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Un amarillo de 'incógnito': "Haber ganado el Tour... solo lo pienso cuando me lo recuerdan”<br>

Un amarillo de 'incógnito': "Haber ganado el Tour... solo lo pienso cuando me lo recuerdan”<br>
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Tour de FranciaEgan Bernal, el último amarillo superviviente a la tiranía: “No lo pensé, pero soy el único 'no extraterrestre'"

El colombiano, vencedor del Tour'19, es el único ‘superviviente’ al pulso Pogacar-Vingegaard: explica en MARCA su aventura actual

Egan Bernal, el último amarillo superviviente a la tiranía: “No lo pensé, pero soy el único 'no extraterrestre'"Egan Bernal, el último amarillo superviviente a la tiranía: “No lo había pensado"
  • NACHO LABARGA Nevers
Actualizado 16/07/2026 - 08:23CESTMostrar comentarios0
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Egan Bernal pedalea por el Tour con una mezcla de memoria, orgullo y libertad. No necesita mirar demasiado atrás para saber todo lo que ha vivido en esta carrera. Aquí tocó el cielo en 2019, cuando se convirtió en el primer colombiano en ganar la ronda francesa. Después conoció el otro extremo, el de las lesiones, la incertidumbre y la lucha por volver a sentirse ciclista. Ahora, en pleno Tour de 2026, disfruta de una posición distinta: sin la obligación de dominar, pero todavía con fuerzas para asomarse a la general y recordar que sigue siendo un corredor especial.

La estadística le concede un lugar singular. Más allá de Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard, Bernal es el último ganador del Tour que permanece en activo. Chris Froome y Vincenzo Nibali ya están retirados. Al colombiano le sorprende el dato, casi como si perteneciera a otro ciclista. “No lo había pensado. Es un buen dato”, responde a MARCA con una sonrisa, antes de admitir que competir contra los grandes dominadores de esta época también tiene su encanto.

“Es chévere, la verdad”, asegura sobre la posibilidad de seguir midiéndose con esos “extraterrestres”. Bernal no habla desde la nostalgia, sino desde la perspectiva de quien ha recorrido todas las plantas del edificio. “En esta carrera he estado en diferentes posiciones: en lo más alto, también luego en lo más bajo, siendo uno más, y ahora estando un poco ahí, peleando la general”. Su Tour ya no se explica únicamente por un puesto. Se explica por el camino realizado para volver a estar dentro. El colombiano insiste en una idea que resume su presente: disfrutar. “Me siento bien. Lo importante es que disfruto demasiado de lo que hago y me siento orgulloso de lo que estoy haciendo”. Haber ganado el Tour no le acompaña cada mañana como una medalla visible. Dentro del pelotón, dice, no piensa en aquel triunfo. No rueda recordándose que una vez vistió de amarillo en París. “Simplemente tratas de hacer lo mejor posible y ya está. Solo pienso en eso cuando me lo recuerdan, y es algo chévere”. Esa naturalidad también aparece cuando se le pregunta por una victoria de etapa. Bernal no la promete, pero tampoco la descarta. “Todo es posible. ¿Por qué no?”. En su actual situación, una jornada favorable, una fuga bien elegida o una montaña adecuada podrían abrirle una oportunidad. Ya no carga con la presión del favorito absoluto, pero conserva la ambición de quien sabe reconocer los momentos importantes. Su papel en Ineos también ha cambiado. El equipo británico atraviesa una reconstrucción después de haber dominado durante años las grandes vueltas. Bernal considera que la plantilla mantiene un nivel notable, aunque reconoce con claridad cuál es la pieza que falta. “Tenemos muy buenos corredores. Si ves la plantilla, es gente de muchísima calidad. Nos hace falta un líder que pueda pelear contra los que están un poco más adelante”.

No es una crítica destructiva, sino un diagnóstico. Según Bernal, la estructura sigue preparada para respaldar un gran proyecto. “Teniendo un líder sólido, tendría todo el apoyo del equipo, cien por cien. Es una estructura que sabe lo que es ganar y tiene corredores que pueden controlar”.

Feliz con su papel

Pocos conocen mejor esa maquinaria. Con ella conquistó el Tour y el Giro, y dentro de ella ha pasado prácticamente toda su trayectoria en la élite. Cuando se le pregunta si todavía se siente líder, evita las etiquetas. Su presencia en este Tour ni siquiera estaba prevista al principio. Tampoco llegó con el plan de disputar la clasificación general. Sin embargo, la carrera le ha colocado ahí, cerca de los mejores, casi de manera inesperada. “Primero no tenía pensado venir al Tour. Luego vengo y tampoco tenía pensado hacer la general. Y ahora estoy haciendo la general”.

Bernal valora especialmente el trato recibido. “El equipo me trata muy bien. Siento bastante apoyo, bastante respeto y me dan muchísima libertad”. Esa libertad le permite competir sin un guion cerrado, interpretar la carrera y aportar experiencia. Recuerda que en el Giro pudo terminar entre los diez primeros mientras ayudaba a Thymen Arensman. En Francia, “sin querer queriendo”, se ha metido en la general.

Con ganas de más en 'casa'

Su futuro, además, parece ligado sentimentalmente al Netcompany Ineos. Bernal no esconde su deseo: “Me encantaría terminar mi carrera en este equipo”. Lleva una década dentro de la estructura y admite que le cuesta imaginarse con otros colores. “Cuando uno está muchos años en un lugar, no se quiere ir. Es difícil verme en otro equipo”.

Antes de despedirse, también deja un mensaje de confianza para Carlos Rodríguez, el crack español que hace tres años ganó en Morzine a Pogacar y Vingegaard. Este año no está. “Carlitos es un corredorazo. Hizo quinto en esta carrera y eso no lo hace cualquiera. Tiene mucha clase”. Bernal conoce bien los altibajos y por eso cree en el regreso del español: “Como todo en la vida, hay momentos buenos y malos, pero seguramente volverá a llegar su momento”.

Egan ya fue el rey de París. Ahora corre sin corona, pero con algo quizá más valioso: la certeza de haber regresado desde el lugar más oscuro y la libertad de seguir sintiéndose competitivo entre gigantes, en la carrera que cambió su vida.

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Fuente original: Leer en Marca
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