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Un Auditorio ¿de la Música?

Un Auditorio ¿de la Música?
Artículo Completo 436 palabras

FUERA DE FOCO

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Regina Sotorrío

20/06/2026 a las 02:00h.

La cultura es lo primero que se recorta en los presupuestos, lo que nunca se menciona en los debates políticos y lo que siempre va ... al final de los periódicos. Para muchos es la más prescindible de las necesidades y lo último del Auditorio de la Música viene a corroborarlo. Llevamos 20 años hablando de la asignatura pendiente de Málaga, del gran equipamiento que permitirá ampliar la programación de ópera, poner en valor a la Orquesta Filarmónica de Málaga, descongestionar el Teatro Cervantes y acoger grandes eventos culturales. Ojo: culturales. Cierto es que cuando el proyecto resucitó hace unos años, para hacerlo más atractivo a posibles patrocinadores y justificar la millonaria inversión de la administración, se añadió el uso congresual. Los negocios y el turismo, como sabemos, mueven siempre más dinero. Pero (casi) nadie esperaba este giro de guion: la infraestructura cultural más potente de la última década en Málaga será gestionada por la empresa municipal Promálaga, que depende del Área de Innovación, Digitalización y Captación de Inversiones. Me van a disculpar, pero me he perdido.

Nadie duda de la capacidad de Promálaga para gestionar este espacio. Al contrario, está acreditado que sabe y puede llenar de contenidos un recinto. Ese es el problema: que en la ciudad turística y tecnológica de moda, esas salas a estrenar tendrán muchos aspirantes de empresas, asociaciones, colegios profesionales y ferias. La lírica, la clásica y el teatro tendrán que pedir estar, reservar su sitio en lugar de disponer de él. Y contra eso es difícil competir porque mientras un congreso deja dinero, para una producción de ópera -en la mayoría de los casos- hay que ponerlo. Pero la cultura no puede medirse en términos económicos, sus beneficios son otros y a largo plazo. Por eso, el objetivo de un centro cultural nunca debe ser la rentabilidad sino la sostenibilidad, y flaco favor se le hace si la única solución posible es desvirtuar la razón para la que ese lugar se construyó. Un motivo que figura claramente en la consulta preliminar a la licitación abierta el pasado lunes y donde, como publicó en estas páginas Paco Griñán, las palabras «congresos» y «convenciones» ni se mencionan en el proyecto. Lo 'cultural', en cambio, aparece y varias veces.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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