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Álex Sánchez Un escándalo de 300 días en el corazón de la PolicíaLa presunta violación a una subordinada por el ex DAO sacude a un cuerpo con 200 años de historia y apunta a que nadie vigilaba al vigilante
Domingo, 22 de febrero 2026, 00:28
una inspectora asegura que fue violada por el hombre más poderoso de la Policía Nacional ... y persona de absoluta confianza del ministro Fernando Grande-Marlaska—, y la tarde de este martes 17 de febrero de 2026, cuando el director adjunto operativo (DAO) presentó su renuncia tras filtrarse a los medios la querella por agresión sexual. se rige por la jerarquía, un escándalo sin precedentes. Una sacudida inédita por la entidad del presunto delito y sus características que lo mantiene en 'shock', con el nombre bajo el que diariamente trabajan sus agente seriamente mancillado, a la espera de que la incipiente investigación judicial determine los hechos y despeje las incógnitas. Pero por de pronto, la denuncia apunta a que nadie vigilaba al vigilante. Estas son las claves de lo que se conoce hasta ahora del caso que ha provocado un nuevo seísmo en el ya convulso escenario político.Noticias relacionadas
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El Director Adjunto Operativo
Ahora son muchos quienes dicen que era un secreto a voces. Que a José Ángel González, 'Jota', se le conocían numerosos «amoríos» en el cuerpo y comportamientos cuando menos dudosos hacia las mujeres. Está en manos ya de la justicia esclarecer hasta qué punto esa conducta atribuida desembocó en la violación denunciada. Pero en lo que sí existe consenso es en que, pese a contar con una carrera profesional dilatada, el currículum de 'Jota' dista de ser tan brillante como para haber alcanzado el cargo de Director Adjunto Operativo.
Fue Segundo Martínez, responsable de Seguridad de La Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero entre 2004 y 2011 e íntimo amigo del expresidente, quien recomendó a Marlaska a González como subdirector de la Policía. Desde su nombramiento, en octubre de 2018, el DAO se convirtió en el mando más poderoso del cuerpo. «Discutir una orden era pasar al ostracismo de manera automática», describen en su entorno estos días de conmoción.
La agente que denuncia
La mujer que ha acudido a la justicia contra su superior jerárquico es una inspectora cuya identidad ha sido aireada en algunos foros policiales. En ellos se pretende desvirtuar la versión de su compañera sacando a colación que ésta ya denunció en 2017 por acoso en 2017 al entonces secretario general del sindicato Unión Federal de Policía, Víctor Duque, con quien mantuvo una relación y al que acusó de incluir su teléfono móvil en una web de contactos sexuales. Aquella denuncia no llegó a condena.
La relación entre ambos
La querella relata que la policía mantuvo una «relación de afectividad» con González y que la misma estuvo «caracterizada desde su inicio por una asimetría de poder institucional manifiesta», dado que el ya ex DAO era «la máxima autoridad uniformada del cuerpo». El escrito habla de una «dinámica de control, dominación y sumisión psicológica», que dificultó que la agente pudiera romper definitivamente el nexo con su jefe por «el temor fundado a represalias profesionales» y por «la invocación reiterada de su autoridad jerárquica».
La jornada sujeta a investigación
El 23 de abril de 2025, la víctima se encontraba prestando servicio en la comisaría local de Coslada cuando, a partir de las 14:15 horas, afirmó haber recibido «múltiples llamadas telefónicas» del DAO requiriendo su presencia «de forma inmediata y perentoria». González le ordenó abandonar su puesto de trabajo y desplazarse en un vehículo policial camuflado, un Renault Kadjar oficial, para reunirse con él en el restaurante donde había almorzado con el comisario Óscar San Juan, su asesor.
Tras hacer marcharse a San Juan, González conminó a la denunciante a que lo condujera hasta su domicilio, una vivienda también oficial del ministerio en la calle Alberto Alcocer de Madrid. Al llegar frente al portal, el DAO le exigió que subiera. Durante 15 o 20 minutos, relata el texto llevado al juzgado, el comisario ejerció una «intensa presión psicológica» sobre la mujer, insistiendo en que «solo iban a hablar» y que no podían hacerlo en el coche «porque les podía ver alguien».
La presunta agresión sexual
Según consta en la querella, el querellado inició en la cocina un acercamiento sexual que fue rechazado «de forma verbal, expresa, rotunda y continuada». Pero González no se detuvo. La denuncia describe la presunta agresión: «Le introduce los dedos en la vagina y comienza a masturbarla», mientras ella le repetía que no quería y que «se estaba negando en serio». La denuncia añade que el comisario «bajó el pantalón de la víctima de forma inconsentida y sorpresiva», la sujetó e intentó forzarla, llegando incluso a llevar la mano de la policía hacia su miembro erecto. Tras los hechos, «se lavó la mano en el grifo de la cocina».
La campaña de acoso
De inmediato, González comenzó —siempre según la denuncia— una campaña de acoso para evitar que la mujer denunciara los hechos. A las 20:43 horas de ese mismo día, el comisario realizó hasta 17 llamadas, que no obtuvieron respuesta.
En los días siguientes, el DAO envió varios mensajes de WhatsApp a la víctima: «Borrica, estás gilipollas», son los insultos que figuran en la querella. Según la misma, el todavía número dos del cuerpo pretendía quitar hierro a la agresión. «No quiero hablar contigo. Has traspasado una línea roja», fue la respuesta de la policía. Lejos de cesar, el hostigamiento continuó durante mayo, junio y julio de 2025, utilizando incluso teléfonos oficiales del despacho del DAO.
Ofertas por silencio
El 13 de julio y tras numerosas llamadas fallidas, el comisario San Juan –por orden de González, apunta la demanda– logró ponerse en contacto con la denunciante para proponerle que escogiera cualquier destino laboral. Esta sostiene que San Juan intentaba así «comprar su silencio con favores profesionales.
El traslado a la Dirección General
El 25 de julio, la denunciante fue trasladada desde la comisaría de Coslada al Palacio de la duquesa de Alejandría, en la calle Miguel Ángel de Madrid, sede de la Dirección General donde tenían sus despachos González y San Juan.
«Cuando la víctima se encontraba incorporándose al nuevo puesto de trabajo y, concretamente, en el despacho de la subdirectora de Recursos Humanos y Formación, recibió una llamada del teléfono del despacho de José Ángel González», relata la querella en uno de sus pasajes, extremo que confirman a este periódico diferentes fuentes. Tras «no contestar» a esa tentativa de comunicación, «la víctima comunicó a la subdirectora Gemma Barroso que no se encontraba en condiciones de trabajar por motivos de salud mental».
Retirada de la placa y la pistola
Barroso, que el miércoles fue nombrada DAO interina, no activó protocolo alguno por acoso. Se limitó –según todas las fuentes consultadas– a derivar a la inspectora al equipo de apoyo psicosocial. El 28 de julio, la denunciante recibió la baja médica por incapacidad temporal, diagnosticada con un trastorno ansioso-depresivo reactivo, señala la denuncia, a la agresión sexual y al acoso continuado.
El caso llega al juzgado
La querella por los delitos de agresión sexual con penetración, coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos, con la agravante de abuso de superioridad, fue presentada este pasado 9 de enero. Fue admitida a trámite el 12 de febrero por la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid (plaza 8).
La caída de González
La existencia de la querella contra González salió a la luz pública este martes, 17 de febrero, cuando la difundió el abogado de la víctima a la que el Gobierno ha dado credibilidad. El comisario demandado asegura que presentó entonces la renuncia 'motu proprio'. En su carta a Interior, afirma que se marcha para «salvaguardar el honor y la imagen de la Policía». Marlaska, sin embargo, aseguró el miércoles que se le «pidió» la salida. No fue hasta el jueves, a primera hora de la tarde, cuando se hizo efectivo en el BOE el cese del mando. El ministro, junto con toda la cúpula de la Policía y de Interior, ha asegurado que desconocía por completo los hechos y que se enteró de la denuncia este mismo martes.
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