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Un discurso que choca con la visión simplista de la política

Un discurso que choca con la visión simplista de la política
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León XIV aboga por una inmigración bien gestionada, y con políticas de integración real. Leer
AnálisisUn discurso que choca con la visión simplista de la políticaActualizado 9 JUN. 2026 - 01:06León XIV, ayer, durante el encuentro con la comunidad diocesana en el Estadio Bernabéu.Ricardo RubioEuropa Press

León XIV aboga por una inmigración bien gestionada, y con políticas de integración real.

Después de siete minutos de los diputados, senadores y demás personalidades presentes en el Congreso de los Diputados aplaudiendo en pie el discurso del Papa León XIV cualquiera pensaría que está asistiendo a un multitudinario acto de contrición. Que la política española a partir de hoy va a dejar atrás el muro y recuperar las mejores formas. Nada más lejos de la realidad.

Los aplausos solo obedecían a una muestra de respeto, conscientes cada uno de los presentes que el protagonista es un faro moral para muchos creyentes que después votan, pero de lo que había dicho desde la tribuna cada uno se quedó con una lectura parcial y sesgada de lo que le interesaba. Y eso que muchos pudieron darse por aludidos cuando el Pontífice se refirió al deber de todos de buscar el bien común y criticó abiertamente la polarización. "La firmeza no exige desprecio y... la convivencia puede verse amenazada por la cultura del descarte", dijo.

El Papa pronunció un gran discurso, repleto de matices que no se prestan a la simplificación. Se apoyó en la Escuela de Salamanca para reivindicar los límites morales del poder y para recordar que ya desde hace muchos siglos existe una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad.

Visto lo que estos días llueve en España en términos de escándalos sobre cloacas y presuntos ataques al Estado de Derecho, la cita parecía imprescindible. Por si alguien había olvidado de dónde venimos, recordó que España siempre ha sido un buen lugar donde encontrar referencias a la libertad, la justicia y el ordenamiento de la vida en común. Y para ello citó al Quijote, a Santa Teresa y al propio Unamuno.

Buena parte de este viaje ha girado en torno al drama de la inmigración, un asunto que levanta ampollas en estos momentos por la regularización masiva anunciada por el Gobierno. Dentro de su cruzada moral por atender y proteger a los más débiles, León XIV ha prestado especial atención a este tema, pero desde un acercamiento real que anularía el uso casi demagógico y simplista que la clase política hace del mismo buscando rendimientos electorales. Esto no es puertas abiertas o expulsión.

El Pontífice aboga por una inmigración bien gestionada y exige a España y a Europa una buena coordinación con los países de origen y tránsito y unas políticas de integración real. Para León XIV, la inmigración es una realidad que "exige responsabilidad". Reclama protección para quien abandona su país buscando una esperanza, pero también pide el respeto a las leyes y a las normas de convivencia como un pilar básico para que ese encuentro cultural se produzca en las mejores condiciones. El líder de la Iglesia católica habló de la importancia de combatir las mafias que trafican con las personas y de la necesidad de promover el derecho a permanecer en la misma tierra, creando las condiciones.

En política internacional León XIV tiene una posición clara que apela directamente al diálogo y al derecho. El Papa reivindica la necesidad de construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la fuerza, lo que podría ser una clara crítica al unilateralismo y a la actividad bélica que está desarrollando Donald Trump de la mano de Netanyahu en Oriente Medio. Para el Pontífice, que siempre ha apelado a la legalidad internacional como eje de la solución de conflictos, "la comunidad internacional está llamada a redescubrir el valor indispensable del diálogo para alcanzar acuerdos justos y duraderos". En este sentido, el Papa criticó una tendencia de rabiosa actualidad como es el rearme, ya que este no garantiza una solución duradera.

No parece este Papa muy alineado con la política de disuasión o aquella frase de JFK en la que decía "si quieres la paz prepara la guerra". Por supuesto, el Papa defendió ayer postulados de la Iglesia que son bastante críticos para una buena parte del espectro político, fundamentalmente la izquierda. Y reclamó la participación de los católicos en el debate público, aunque no eludió la autocrítica. En este sentido León XIV reconoció ayer que a lo largo de la historia la sociedad y la propia Iglesia "no siempre estuvieron a la altura de la historia". El Papa no obvió el tema más espinoso que acompaña hoy a la Iglesia y pidió a los obispos responder a los abusos con "verdad, justicia y reparación" para las víctimas.

Además, hizo una defensa encendida de papel de la familia como base de la sociedad, recalcó la necesidad de proteger esa institución y su derecho de los padres a elegir la educación de los hijos y reclamó el respeto a la dimensión religiosa del ser humano. Defender como hizo la vida desde la concepción hasta la muerte natural levanta ampollas entre quienes defienden el aborto y la eutanasia. Ambos temas son debatidos en España, pero sobre todo el primero, con motivo del deseo de la izquierda de blindarlo en la Constitución, bien como derecho fundamental o como principio rector.

Durante estos días el Papa ha vuelto sobre su encíclica Magnifica Humanitas para advertir de la necesidad de abordar la irrupción de la inteligencia artificial desde unos principios éticos que permitan a las personas decidir los objetivos y controlar los sistemas priorizando la dignidad humana sobre el avance tecnológico. La dirigente nacionalista Míriam Nogueras se dirigió al Papa en inglés para pedirle que hable en catalán en Cataluña. En su discurso el Papa dijo que España cuenta con una lengua que une continentes. No se sabe si León XIV hablará en catalán, pero no está de más que los nacionalistas recuerden que las lenguas son mejores si se usan para unir en vez de para dividir.

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Fuente original: Leer en Expansión
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