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Un amplio estudio descarta que los fármacos como el omeprazol tengan más riesgo de cáncer de estómago

Un amplio estudio descarta que los fármacos como el omeprazol tengan más riesgo de cáncer de estómago
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Una investigación en BMJ desmiente que el uso de fármacos inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol, superventas y muy habituales en el tratamiento del reflujo gastroesofágico, esté asociado a mayor riesgo de sufrir el tipo más común de cáncer de estómago, el adenocarcinoma gástrico, como sugerían estudios previos. Leer
Salud y CienciaUn amplio estudio descarta que los fármacos como el omeprazol tengan más riesgo de cáncer de estómago 22 ENE. 2026 - 07:39EXPANSION

Una investigación en BMJ desmiente que el uso de fármacos inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol, superventas y muy habituales en el tratamiento del reflujo gastroesofágico, esté asociado a mayor riesgo de sufrir el tipo más común de cáncer de estómago, el adenocarcinoma gástrico, como sugerían estudios previos.

Un estudio publicado en The British Medical Journal (BMJ) afirma que no hay asociación entre el uso prolongado de estos medicamentos y el riesgo de adenocarcinoma gástrico.

Investigaciones recientes concluyen que el riesgo de cáncer gástrico se duplicaba con el uso de fármacos empleados para reducir el reflujo gastroesofágico como los inhibidores de la bomba de protones, cuyo principio activo más conocido es el omeprazol, conclusión que habría que cuestionar según los resultados de este nuevo trabajo.

La investigación se basa en datos de 17.000 pacientes con adenocarcinoma gástrico (que no era cáncer de cardias) procedentes de registros de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia entre 1994 y 2000, que se habían expuesto durante más de un año a estos fármacos.

Luis Bujanda, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Donostia, recuerda que siempre ha habido mucha polémica respecto a los efectos secundarios de los inhibidores de la bomba de protones (IBP). "Llevamos utilizando más de 25 años omeprazol (Losec). Los IBP los utiliza más de un 20% de la población y no se han visto efectos relevantes", señala el también coordinador del Área de Enfermedades Hepáticas y Gastrointestinales del Instituto Biogipuzkoa y catedrático de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

Este experto recuerda que "no hay que confundir antiácidos con inhibidores de la bomba de protones. Antiácidos son los fármacos empleados para reducir puntualmente la acidez estomacal: el almagato (como el Almax), el hidróxido de aluminio, el hidróxido de magnesio, el bicarbonato de sodio, etcétera. Los inhibidores de bomba de protones (omeprazol, lanzoprazol, rabeprazol, esomeprazol o pantoprazol), que se deben emplear, siempre bajo prescipción médica, para tratar el reflujo gastroesofágico (ERGE), las úlceras gástricas y duodenales, la gastritis, la infección por Helicobacter pylori(H.pylori) o la esofagitis eosinofílica, entre otras, o bien se emplean para reducir proteger la mucosa gástrica de los antiinflamatorios (AINEs).

"Desde el punto de vista de la práctica clínica, los hallazgos aportan resultados tranquilizadores. En pacientes con indicación clara de tratamiento prolongado con IBP (y antagonistas del receptor de histamina tipo 2), especialmente en casos de reflujo gastroesofágico, estos resultados sugieren que no existiría un aumento del riesgo de adenocarcinoma gástrico (no cáncer de cardias) atribuible a este tipo de fármacos, lo que puede contribuir a realizar una toma de decisión más equilibrada y basada en la evidencia, reduciendo miedos infundados, tanto en pacientes como en profesionales sanitarios.

"Este trabajo representa una aportación relevante al debate sobre la seguridad a largo plazo de los IBP", apunta Francisco López-Muñoz, catedrático de Farmacología y vicerrector de Investigación y Ciencia de la universidad Camilo José Cela de Madrid. Demuestra que "cuando se controlan adecuadamente los sesgos y otros factores distorsionantes, la asociación previamente descrita con el cáncer gástrico parece no sostenerse".

Además, "su rigor metodológico lo convierte en una referencia importante para reinterpretar críticamente la literatura previa y para guiar la práctica clínica basada en evidencias más sólidas", señala en SMC España.

Este facultativo recalca que el trabajo de BMJ contrasta con otros estudios clínicos y metaanálisis realizados durante los últimos 40 años que sugerían un aumento del riesgo (en algunos casos dos veces mayor) de cáncer gástrico asociado al uso de fármacos de la familia de los inhibidores de la bomba de protones (IBP) como el omeprazol.

"En muchos casos, estas asociaciones positivas podrían explicarse por limitaciones metodológicas relevantes, como sesgos protopáticos, la inclusión de pacientes con uso del fármaco a corto plazo, la no diferenciación entre cáncer de cardias y otros cánceres gástricos o la falta de ajustes en casos de infección por la bacteria H. pylori, cuya relación con el cáncer gástrico está perfectamente constatada. "De hecho (...) apoya la hipótesis de que gran parte de la evidencia previa podría reflejar asociaciones espurias más que un efecto causal real".

Envase de esomeprazol (Nexium) en una imagen de archivo.ASTRAZENECAEXPANSION

Por otra parte, "el uso de registros sanitarios nacionales completos de cinco países nórdicos muy consolidados en esta materia (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia) y la inclusión de más de 17.232 casos de adenocarcinoma gástrico (no cáncer de cardias) y más de 172.297 controles, seguidos durante un período de 26 años, confiere al trabajo una gran potencia estadística y precisión en las estimaciones".

Además, "la vinculación de los sujetos mediante identificadores personales y la ausencia de datos perdidos reducen de forma notable el riesgo de sesgos (...)" y "el ajuste por múltiples factores clave, como la edad, el género, tratamiento para la erradicación de H. pylori, historia de úlcera péptica o diabetes tipo 2, consumo de tabaco y alcohol, obesidad o, consumo de algunos medicamentos refuerzan también la validez interna del trabajo".

"No obstante", apunta López-Muñoz, también investigador del Instituto de Investigación Hospital 12 de Octubre y del Instituto de Investigación Sanitaria HM Hospitales (IISHM), que al igual que reconocen los autores del estudio, el uso prolongado de IBP sigue requiriendo reevaluación periódica por otros posibles efectos adversos conocidos, aunque no relacionados con las neoplasias gástricas.

Bujanda apunta en este sentido que aunque la investigación no asocia los IBP con cáncer gástrico, se trata de un estudio observacional y sobre registros, donde la información está sesgada, y "tampoco habla de tipo ni dosis de IBP y define largo plazo como más de un año". Por ejemplo, el estudio menciona que el 3,1% de los casos erradica el H. pylori, pero no habla del porcentaje de infección de esa población, que generalmente es superior al 25-30%.

Además, solo analizan un tipo de cáncer gástrico, el adenocarcinoma. ¿Y los tumores neuroendocrinos gástricos? Son muy infrecuentes, pero podría haber una relación con la utilización de los IBP. Tampco se sabe qué dieta seguían los participantes, añade, ni si hay antecedentes familiares de cáncer gástrico. Por último, dado que está disminuyendo la incidencia del cáncer gástrico, "sería bueno valorar si al tomar IBP aumenta el riesgo en el cáncer esófago-gástrico".

López Muñoz también alude a estas limitaciones del estudio, si bien no parecen suficientes para invalidar la conclusión principal. "Su diseño de casos y controles, aun basado en registros prospectivos amplios, no permite establecer la causalidad de forma definitiva".

Además, "no se dispone de información detallada sobre algunos factores potencialmente relevantes, como la dieta (por ejemplo, consumo de sal), antecedentes genéticos familiares u otras variables clínicas relacionadas con la gravedad de la patología gástrica", coincide. Asimismo, "el estudio se basa en poblaciones nórdicas, lo que podría limitar parcialmente su extrapolación a regiones con perfiles epidemiológicos distintos para el cáncer gástrico.

The BMJ https://www.bmj.com/content/392/bmj-2025-086384

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Fuente original: Leer en Expansión
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