Los investigadores lograron encapsular las vesículas en un fármaco de administración intranasal que permite sortear las barreras naturales de protección del cerebro y facilitar su absorción directa por el tejido cerebral. Una vez dentro, estas partículas intervienen en sistemas de defensa como el inflamasoma NLRP3 y las vías de señalización cGAS-STING, ambos implicados en la inflamación crónica que deteriora el tejido cerebral con el paso del tiempo.
“La vía de administración es uno de los aspectos más interesantes de nuestro enfoque. La aplicación intranasal nos permite alcanzar el cerebro y tratarlo directamente sin recurrir a procedimientos invasivos”, señaló el doctor Maheedhar Kodali, también participante en la investigación.
Además, la terapia mostró efectos directos sobre el funcionamiento energético de las neuronas. A nivel celular, los científicos observaron una “reactivación” de las mitocondrias, las estructuras encargadas de generar energía dentro de las células. Con la edad, estas tienden a perder eficiencia, lo que limita la capacidad neuronal para sostener sus funciones normales.
Al mejorar el rendimiento de estas centrales energéticas, las neuronas recuperan parte de su actividad. Esto no solo contribuye a disminuir el deterioro cognitivo, sino que también se traduce en una mejora perceptible en la forma en que el cerebro procesa y almacena información. “Estamos devolviendo vitalidad a las neuronas al reducir el estrés oxidativo y reactivar las mitocondrias cerebrales”, explicó Narayana.
Un aerosol y la esperanza de un envejecimiento más sano
Todos estos efectos fueron observados en un modelo murino con ejemplares de 18 meses de edad, equivalente aproximadamente a humanos de entre 50 y 60 años. A los ratones, tanto machos como hembras, se les administraron dos dosis intranasales del aerosol con un intervalo de dos semanas entre cada aplicación.
Tras el tratamiento, los investigadores detectaron mejoras significativas en tareas relacionadas con el reconocimiento de objetos, la identificación de nuevos estímulos contextuales y la memoria espacial. Posteriormente, un análisis bioquímico del hipocampo indicó que el tratamiento logró reducir los marcadores de inflamación cerebral. Estos resultados fueron consistentes en ambos sexos y se mantuvieron durante varios meses, según reportaron los autores en un artículo publicado en la revista Journal of Extracellular Vesicles.
envejecimiento cerebral podría revertirse, lo que permitiría a las personas conservar su agudeza mental, mantener su participación social y retrasar el deterioro cognitivo vinculado a la edad”, concluyó.