Miércoles, 20 de mayo de 2026 Mié 20/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Un anciano, a punto de morir atragantado por un trozo de jamón: lo salvan dos policías que iban a recoger un premio en Churriana

Un anciano, a punto de morir atragantado por un trozo de jamón: lo salvan dos policías que iban a recoger un premio en Churriana
Artículo Completo 752 palabras
Los agentes realizaron la maniobra de Heimlich al hombre, un exsacerdote que iba en silla de ruedas y participaba en una cena de una residencia de personas mayores en la caseta municipal
Un anciano, a punto de morir atragantado por un trozo de jamón: lo salvan dos policías que iban a recoger un premio en Churriana

Los agentes realizaron la maniobra de Heimlich al hombre, un exsacerdote que iba en silla de ruedas y participaba en una cena de una residencia de personas mayores en la caseta municipal

Regala esta noticia Añádenos en Google El padre Manuel, junto al oficial de la Policía Local que lo salvó. (SUR)

Juan Cano

Málaga

20/05/2026 a las 00:54h.

Si hay algo en lo que coinciden todos los agentes es en que no hay mejor servicio ni mayor premio que salvarle la vida a ... un ciudadano. Dos policías locales, que casualmente iban a recoger una distinción en la feria de Churriana, realizaron la maniobra de Heimlich a un anciano que asistía al acto y que se atragantó con la cena de la que disfrutaba en la velada.

En esos momentos, en la caseta municipal había medio millar de personas; entre ellas, aproximadamente 40 eran usuarios del Centro Gerontológico El Buen Samaritano, gestionado por Cáritas, que habían sido invitados a una cena durante el evento, al que asistieron distintas autoridades municipales.

Mientras los agentes aguardaban a la entrega del reconocimiento, observaron que se formaba un gran revuelo en torno a una de las mesas. Las cuidadoras que estaban a cargo de los mayores de la residencia también empezaron a avisar a las personas que estaban alrededor pidiendo ayuda.

Los policías locales corrieron hasta allí y vieron lo que pasaba: un hombre mayor se había atragantado y se estaba asfixiando, hasta el punto de desplomarse. Era Manuel, el padre Manuel, como lo conocían en Alcaucín, donde fue un párroco muy conocido y querido. Tiene 83 años.

Los funcionarios pidieron inmediatamente una ambulancia y le practicaron la maniobra de Heimlich al anciano, con la dificultad añadida de que estaba en silla de ruedas y se encontraba en estado de semiinconsciencia, según relataron las fuentes consultadas.

Tras practicarle maniobras compresivas durante dos minutos, los agentes consiguieron que el hombre expulsara un trozo de jamón con el que se había atragantado y le obstruía las vías respiratorias. A partir de ahí, empezó a recuperarse y fue asistido por los sanitarios de la ambulancia que se desplazó al lugar. Gracias a la rápida actuación policial, no fue necesario su ingreso en un hospital.

«Verdaderamente, le salvaron la vida. Habría fallecido en pocos segundos, porque se estaba asfixiando», explica, agradecido, el director del centro gerontológico, Patricio Fuentes, quien añade: «Ahora está dolorido por el atragantamiento y por la maniobra, que es agresiva, y lo está viendo un médico para saber qué le provocó la disfagia. Se acuerda del mal rato que pasó y está muy agradecido a los policías».

Fuentes recuerda que el personal de la residencia está entrenado en primeros auxilios y sabe realizar la maniobra de Heimlich, «que debería conocer todo el mundo», pero en las circunstancias en las que se encontraba el padre Manuel, con la movilidad muy reducida y en silla de ruedas, fue providencial la presencia de los agentes en el lugar.

Tragedia en una comunión

Precisamente, este fin de semana se produjo otro episodio similar en Asturias, aunque con un desenlace muy distinto. María Ángeles 'Geli' Díaz, de 65 años, y abuela de un niño de 9 años que estaba celebrando su comunión, falleció atragantada por un trozo de solomillo mientras disfrutaba del convite con otras 15 personas, 11 adultos y cuatro menores, en uno de los salones de un restaurante próximo a Gijón.

Fue en torno a las 16 horas cuando la mujer, vecina de Caldones, donde regentó el merendero restaurante La Bombilla, empezó a sentir que se ahogaba con el trozo de carne que había ingerido. Testigos de lo sucedido aseguran que se vivieron momentos realmente dramáticos y angustiosos.

Dos policías fuera de servicio, uno local y otro nacional, que estaban de invitados en otra comunión en el mismo establecimiento, se volcaron para ayudar haciéndole la maniobra de Heimlich. Posteriormente llegaron los servicios sanitarios y una ambulancia que se encontraron a la abuela en parada cardiorrespiratoria. Consiguieron reanimarla y trasladarla aún con vida al Hospital de Cabueñes, donde finalmente se certificó el deceso.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir