Editorial
Un adelanto interesado y tardíoEs censurable que Sánchez se escude en el malestar social por la vivienda que no ha logrado atenuar para finiquitar una legislatura varada ya sin Presupuestos, sin mayoría en el Congreso y carcomida por la corrupción
Regala esta noticia Añádenos en Google (Fernando Hernández) 05/10/2026 Actualizado a las 13:10h.Es por ello censurable que Sánchez se escude ahora en la angustia ciudadana con una falla tan capital del sistema para poner fin a una legislatura para la que carecía ya de fuelle parlamentario antes del desalojo de Maricarmen Abascal. Como lo es que el presidente haya convertido la convocatoria oficial de esta mañana, precedida de tres días de reflexión que se asemejan a los cinco de inopinado retiro en abril de 2024 cuando se publicaron las primeras diligencias del juez Peinado sobre su mujer, en una suerte de primer acto de campaña cargando contra el PP y Vox, pese a que el voto decisivo del viernes fue el de Junts, al que él entregó las llaves de su mandato; y efectuando una selección de asuntos de relevancia en el que ha resonado su clamoroso silencio sobre la otra crisis nacional pendiente de resolver, la política y humanitaria derivada de la entrada ilegal de 80.000 personas en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. Que Moncloa esté sopesando ahora llevar a la Diputación Permanente del Congreso los decretos de vivienda que el Consejo de Ministros volverá a aprobar este martes, con la confianza de forjar en ese órgano transitorio la mayoría de la que carece en el pleno de la Cámara baja, apunta a una maniobra electoralista final que, por muy legal que sea, no haría más que redondear el insoportable deterioro institucional que ha atravesado esta legislatura.
Una legislatura construida sobre los escaños de las minorías independentistas que empujaron a la Cataluña autonómica a una traumática ruptura con el Estado constitucional. A partir de una ley, la de amnistía, que se ha demostrado como la más divisiva de la democracia pese al apaciguamiento catalán, con el Congreso enfrentado al Senado, la mayoría de las comunidades con el Gobierno del país, y el TC, que allanará este martes el camino para el regreso de Puigdemont, con el Supremo. Y con una catarata de investigaciones por corrupción a las que Sánchez -el primer presidente con su hermano, el ex fiscal general García Ortiz y el exministro Ábalos ya condenados, con el predecesor de éste en la secretaría general del PSOE, Santos Cerdán, bajo la lupa por las mordidas en obra pública y las 'cloacas', con su esposa al borde del banquillo y con su propio antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, enfangado en dudosos negocios- ha respondido abriendo una inquietante brecha con la Judicatura que ha rebasado la crítica admisible entre poderes en democracia.
Es responsabilidad primera del presidente cuidarse de que la campaña hacia las urnas que ya ha comenzado oficiosamente no empeore la ya insufrible polarización que soporta la ciudadanía. Un mandato al que también están conminados, desde su respectiva responsabilidad, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y el resto de los dirigentes partidarios concernidos por la liza del 29 de noviembre. Y es preciso que la controversia sobre la 'ley de nietos' se delimite al terreno de la revisión jurisdiccional en que se encuentra ahora sin injerencias políticas que cuestionen ese análisis ni que alienten sombras aún sin acreditar sobre una de las grandes conquistas de nuestra democracia: la limpia credibilidad de las urnas que ahora volverán a abrirse para dar voto y voz a los ciudadanos.
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