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Un café aparte y el «chocolate con churros»: las dos versiones del choque entre PSOE y Sumar

Un café aparte y el «chocolate con churros»: las dos versiones del choque entre PSOE y Sumar
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Los ministros magentas se recluyeron en una sala de La Moncloa mientras Montero entraba y salía para informar a Sánchez y a sus pares socialistas

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Yolanda Díaz y Pedro Sánchez en la Moncloa. EP Un café aparte y el «chocolate con churros»: las dos versiones del choque entre PSOE y Sumar

Los ministros magentas se recluyeron en una sala de La Moncloa mientras Montero entraba y salía para informar a Sánchez y a sus pares socialistas

Miguel Ángel Alfonso y Paula De las Heras

Madrid

Viernes, 20 de marzo 2026, 20:54

Consejo de Ministros de este viernes estuvo a punto de celebrarse sin la participación de la vicepresidenta ... segunda y lo otros cuatro ministros de Sumar. La cita, de carácter extraordinario, se planteó para armar un real decreto con medidas anticrisis, pero lo que se acabó armando fue un plante inédito por las diferencias entre ambos socios de coalición en materia de vivienda.

La vicepresidenta primera, María Jesús Montero, salía y entraba de esta pequeña sala, decorada con varias butacas y en cuya pared cuelgan retratos de los expresidentes, y acudía a otra dependencia separada por un pasillo –que a su vez es anexa al salón en el que se celebra el Consejo de Ministros–, donde trasladaba al resto de ministros y al presidente Sánchez las novedades de esta atípica negociación. De puertas hacia fuera, la noticia del plantón ya corría como la pólvora. Se llegó a especular, aunque fue desmentido posteriormente por todos los actores allí presentes, con una crisis de Gobierno que acabara con Díaz y los suyos fuera del Ejecutivo.

Los ministros de Sumar querían, a toda cosa, incluir en el decreto la prórroga de los 600.000 contratos de alquiler que vencen este año y la moratoria de los desahucios para inquilinos vulnerables. Montero les advertía, a su vez, de que si esto se añadía al resto de medidas pensadas para paliar la inflación derivada de la contienda en Irán corrían el riesgo de toparse con el veto de Junts, que ya tumbó hace unas semanas un paquete de medidas similar en el Congreso formando mayoría con el PP y Vox.

La víspera por la noche, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, había telefoneado a todos los grupos para sondear un posible apoyo. También había negociado directamente con Sumar. Pero este viernes, en el momento clave de las conversaciones, se encontraba en Roma, como ministro de jornada de los Reyes durante la visita de estos al papa León XIV.

Dos horas después, cundía la impaciencia. Los móviles de todos los ministros ardían por la curiosidad por lo que allí dentro estaba pasando. Los responsables de comunicación de los distintos partidos de Sumar trasladaban a la prensa que «el desecuentro es grande» y que sus representantes se habían «plantado». Por la parte socialista, el mensaje era de tranquilidad.

«Un salseo»

Sánchez, que posteriormente rebajaría este enfrentamiento a un «salseo», tomó las riendas de la negociación. Se acercó a la sala en la que estaban los ministros de Sumar, se sentó en una de las butacas y trasladó a los presentes que había que aprobar el decreto como fuera. «Negociamos dentro», trasladaron desde el entorno de Díaz justo después, disipando las sombras más oscuras del divorcio. La coalición entró unida al Consejo de Ministros y allí se optó por una solución salomónica: aprobar dos decretos en vez de uno. El primero con las medidas puramente anticrisis en Irán y el segundo, con la vivienda como protagonista.

Ya la rueda de prensa posterior, Sánchez se escudó en la ironía. «Bienvenidos a Europa, a una cultura de negociación y de acuerdo que se sustancia en estos dos decretos. Esto es lo importante», afirmó. «No le sienta nada mal a España. Creo que lo que hace es cargar aún de mayor legitimidad las decisiones que adopta el Gobierno. No lo veo un problema sino un activo», insistió mientras, paralelamente, y en otro gesto atípico en lo que al protocolo se refiere, el ministro de Cultura –y a la sazón portavoz de Sumar–, Ernest Urtasun, comparecía en el Escritorio del Congreso. «Ese es el papel de Sumar, estar en el Gobierno para transformar», dijo.

Sumar, de hecho, ha ven este acuerdo como una victoria pese a que el Ejecutivo, a día de hoy, no tiene garantizado los votos suficientes en el Congreso para convalidar estas dos leyes. «El PSOE quería un escudo social diseñado por Feijóo. Sumar consigue un escudo para la gente de nuestro país», celebraron en el partido de Díaz. «No sé por qué ellos han tenido la necesidad de transmitir una tensión que no ha existido», objetan fuentes de Moncloa. «Si el presidente ha estado ahí sentado entre ellos en tres sillones, parecía más una escena de chocolate con churros», bromearon.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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