El Kremlin acusa a Kiev de pretender «perturbar» unos comicios llamados a refrendar la presidencia de Putin y cuya principal incógnita es el índice de abstención
Regala esta noticia Añádenos en Google Los incendios en la refinería, visibles en el cielo de Moscú. (EFE)M. Pérez
20/09/2026 a las 14:24h.Ucrania lanzó esta madrugada un ataque masivo contra Rusia en la tercera y última jornada de las elecciones legislativas en este país. El ejército envió ... más de 1.600 drones de combate, la mayoría de los cuales fueron interceptados por unas defensas antiaéreas reforzadas desde días antes debido precisamente a la eventualidad de una ofensiva con los colegios electorales abiertos. Al menos dos personas han muerto y varias ingresaron con heridas en los hospitales.
Uno de ellos obligó, de hecho, esta noche a evacuar a 400 vecinos, 70 de ellos niños, de una torre de apartamentos en el distrito de Ramenskoye que fue devorado parcialmente por las llamas. Algunos medios citan un tercer fallecimiento. La víctima ha sido identificada como una funcionaria electoral que perdió la vida al impactar un avión no tripulado contra el autobús en el que viajaba en la región de Jersón.
Sergei Sobyanin, alcalde de Moscú, acusó a Kiev de perpetrar un ataque de grandes proporciones para «perturbar» los comicios parlamentarios. «El ataque sin precedentes fue claramente planeado con el objetivo de perturbar las elecciones. El enemigo no lo logró», declaró en Telegram. Son las primeras elecciones legislativas que se celebran en el país desde el inicio de la invasión de Ucrania en febrero de 2022 y, como parece predecible, todo está organizado para refrendar de nuevo a Vladímir Putin como presidente.
El mandatario de 69 años llegó a la cima del Kremlin a principios de 2000, después de que Boris Yeltsin renunciara el 31 de diciembre de 1999. Desde entonces ha sido el jefe del Estado salvo un breve paréntesis entre 2008 y 2012, en el que designó como sucesor a Dmitri Medvédev mientras él ocupaba el puesto de primer ministro. La operación fue consecuencia del precepto constitucional que prohibía a una misma persona ostentar la presidencia más allá de dos legislaturas. Medvédev funcionó como el hombre de Putin hasta las siguientes elecciones, cuando el antiguo agente del KGB recobró el liderazgo de Rusia. Tras la última reforma constitucional, Putin carece de plazo ahora para dejar el puesto.
El voto electrónico
El mayor interrogante de este proceso es el índice de abstención. El Kremlin busca afanosamente que sea el menor posible, ya que no depositar la papeleta se ha convertido en una señal de protesta. Ucrania, por su parte, busca que la mayoría de los ciudadanos se queden en casa.
Todos los partidos que concurren al margen del gubernamental, Rusia Unida, son dóciles a Putin y el único que marcaba cierta disidencia, Yabloko, ha sido apartado por decisión judicial y algunos de sus representantes alistados para ser enviados al frente. La participación ciudadana hasta la noche del sábado ascendía al 44,8% del censo y este domingo se ha informado de que 3,4 millones de ciudadanos habían entregado su papeleta de forma virtual. El propio Vladímir Putin y la mayoría de sus ministros han ejercido el voto electrónico.
Sobyanin declaró que 450 drones lanzados contra la capital fueron derribados. Las defensas interceptaron otros 240 en la región circundante entre las tres y las cinco de la madrugada. Aun así, algunos llegaron hasta un edificio residencial y una refinería de petróleo en Moscú.
Los incendios en estas instalaciones industriales, situadas en el distrito de Kapotnya, todavía eran visibles a mediodía. Los votantes podían observar las columnas de humo negro mientras caminaban hacia los centros electorales. El enfado de los rusos con Ucrania por sus repetidas ofensivas es muy notable, pero también el malestar con el Kremlin es intenso a causa de la inflación y los crecientes problemas de abastecimiento de combustible. Algunos expertos creen que este disgusto puede marcar el balance final de los comicios.
La refinería pertenece a Gazprom Neft y es una de las procesadoras de petróleo más grandes de todo el país. Suministra combustible a Moscú y su cinturón de poblaciones, donde las restricciones y las colas delante de las gasolineras se han vuelto a hacer muy presentes.
El presidente ucraniano, Volodimyr Zelensky, ha subrayado en un mensaje en sus redes sociales que, «en lugar de construir anillos de defensa aérea escalonados a expensas de otras regiones, Moscú debería poner fin a su brutal guerra y optar por la paz». El intercambio de ataques entre los dos países es brutal. El Kremlin ordenó atacar el sábado Kiev y Sumi, con el resultado de siete muertes; entre ellas, una mujer y sus dos hijos.
Zelenski ha llamado a la «voluntad política» para implementar medidas que reduzcan «la tensión». Vislumbra la perspectiva de un invierno donde la destrucción de infraestructuras energéticas y de almacenes de alimentos abocan a la población al frío y el hambre. Donald Trump dijo el pasado lunes que Kiev y Moscú habían firmado una tregua energética, pero el bombardeo de la refinería de Kapotnya no avala, desde luego, su afirmación.
Un aval para la guerra
Las elecciones que concluyen este domingo pueden marcar una nueva escalada en el conflicto. Putin las contempla como un respaldo popular a su «operación militar especial» en Ucrania y un aval para tomar medidas militaristas más drásticas, como el alistamiento forzoso de civiles y una nueva vuelta de tuerca a la economía de guerra. Muy pocos rusos creen que el presidente obtenga un resultado inferior a una comodísima mayoría.
Los primeros resultados se conoceran esta noche, aunque el cómputo total no se divulgará hasta el lunes. La Comisión Electoral Central comenzará a trabajar a las 21.00 horas (ocho de la tarde en Epaña) cuando en todas las regiones del país hayan cerrado los colegios. Hasta ese momento están prohibidas las encuestas a pie de urna.
Aunque la mayoría de altos cargos han votado telemáticamente, otros lo han hecho en persona, como la presidenta del Consejo de la Federación, Valentina Matviyenko: el ministro de Defensa, Andrei Belousov, y la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, María Zajarova. Los políticos aprovecharon su presencia en los colegios electorales para animar al voto y denunciar las «injerencias» extranjeras en el proceso ruso.
Aparte de los supuestos ataques de piratas informáticos, Zajarova denunció que numerosos residentes rusos en Letonia y Estonia habían sido coaccionados y amenazados por su intención de participar en los comicios en sus respectivas misiones territoriales. Nikolai Bulaev, vicepresidente de la Comisión Electoral Central, lo atribuyó a que en los países bálticos existe, a su singular juicio, una predispoción genética a la rusofobia. Tal cual.
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