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Un elefante se cuela en el Senado de Colombia

Un elefante se cuela en el Senado de Colombia
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Esta es la historia del hombre que oculto tras un disfraz denunció durante años obras públicas inconclusas y ahora tiene un escaño en la Cámara

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Elefante Blanco no reveló su identidad hasta tres días antes de las elecciones al Senado. RR. SS. Un elefante se cuela en el Senado de Colombia

Esta es la historia del hombre que oculto tras un disfraz denunció durante años obras públicas inconclusas y ahora tiene un escaño en la Cámara

Alin Blanco

Sábado, 11 de abril 2026, 18:04

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Un elefante blanco recorre Colombia desde hace cuatro años para denunciar la corrupción y las obras públicas inacabadas en redes sociales. En sus vídeos, el personaje combina sátira y pedagogía mientras visita las ruinas que sacan los colores a políticos de todo signo. La veracidad y sencillez de sus publicaciones, que alcanzan las dos millones de visualizaciones, reflejan a la perfección la exasperación de la población. «Soy un elefantico que impulsa la finalización de las obras inconclusas y la reducción de riesgos de las peligrosas», advierte en su biografía de Instagram. Sin embargo, las caricaturescas grabaciones se han convertido en un poderoso instrumento con impacto en la política nacional. El joven detrás de la máscara dice haber logrado que el Gobierno concluya o repare cerca de 40 proyectos públicos.

El analista político colombiano Sergio Guzmán denuncia, por su parte, que el ‘elefantico’ «ha provocado despidos». Pero todo poder conlleva un riesgo, especialmente en el país latinoamericano, donde «alzar la voz puede costarte la vida». El activismo se paga caro. Bien lo sabe el Elefante Blanco, que para preservar su integridad se ocultaba hasta hace poco bajo el simbólico disfraz. El pasado 8 de marzo, el activista canalizó el hartazgo de la ciudadanía en más de 120.000 votos que le otorgaron un escaño en el Senado. No reveló su identidad hasta tres días antes de las elecciones.

Nadie conocía el rostro, el nombre, ni siquiera la verdadera voz -en los vídeos la distorsionaba- del personaje escondido tras el metafórico disfraz (el término ‘elefante blanco’ se emplea para referirse a obras públicas abandonadas) con el que denuncia el malgasto de dinero público y levanta ampollas entre los dirigentes corruptos. «Denunciar en Colombia es una actividad de alto riesgo», señalaba en la publicación con la que salió del anonimato. Luis Carlos Rúa, un ingeniero colombiano de 33 años originario de Pereira, aprendió rápido los peligros de señalar públicamente las injusticias. De hecho, antes de comenzar su iniciativa digital, perdió su trabajo como asesor legislativo en el Congreso tras revelar presuntos casos de corrupción.

Una misión

Luis Carlos Rúa dice haber logrado que el Gobierno concluya o repare cerca de 40 proyectos públicos

En 2019, tras las elecciones a la alcaldía de Pereira, de 600.000 habitantes. se vio envuelto en el primer embrollo, tras abrirse un proceso que solicitaba la nulidad de los comicios en el que Rúa fue un testigo esencial. Trabajaba como contratista en el Ayuntamiento y aseguró que el entonces alcalde había articulado un plan para que su sucesor fuera el candidato de su formación. Una grabación de audio probaba la veracidad de su denuncia, pero un tribunal anuló la prueba y ratificó el resultado electoral. Aquella acción le costó su empleo y una humillación pública que le obligó a abandonar su ciudad natal. «Una vez entré en una oficina y me llamaron Judas», se duele.

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El ‘elefantico’ se ha ganado la simpatía de miles de colombianos. RR. SS.

Sus vídeos, además de visibilizar estos problemas, han contribuido a desbloquear obras paralizadas. En una de sus publicaciones documentó retrasos y fallos en la seguridad de un puente en Ocaña, al noreste del país. El post se viralizó y un tribunal ordenó realizar las reparaciones pertinentes.

120.000 votos

han llevado a Luis Carlos Rúa a ocupar una curul en el Senado colombiano.

El activista, que lleva casi un lustro disfrazándose de paquidermo, suma medio millón de seguidores en Instagram, y lo que comenzó como un pequeño proyecto personal limitado a la región cafetera de Pereira se expandió a todo Colombia. Sus fans le contactaban desde distintos puntos del país, y viajaba con su coche por todo el territorio para documentar y denunciar estos casos. Plataformas de micromecenazgo y la venta de pequeños elefantes blancos de peluche le han permitido recaudar unos 125.000 dólares (107.000 euros) para financiar su proyecto y su reciente campaña política. «Invertimos 41.600.000 pesos (menos de 10.000 euros) para llevar al elefantico al Senado», señala en uno de sus vídeos.

Su campaña fue igual de sencilla que su mensaje. Además de difundir su candidatura en redes sociales como miembro del partido Alianza Social Independiente, repartió folletos y apareció con su característico atuendo en peajes de carreteras a menudo criticados en sus publicaciones.

El 'influencer' sostiene que integrarse en una formación pequeña le permite conservar su independencia frente a los bloques tradicionales. El ahora senador ha prometido transparencia, control en la contratación pública y continuar denunciando ‘elefantes blancos’ en distintas regiones del país. «Vamos a redefinir lo que significa ser senador», aseguró.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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