Osaka suele aparecer en los rankings como una de las ciudades más potentes de Japón fuera de Tokio. Sin ir más lejos, el ranking “power cities” de 2025 volvió a situarla en cabeza entre las grandes urbes del país excluyendo Tokio. Sin embargo, bajo ese perfil moderno late un problema mucho menos vistoso: una red de tuberías envejecida que exige inversiones millonarias y una planificación constante. En los últimos años, el estado de estas infraestructuras ha ido ganando peso en el debate público, y la tercera ciudad del país por tamaño tampoco es una excepción.
La donación. En noviembre del año pasado, en plena discusión técnica sobre cómo afrontar esa renovación, llegó un gesto inesperado al organismo municipal encargado del agua. Un particular entregó 21 kilos de lingotes de oro con una condición: que se destinara íntegramente a mejorar las conducciones deterioradas. El periódico The Mainichi señala que el alcalde Hideyuki Yokoyama explicó en rueda de prensa que el conjunto está valorado en 560 millones de yenes, alrededor de 3 millones de euros. “Reparar tuberías de agua viejas requiere una gran inversión. Por eso, solo tengo agradecimiento”, afirmó al agradecer la donación, y confirmó que el Ayuntamiento respetará esa voluntad.
No sabemos (casi) nada del donante. Más allá del valor del oro y de su destino, la identidad de quien realizó la donación sigue siendo desconocida. El alcalde detalló que la persona pidió permanecer en el anonimato y no se han ofrecido datos sobre su perfil o procedencia. Sí se ha hecho público que no se trata de un gesto aislado: anteriormente ya había aportado 500.000 yenes (unos 2.700 euros) en efectivo para el sistema de agua.
La factura real. Cuando se analizan las cifras oficiales, el alcance de la donación adquiere otra dimensión. Según explicó a Associated Press Eiji Kotani, responsable del servicio municipal del agua, Osaka necesita renovar un total de 259 kilómetros de tuberías. Sustituir un tramo de apenas 2 kilómetros supone un coste aproximado de 500 millones de yenes (unos 2,7 millones de euros), una cantidad cercana al valor íntegro de los lingotes. Además, se ha dado a conocer que las fugas bajo las carreteras se ha incrementado en el último tiempo.
El problema no se limita a Osaka. Gran parte de la infraestructura pública japonesa se construyó durante el rápido crecimiento económico de las décadas de 1960 y 1970, y hoy muchas de esas redes afrontan renovaciones de gran calado. BBC señala que más del 20% de las tuberías de agua del país han sobrepasado los 40 años, que es la vida útil legal.
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Un problema real. Ese debate dejó de ser abstracto a finales de enero de 2025, cuando un enorme socavón se abrió en una carretera de Yashio, en la prefectura de Saitama. El hundimiento engulló un camión y desencadenó una compleja operación de rescate mientras los equipos trataban de acceder a la cabina donde se encontraba el conductor, de 74 años. Funcionarios del sistema de alcantarillado señalaron que la corrosión de una tubería podría haber generado una cavidad bajo el asfalto hasta provocar el colapso. Como podemos ver, la donación puede ayudar a impulsar la renovación de las tuberías, pero está lejos de solucionar todo el problema.
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La noticia
Un desconocido dejó lingotes de oro en una oficina municipal con una misión: renovar las tuberías de agua de Osaka
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
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Un desconocido dejó lingotes de oro en una oficina municipal con una misión: renovar las tuberías de agua de Osaka
Más del 20% de las tuberías en Japón han superado su vida útil legal de 40 años
La ciudad necesita sustituir 259 kilómetros y cada 2 kilómetros se necesitan más de 2 millones de euros
Osaka suele aparecer en los rankings como una de las ciudades más potentes de Japón fuera de Tokio. Sin ir más lejos, el ranking “power cities” de 2025 volvió a situarla en cabeza entre las grandes urbes del país excluyendo Tokio. Sin embargo, bajo ese perfil moderno late un problema mucho menos vistoso: una red de tuberías envejecida que exige inversiones millonarias y una planificación constante. En los últimos años, el estado de estas infraestructuras ha ido ganando peso en el debate público, y la tercera ciudad del país por tamaño tampoco es una excepción.
La donación. En noviembre del año pasado, en plena discusión técnica sobre cómo afrontar esa renovación, llegó un gesto inesperado al organismo municipal encargado del agua. Un particular entregó 21 kilos de lingotes de oro con una condición: que se destinara íntegramente a mejorar las conducciones deterioradas. El periódico The Mainichi señala que el alcalde Hideyuki Yokoyama explicó en rueda de prensa que el conjunto está valorado en 560 millones de yenes, alrededor de 3 millones de euros. “Reparar tuberías de agua viejas requiere una gran inversión. Por eso, solo tengo agradecimiento”, afirmó al agradecer la donación, y confirmó que el Ayuntamiento respetará esa voluntad.
No sabemos (casi) nada del donante. Más allá del valor del oro y de su destino, la identidad de quien realizó la donación sigue siendo desconocida. El alcalde detalló que la persona pidió permanecer en el anonimato y no se han ofrecido datos sobre su perfil o procedencia. Sí se ha hecho público que no se trata de un gesto aislado: anteriormente ya había aportado 500.000 yenes (unos 2.700 euros) en efectivo para el sistema de agua.
La factura real. Cuando se analizan las cifras oficiales, el alcance de la donación adquiere otra dimensión. Según explicó a Associated Press Eiji Kotani, responsable del servicio municipal del agua, Osaka necesita renovar un total de 259 kilómetros de tuberías. Sustituir un tramo de apenas 2 kilómetros supone un coste aproximado de 500 millones de yenes (unos 2,7 millones de euros), una cantidad cercana al valor íntegro de los lingotes. Además, se ha dado a conocer que las fugas bajo las carreteras se ha incrementado en el último tiempo.
El problema no se limita a Osaka. Gran parte de la infraestructura pública japonesa se construyó durante el rápido crecimiento económico de las décadas de 1960 y 1970, y hoy muchas de esas redes afrontan renovaciones de gran calado. BBC señala que más del 20% de las tuberías de agua del país han sobrepasado los 40 años, que es la vida útil legal.
Un problema real. Ese debate dejó de ser abstracto a finales de enero de 2025, cuando un enorme socavón se abrió en una carretera de Yashio, en la prefectura de Saitama. El hundimiento engulló un camión y desencadenó una compleja operación de rescate mientras los equipos trataban de acceder a la cabina donde se encontraba el conductor, de 74 años. Funcionarios del sistema de alcantarillado señalaron que la corrosión de una tubería podría haber generado una cavidad bajo el asfalto hasta provocar el colapso. Como podemos ver, la donación puede ayudar a impulsar la renovación de las tuberías, pero está lejos de solucionar todo el problema.