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Un estudio de Fundación 'la Caixa' analiza las consecuencias del racismo: aislamiento y salud mental

Un estudio de Fundación 'la Caixa' analiza las consecuencias del racismo: aislamiento y salud mental
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La investigación, impulsada por el Observatorio Social de la entidad, destaca la importancia de la mentoría social para preservar los vínculos de inclusión de las personas migrantes
Un estudio de Fundación 'la Caixa' analiza las consecuencias del racismo: aislamiento y salud mental

La investigación, impulsada por el Observatorio Social de la entidad, destaca la importancia de la mentoría social para preservar los vínculos de inclusión de las personas migrantes

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SUR

23/08/2026 a las 23:42h.

El racismo y la discriminación pueden llegar a generar sentimientos de injusticia y dañar el bienestar psicológico de las personas migrantes; además erosionan su sentido ... de pertenencia y aumentan el riesgo de aislamiento social. En este contexto trabaja el estudio 'Mentoría social, bienestar y salud mental en personas migrantes racializadas', impulsado por el Observatorio Social de la Fundación 'la Caixa' y la Universitat de Girona, que concluye que la mentoría social contribuye a frenar la correlación entre racismo y soledad, aumenta la esperanza y ayuda a preservar los vínculos de inclusión con la sociedad de acogida, vínculos que, sin intervención, tienden a deteriorarse. La investigación, realizada por Òscar Prieto Flores y Eila Prats Brugat, de la Universitat de Girona, e Isabel Gutiérrez Pedemonte y Raquel Carrión Alfonso, de la Coordinadora de Mentoría Social, tiene el objetivo de analizar el impacto de este tipo de intervenciones como herramienta de apoyo a las personas migrantes afectadas por el racismo. Entre las conclusiones del estudio se ha revelado que la mentoría «no aumenta el bienestar de forma general, pero actúa como un factor protector frente a la discriminación, pues evita que esta deteriore el bienestar psicológico».

Con 157 jóvenes

La investigación, en la que participaron un total de 157 jóvenes migrantes racializados, principalmente procedentes de África, Europa del Este y América Latina, indica que, «si bien el bienestar general evolucionó del mismo modo tanto en el grupo de mentoría como en el grupo sin intervención, se observa una diferencia en la forma en la que ambos grupos afrontaron el racismo», detallan en Fundación 'la Caixa'. En el grupo sin intervención, a medida que aumentaba la discriminación percibida también lo hacía la sensación de soledad. En cambio, en el grupo de mentoría, la discriminación percibida ya no se tradujo en un incremento del aislamiento social. Así, los autores explican que «cuando se sufre discriminación a diario, esta tiende a normalizarse, pero cuando la experiencia se comparte con alguien que se alarma ante esa injusticia, la discriminación deja de percibirse como un hecho inevitable».

«Hay consecuencias negativas como la reducción del acceso a los recursos y oportunidades»

Por otro lado, el análisis destaca que la discriminación suele impulsar a las personas afectadas a relacionarse más con su propia comunidad. «Es una respuesta comprensible, puesto que la persona busca apoyo allí donde se siente reconocida, pero esto también puede acarrear consecuencias negativas, como la reducción del acceso a los recursos y oportunidades que ofrece la sociedad de acogida, y con el tiempo debilita les redes de apoyo interétnicas», subrayan los investigadores. En el grupo de control, esta tendencia es significativa: durante el estudio, los vínculos con personas autóctonas disminuyeron del 45 % al 32 %, mientras que quienes participaron en programas de mentoría mantuvieron una red diversa, incluso cuando el entorno era hostil.

Un nexo que perdura

Respecto a la relación con la persona mentora, el estudio destaca que el vínculo persiste tras el programa. En concreto, tres meses después, el 81 % de los participantes lo mantienen en su red de confianza y el 90 % declaran un contacto activo. El efecto se asocia con la relación de confianza entre la persona mentora y la participante, lo que apunta a la importancia de priorizar el acompañamiento emocional frente al apoyo instrumental en el diseño de los programas. Además, la mentoría genera un capital social entre iguales inesperado: el 58 % mantiene el contacto con personas conocidas a través del programa, frente al 30 % del grupo de control.

La investigación hace también algunas recomendaciones para el diseño, la implementación y el apoyo institucional de los programas de mentoría. En este sentido, los autores precisan que, en la formación y la selección de mentores, cabe priorizar la calidez emocional por encima del capital profesional o cultural, así como incorporar formación sobre el racismo y el trauma migratorio. En cuanto a la gestión de los programas, recomiendan diseñar un acompañamiento específico para la fase de cierre, promover activamente la conexión entre los participantes y favorecer que los vínculos generados durante la mentoría se integren en sus relaciones cotidianas. Con respecto a las entidades financiadoras y a la Administración pública, los resultados ponen de relieve la importancia de financiar seguimientos longitudinales, reconocer la mentoría como una intervención que contribuye tanto a la salud mental como a la cohesión social y actuar también en los entornos donde el racismo sigue manifestándose.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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