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Internacional

Un chófer de coche fúnebre y un inmigrante ilegal humillaron a la poderosa Inglaterra

Un chófer de coche fúnebre y un inmigrante ilegal humillaron a la poderosa Inglaterra
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Estados Unidos, equipo formado por jugadores aficionados, dio la gran sorpresa en Brasil 1950 al derrotar a los inventores del fútbol

El Baúl de los Mundiales

Un chófer de coche fúnebre y un inmigrante ilegal humillaron a la poderosa Inglaterra

Estados Unidos, equipo formado por jugadores aficionados, dio la gran sorpresa en Brasil 1950 al derrotar a los inventores del fútbol

Regala esta noticia Añádenos en Google Los jugadores estadounidenses fueron sacados a hombros tras ganar a Inglaterra. (@USMNT)

Ángel Luis Menéndez

11/06/2026 a las 23:52h.

Fue «la mayor sorpresa del campeonato», tal y como tituló ABC la crónica del partido Inglaterra-Estados Unidos disputado en Belo Horizonte y correspondiente a ... la primera fase del Mundial organizado por Brasil en 1950. «El brillante triunfo de los norteamericanos (0-1) ha constituido la gran sorpresa de esta competición, al salir vencedores de su formidable rival, los famosos 'pross' ingleses. Contra todos los pronósticos, los estadounidenses han batido con toda justicia al gran conjunto inglés, considerado hasta esta tarde como el gran favorito de esta IV Copa del Mundo», reza el primer párrafo de la noticia fechada el 29 de junio de hace 76 años.

Se antojaba una batalla desigual, imposible para los americanos. Su hipotético triunfo se pagaba 500 a 1 en las casas de apuestas. Contagiado y convencido de esa sensación general, Walter Winterbottom, entrenador inglés, había reservado a varios titulares. Alineó a un puñado de suplentes en un fútbol donde todavía no existían los cambios. Los once protagonistas iniciales empezaban y acaban el partido. Ni aunque alguno tuviera que retirarse por lesión entraba un compañero a ocupar su lugar.

Inglaterra, fiel al guión previsto, comenzó dominando. Apabulló a Estados Unidos. No habían transcurrido ni dos minutos cuando un peligroso remate de Bentley fue despejado por Borghi, portero estadounidense. Los ingleses tuvieron hasta seis claras ocasiones de gol en el primer cuarto de hora, dos de las cuales se estrellaron en el poste.

Con ese ápice de fortuna necesaria en el fútbol y en la vida, la figura de Frank Borghi fue creciendo a medida que avanzaba el encuentro. Nacido en Missouri en el seno de una familia de emigrantes italianos, el cancerbero norteamericano empezó practicando béisbol. Más tarde jugó en el San Louis Simpkins-Ford, club de fútbol amateur de su ciudad, actividad que compaginaba con su trabajo de conductor en una funeraria. Borghi nunca vivió del fútbol y, de hecho, cuando colgó las botas pasó a dirigir esa empresa de servicios fúnebres.

El vendaval británico fue amainando. La frustración erosionó la confianza inglesa y animó a los americanos. Y en el minuto 37, Bahr, maestro de escuela en Filadelfia, disparó a puerta desde el centro del campo; Williams, portero inglés, se confió. Esperaba la llegada del balón para atajarlo cuando, de pronto, apareció de la nada Gaetjens quien, lanzándose en plancha, cabeceó el balón. Gol y asombro general, tanto sobre el césped como en las gradas.

Joseph Gaetjens, nacido en Puerto Príncipe (Haití), jugó desde los 14 años en el Etoile Haitienne, club con el que ganó dos ligas de su país hasta que en 1947 se fue a estudiar e Estados Unidos. William Jeffrey, seleccionador norteamericano, lo descubrió en vísperas de la cita de Brasil siendo delantero del Brookhattan, equipo de Nueva York propiedad de Eugene 'Rudy' Díaz, empresario de origen gallego que gestionaba varios negocios. Entre ellos, Rudy's, un restaurante de cocina española en Brooklyn donde Gaetjens trabajaba como lavaplatos para pagarse los estudios de contabilidad. Aunque carecía de la nacionalidad estadounidense, pudo ser convocado para el Mundial al estar realizando los correspondientes trámites para conseguirla.

Tras el descanso, los ingleses buscaron el empate con tanta precipitación como escasa suerte. Su obcecación hizo crecer la fe estadounidense, culminada con el pitido final del árbitro. Muchos de los 10.000 aficionados brasileños presentes en el estadio saltaron al campo y alzaron a hombros a los protagonistas de una de las victorias más inesperadas en la historia de los Mundiales de fútbol.

En Inglaterra no se lo creían. «Información errónea, rectifiquen», respondían al recibir el marcador del partido enviado por cable telegráfico desde Brasil. Tanta incredulidad había que los diarios ingleses publicaron al día siguiente que su selección había ganado 10-1 al creer de verdad que el 1-0 real era un fallo de transmisión.

Los ingleses no se recuperaron. Perdieron con España por idéntico 1-0 y regresaron humillados a casa. Por su parte, los norteamericanos fueron goleados por Chile (5-2). En Estados Unidos, donde el fútbol era residual, no les esperaba nadie.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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