- ANA RAMÍREZ @ana_ramirez_s
Llamazares Pomés Arquitectura trasplanta la estética de un apartamento de ciudad a una vivienda generosa en metros a una altura de 1.700 en Andorra. Mounthattan es un ejercicio de lenguaje contemporáneo que huye de la estética alpina habitual sin comprometer la calidez.
El estudio Llamazares Pomés Arquitectura ha ejecutado este proyecto lleno de contrastes que parte de la unión de dos casas unifamiliares pareadas en Andorra para crear un único hogar de 650 metros cuadrados, a casi 1.700 m de altura y con vistas hacia las pistas de esquí. Una maravilla, vamos. Y sin embargo, los inicios fueron algo torpones, como nos cuenta Iván Pomés. "El cliente me llamó solo para decorar un aseo y buscar cómo conectar los jardines. Pero al conocerlo, vi que estaba un poco confundido: incluso mencionó la posibilidad de construir un pabellón exterior, lo que me hizo darme cuenta de que, en realidad, no estaba del todo cómodo con cómo estaban las casas. Le pedí un par de semanas para ordenar las ideas y, después, le presenté un programa de lo que creíamos que había que hacer en la casa. Todavía sin diseño, solo definiendo cómo pensábamos que cada espacio debía utilizarse, para que todo funcionara de manera natural y coherente".
Y triunfó, claro. Su propuesta pasaba por reinterpretar la arquitectura de montaña desde una mirada contemporánea, evitando caer en la imagen de cabaña alpina tradicional. Sin renunciar a la calidez asociada a ese tipo de alojamientos, Pomés optó por la elegancia de un apartamento urbano. De esta fusión surge el nombre del proyecto: Mounthattan. "Casi todos los clientes que compran una casa en la montaña suelen pedir una estética de cabaña alpina, pero en este caso no tenía sentido. La casa es contemporánea, construida con prefabricados de hormigón y paredes de pladur, por lo que el lenguaje de un refugio tradicional no encajaba".
Piscina en formato lámina de agua frente al salón que refleja el paisaje.Rafael VargasVista del salón principal que habla de dos rasgos principales del proyecto: amplitud y lenguaje contemporáneo.Rafael Vargas¿Es la madera lo único que se salva de la clásica casa en la montaña? "La hemos empleado en suelos, revestimientos y mobiliario integrado, usando parquet para crear una continuidad muy interesante en los espacios. Además, la madera se ha trabajado de una manera más actual: los revestimientos se realizan por paños enteros, siempre de suelo a techo, sin dinteles, creando un lenguaje más arquitectónico y contemporáneo, lejos de la cabaña tradicional, pero manteniendo la calidez característica de la montaña."
La madera asume el rol de dar carácter a la construcción, pero no es el único. "También hemos trabajado otros elementos, como los tapizados y la búsqueda de rincones acogedores, algo que siempre es un reto en casas de grandes dimensiones: se trata de encontrar esos puntos personales que invitan a sentirse cómodo y a disfrutar de la intimidad". De hecho, redimensionar los 650 metros a una escala cálida fue uno de los retos con los que Pomés se topó en el proyecto. "Creo que hubo varios. Uno, como comentábamos antes, fue conseguir un apartamento sofisticado en la montaña sin que pareciera forzado. Otro fue encontrar la medida adecuada para cada espacio, cuidando la proporción y la funcionalidad, y al mismo tiempo evitar caer en estéticas exageradas de montaña, que muchas veces pueden ser vistosas pero faltas de contenido".
Y una que siempre ha creído que los metros cuadrados dan la felicidad... "Creo más en la proporción que en los metros cuadrados. Evidentemente, contar con espacios generosos ayuda, pero lo más importante es dotarlos de escala humana y saber repartirlos adecuadamente, combinando zonas más públicas con otras más privadas y recogidas. Al final, no se trata solo de tamaño, sino de cómo se viven y se sienten esos espacios", analiza el arquitecto.
Revestimiento de madera de suelo a techo y muebles integrados, claves de la vivienda.Rafael VargasPara hacer acogedores los 650 metros de la vivienda el arquitecto ha trabajado con rincones como éste.Rafael VargasEse salón, con ese ventanal y esas vistas a la ladera son envidiables, nos sitúan en un paisaje natural de gran atractivo, nos preguntamos si con un proyecto tal existe la presión añadida de no afear el entorno. "La verdad es que esa presión debería existir para cualquier profesional del sector, ya sea en la ciudad, en el campo o en la montaña. En proyectos tan ligados al paisaje, la responsabilidad seguramente es aún mayor. Uno de los problemas más grandes hoy en día es la masificación, el exceso de construcción y la falta de coherencia entre las diferentes edificaciones, que hacen que incluso lugares espectaculares pierdan parte de su encanto", se lamenta Pomés.
En esa línea hay que referirse al exterior de la vivienda. "Hemos trabajado la continuidad entre exterior e interior pensando, sobre todo, en tratar el exterior como parte de la vista desde dentro de la casa. El cliente pasa largas temporadas en invierno, mucho más que en verano, así que el uso es más visual que físico. Por ejemplo, construimos una piscina oscura delante del comedor para generar un plano de agua que reflejara el cielo y la montaña. Además, colocamos una barandilla invisible —situada en un plano inferior— de manera que no interrumpiera las vistas, logrando que el paisaje se sintiera como una extensión natural del interior".
Escritorio que refuerza la idea de que se trata de un apartamento urbano ubicado en alta montaña.Rafael VargasLos interiores y la selección de piezas son una apuesta sofisticada para lo que es habitual en este tipo de alojamientos.Rafael VargasLa casa cuenta con un spa privado que incluye sauna, hammam y jacuzzi, así como una zona de bar con billar y home cinema. Y un detalle curioso: en el parking hay una fotografía de la vista que se tendría al llegar si la casa no existiera. ¿Por qué? "Surgió casi al final del proyecto. Nos preguntamos: ¿por qué los parkings tienen que ser siempre tan fríos y poco acogedores? En una urbanización en la montaña, el parking es casi la entrada principal de la casa, así que quisimos convertirlo en algo especial. Se nos ocurrió colocar una ventana con la vista que habría desde allí si la casa no existiera, y al retroiluminarla, la imagen iluminaba el espacio como si fuera luz natural entrando por esa ventana. Es un pequeño detalle, pero cambia por completo la sensación al llegar: de repente, incluso un lugar tan funcional como un parking transmite calidez y conecta con el paisaje."
La madera es el material dominante en los interiores de Mounthattan.Rafael VargasLa iluminación es uno de los puntos fuertes de Llamazares Pomés Arquitectura.Rafael VargasComo buen apartamento urbano, aunque trasplantado a Andorra, el proyecto tiene ese puntito de sofisticación propio de ese apartamento imaginario de Manhattan. La selección, conjuntamente con el cliente, fue sucediendo de manera muy natural, sin forzar nada, nos apuntan.
Sólo cabe preguntar qué elementos de este Mounthattan definen la práctica del estudio. "Sobre todo, la empatía con el cliente. Intentamos entender lo que realmente necesita, incluso cuando a veces le cuesta definirlo o no es plenamente consciente, y somos capaces de crear casas que se adaptan a su forma de vivir. Además, conseguimos distribuir muy bien los espacios, prestando especial atención a los rincones, que en casas grandes a menudo se pasan por alto, aunque suelen ser los más recogidos y acogedores. Otro de nuestros puntos fuertes es la importancia que le damos a la iluminación, porque creemos que define la experiencia de cada espacio".
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