que recordar, el orden de preferencia de los acreedores es inflexible: Seguridad Social, Hacienda, trabajadores y, después, los demás.
Todo esto llega en medio de una huelga indefinida en la planta de Amurrio, donde están casi un millar de los empleados del grupo y que ha hecho que la mayoría de los días de este año la empresa haya estado a medio gas o parada. Un impacto en las cifras que todavía no ha trascendido y que podría agravar aún más el maltrecho balance publicado y auditado a 31 de diciembre de 2025.
El procedimiento abierto ahora supone una nueva fase, cambia todo y serán el administrador concursal y la jueza los que deban tomar las decisiones en última instancia. Tras la comunicación a la titular de la sala de lo mercantil en Vitoria, María Teresa Trinidad, la CNMV procederá a a suspender la cotización de Tubos Reunidos.
Designación de administrador
La magistrada, a su vez, deberá analizar los datos económicos facilitados por la empresa y designar a ese administrador concursal para Tubos Reunidos para lo que solicitará al regulador una terna de candidatos que no tengan conflictos de interés con otras cotizadas. Este proceso puede demorarse semanas y es posible que tenga varios interesados, ya que, aunque se trate de un trabajo arduo, conlleva una importante facturación.
El escenario puede dar lugar a diferentes situaciones y desenlaces. Y es que el administrador deberá conjugar la defensa de los intereses de los acreedores para recuperar su dinero con la viabilidad de la empresa y el mantenimiento del empleo. Un sudoku perfecto en el que analizar las posibles ofertas que puedan presentarse por la empresa antes de plantear una disolución de actividad y venta de activos para liquidar las deudas hasta donde se llegue, según publica El Correo.
Aunque se priorizan las ofertas por el 100% del grupo, la unidad de negocio de Trapagaran que emplea a casi 400 personas es la que, según fuentes del mercado, más interés despierta entre posibles inversores. La actividad de esta línea de trabajo es más rentable tras la transformación por la que atravesó en 2023 y el cierre de su acería. Su producción, centrada en tubos de mayor diámetro está centrada en mercados 'premium' donde hay menos competencia y mayores márgenes.
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