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Un estudio revela el desconocido lado guerrero de varias princesas del Antiguo Egipto

Un estudio revela el desconocido lado guerrero de varias princesas del Antiguo Egipto
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El trabajo sobre cinco esqueletos del Reino Medio desvela que estas mujeres usaron las armas de caza y combate con las que fueron enterradas
Un estudio revela el desconocido lado guerrero de varias princesas del Antiguo Egipto

El trabajo sobre cinco esqueletos del Reino Medio desvela que estas mujeres usaron las armas de caza y combate con las que fueron enterradas

Regala esta noticia Añádenos en Google Daga de la princesa Ita y flechas de la princesa Noub Hotep. (Sameh Abdel Mohsen / Eman Shawky)

Julio Arrieta

26/07/2026 a las 08:02h.

Durante siglos, la imagen de las mujeres de la realeza en el Antiguo Egipto ha estado ligada a la sofisticación, las joyas exquisitas y una ... vida de pasividad ceremonial en palacio. Sin embargo, un nuevo estudio basado en el reanálisis de los restos óseos de seis individuos –un rey y cinco princesas, cuatro de ellas hermanas– hallados en la necrópolis de Dahshur le ha dado la vuelta a esta narrativa. Los huesos de estas mujeres, que vivieron hace unos 4.000 años, durante el Reino Medio, revelan un modo de vida en el que hubo disciplina física, entrenamiento militar y una destreza marcial que hasta ahora se consideraba exclusivamente masculina.

El estudio, publicado ahora en 'Frontiers in Environmental Archaeology' y liderado por la arqueóloga Zeinab Hashesh, profesora asociada en el Departamento de Egiptología de la Universidad de Beni-Suef (Egipto), ha aplicado técnicas modernas de osteología y radiología a estos esqueletos. Corresponden a cuatro princesas de la dinastía XII, Ita, Khenmet, Itaweret y posiblemente Sathathormeryt, hijas del rey Amenemhat II, de la Dinastía XII y que murieron hacia los 20 años, la más joven, y hacia los 45 la mayor; y a la pareja real formada por el faraón Hor y la princesa Noub-Hotep, de la Dinastía XIII, ambos fallecidos entre los 40 y los 45 años.

Al analizar las «marcas de actividad» en los huesos de las princesas Ita, Khenmet, Itaweret y Noub-Hotep, el equipo descubrió la robustez de sus inserciones musculares, lo que refleja un desarrollo muscular impropio de una vida sedentaria. «Los miembros de la familia real, especialmente las mujeres, participaban activamente en actividades que requerían destreza y un gran esfuerzo físico, como el tiro con arco y la caza», explica Hashesh. Sus huesos se desarrollaron «para soportar un uso intensivo de la musculatura, lo que se corresponde directamente con las armas descubiertas en sus tumbas».

Uso frecuente

Tradicionalmente, el hallazgo de cualquier tipo de arma como parte del ajuar funerario de mujeres se interpretaba como algo simbólico o ritual. Una interpretación típica era entender que estos objetos acompañaban a las princesas para su protección mágica en el más allá. Pero la evidencia física en sus huesos sugiere lo contrario: eran herramientas que usaban con frecuencia.

Uno de los ejemplos más llamativos es el de la princesa Noub-Hotep. Su esqueleto muestra una asimetría marcada a favor de su lado derecho y una curvatura inusual en el segundo metacarpiano de su mano derecha. Según el estudio, esta deformación ósea es una respuesta biomecánica al agarre repetitivo y de alta tensión necesario para estabilizar un arco de guerra mientras se tensa la cuerda. Estos indicadores explican «directamente la presencia de arcos, flechas y mazas en las tumbas de las mujeres. No se trataba solo de ofrendas simbólicas, sino de herramientas que utilizaban de forma activa».

Este patrón se repite en las princesas Khenmet e Itaweret, cuyos huesos del antebrazo presentan inserciones musculares extremadamente robustas, indicando una fuerza considerable en los movimientos de tracción y rotación. En el caso de la princesa Ita, las marcas sugieren un uso habitual de armas cortas, como las dagas de lapislázuli y oro halladas en su tumba.

Esta vida de entrenamiento no estaba exenta de peligros. El estudio reveló que varios miembros de este grupo real sufrieron lesiones físicas importantes. La princesa Itaweret, por ejemplo, presentaba fracturas curadas en las costillas y en los huesos de los pies, concordantes con una caída fuerte o un impacto durante una actividad física exigente, «golpes fuertes u otros impactos relacionados con un estilo de vida activo, ya fuera a través de la caza, el entrenamiento militar u otras actividades exigentes», concluye Hashesh. «Lo que llama la atención es que las lesiones se curaron bien, lo que sugiere que tenían acceso a una atención médica avanzada para la época». Estas mujeres contaban con los mejores médicos del reino, capaces de aplicar tratamientos quirúrgicos similares a los descritos en los antiguos papiros médicos que han llegado hasta nosotros.

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Fuente original: Leer en Diariosur - Ciencia
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