El historiador Valentín Fernández localizó el grabado en una enorme roca al investigar en la zona de La Tinajuela a partir del 'Libro de Apeo y Repartimiento' de 1571
Regala esta noticia Añádenos en Google El historiador Valentín Fernández, junto al posible petroglifo localizado en Sayalonga. (SUR) 13/09/2026 a las 23:39h.Una investigación histórica iniciada a partir de un documento del siglo XVI ha terminado conduciendo hasta un posible vestigio de varios milenios de antigüedad en ... Sayalonga. El doctor en Historia e investigador Valentín Fernández ha localizado en el término municipal de la localidad axárquica un grabado rupestre que, por sus características, podría corresponder a un petroglifo de la Prehistoria Reciente y, posiblemente, de la Edad del Bronce, aunque será necesario un estudio arqueológico especializado para confirmar tanto su cronología como su naturaleza.
conserva abundante información sobre propiedades, caminos, fuentes y antiguos topónimos del municipio tras la expulsión de la población morisca. Es precisamente uno de esos nombres desaparecidos, La Tinajuela, el que terminó guiando la investigación sobre el terreno.Las referencias contenidas en el manuscrito llevaron al historiador a plantear que La Tinajuela pudiera corresponder a una antigua rábita rural de época andalusí, una pequeña instalación religiosa vinculada al territorio y que, según la documentación analizada, habría contado con bienes propios. Fernández cruzó las distintas referencias geográficas y estableció una posible ubicación antes de desplazarse hasta el enclave.
El grabado apareció al buscar La Tinajuela, topónimo citado en un documento de 1571 y vinculado a una posible rábita andalusí
La búsqueda le llevó hasta la cima de un monte actualmente cubierto de vegetación y de acceso complicado. Fue allí, de manera fortuita durante la prospección visual del entorno que estaba intentando identificar documentalmente, donde apareció el grabado. El elemento presenta unas dimensiones considerables y, a juicio del investigador, mantiene un notable estado de conservación.
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la proximidad de una vivienda actualmente en construcción. El objetivo es que los técnicos competentes comprueben el elemento, determinen su posible interés arqueológico y, en su caso, establezcan las medidas de protección necesarias.
Imagen del posible petroglifo localizado en Sayalonga por el historiador Valentín Fernández. (SUR)El descubrimiento no aparece aislado dentro de las investigaciones que el historiador desarrolla en Sayalonga. El mismo estudio documental le permitió identificar recientemente la denominada Fuente Algacini o Gacini, un antiguo manantial que aparecía citado en la documentación histórica y que había quedado prácticamente oculto por la vegetación. SUR publicó en agosto aquel hallazgo, para cuya protección y puesta en valor Fernández planteó incluso la posibilidad de crear un jardín andalusí.
Cultura deberá estudiar el hallazgo para determinar su cronología y protección ante la proximidad de una vivienda en construcción
Los 'Libros de Apeo y Repartimiento' se han convertido de esta forma en una herramienta para reconstruir sobre el terreno parte del paisaje desaparecido de la Axarquía. Elaborados tras la Guerra de las Alpujarras y la expulsión de los moriscos, registraban propiedades, caminos, acequias, molinos, fuentes, cementerios y numerosos topónimos. Fernández ya destacaba en investigaciones anteriores su «gran importancia» para localizar patrimonio olvidado y advertía de que, al analizarlos con detalle, «siempre surgen hallazgos inesperados».
El posible petroglifo añade ahora una dimensión diferente a esa línea de trabajo. De confirmarse arqueológicamente su adscripción a la Edad del Bronce, aportaría un nuevo testimonio para estudiar la presencia humana en el territorio de Sayalonga durante la Prehistoria y se sumaría a otros indicios de ocupación antigua existentes en el municipio. Una investigación que comenzó siguiendo nombres escritos hace más de cuatro siglos ha terminado así frente a un grabado que podría superar los 3.000 años de antigüedad, aunque será la evaluación arqueológica de Cultura la que deba despejar definitivamente esa incógnita.
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