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Un aviso británico a navegantes

Un aviso británico a navegantes
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Farage, el cofundador de Reform UK, y 'Binface' ('Carabasura') son las dos caras de una devaluada democracia parlamentaria en Reino Unido. Leer
Ensayos liberalesUn aviso británico a navegantes
  • TOM BURNS MARAÑÓN
Actualizado 16 AGO. 2026 - 23:43El líder de la formación antieuropea Reform UK, Nigel Farage.Yui MokEXPANSIONSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Farage, el cofundador de Reform UK, y 'Binface' ('Carabasura') son las dos caras de una devaluada democracia parlamentaria en Reino Unido.

Acierto británico normal y corriente le complacía su democracia parlamentaria. Disfrutaba de su moderación y el pacto constitucional que la Cámara de los Comunes forjó con la Corona hace más de tres siglos le infundía sensaciones de excepcionalidad y permanencia. Y la alternancia en el poder del sistema bipartidista le aseguraba equilibrio. Ya no. Hoy la democracia parlamentaria no le enorgullece. Es imposible que le guste la deriva que ha tomado. Unos convierten sus tradicionales procesos en farsa y otros los polarizan.

El disgusto del británico de andar por casa se comprende y los demás deberían poner sus barbas a remojar. Su desazón es un aviso a navegantes. Se ha agrietado el tan deseable gobierno de We the People -la peor forma de gobierno con la excepción hecha de todos las otras, según Churchill - que hunde sus raíces en el Palacio de Westminster, Londres, sede de los interlocutores democráticamente elegidos por el pueblo soberano.

Algo está podrido en el Estado del Reino Unido, como decía Hamlet del de Dinamarca, cuando un cómico con la cabeza y los hombros ocultos en un cubo de basura se presenta como candidato a ganar un escaño en la vetusta asamblea donde generaciones de decorosos parlamentarios han ensanchado el camino de la democracia abierta y representativa.

El del disfraz se hace llamar Count Binface (bin es el cubo de los restos) y se proclama guerrero intergaláctico del espacio.

Para ser exactos, la putrefacción no se debe al hecho de que un estrafalario antisistema pida el voto de los ciudadanos. En Reino Unido se puede presentar como candidato todo el que deposite en la junta electoral local quinientas libras, 585,30 euros al cambio de hoy, que se le devuelven si obtiene más del 5% del voto total, y no sea juez, militar o policía en activo. La descomposición institucional no se debe a que un caradura llamado Carabasura aparezca en la papeleta, sino a que gente adulta que sabe leer y escribir y que se supone responsable vote al grotesco e irrespetuoso intruso.

El de la cabeza metida en un cubo de basura es la antipolítica y en su manifiesto abundan lo que algunos saludan como gracietas geniales y otros abominan por ser estupideces de mal gusto que ridiculizan lo que se ha de tomar en serio: "Rebajaré tus impuestos y subiré los de los demás"; "prometo construir, al menos, una vivienda asequible"; "[gracias a mí] las maquinas tragaperras serán más justas para que los jugadores tengan posibilidades de ganar".

Con estas y parecidas ofertas, el guerrero intergaláctico obtuvo el segundo lugar y el 26,9% del voto total en unas elecciones parciales celebradas la semana pasada en el distrito electoral de Clacton, una ciudad costera de unos 85.000 habitantes al noreste de Londres. Fue una elección parcial atípica porque la forzó Nigel Farage, el propio diputado que representaba el distrito, con el fin de convertirse en el arbitro indiscutible de la política del Reino Unido. Farage, el cofundador de Reform UK, un partido extremadamente antieuropeo y antiinmigración, y Binface son las dos caras de una devaluada democracia parlamentaria.

La elección parcial fue un éxito mediático para el guerrillero intergaláctico y un innegable triunfo político para el que exige la devolución inmediata de incontables inmigrantes a sus países de origen. Farage, que es visto como un líder carismático por mucho británico normal y corriente y como un peligroso populista por otros tantos de sus conciudadanos, dice que el Reino Unido multicultural es una "sociedad rota".

El líder de Reform ganó el distrito de Clacton en las elecciones generales de hace dos años, convirtiéndose en miembro de la Cámara de los Comunes por primera vez en su ya larga trayectoria de activista derechista. Y, al ser recientemente acusado de recibir financiación irregular, renunció a su escaño pero volvió a presentar su candidatura en la convocatoria de la elección parcial para cubrir la vacante en Clacton que él mismo había creado.

Fue una insólita, audaz y desafiante maniobra política. Ahora Farage ha vuelto a ser elegido miembro del Parlamento de una manera aplastante con el 63,3% de los votos emitidos en Clacton.

Si inusual fue la estrategia de Farage, no lo fue menos la reacción de las demás fuerzas políticas nacionales en la fragmentada Cámara de los Comunes que tanto inquieta al británico de andar por casa. Todas ellas, el partido Laborista, el Conservador, el Liberal-Demócrata y el Verde, decidieron boicotear la elección parcial en Clacton y el tiro de este Pacto del Tinell a lo anglosajón le ha salido por la culata al establishment parlamentario.

Entre Binface y Farage, la burla y la ira, Andy Burnham, que desde hace un mes es el séptimo primer ministro en una década, y los británicos lo tienen crudo.

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Fuente original: Leer en Expansión
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