Luisa Etxenike / Escritora
«Un heterónimo te permite abordar un nuevo estilo y una nueva personalidad de autora»Luisa Etxenike publica 'Un dedo menos', su segunda novela negra firmada como Antonia Lassa
Regala esta noticia Añádenos en Google Luisa Etxenike, en el centro de San Sebastián. (Gorka Estrada)Iñaki Izquierdo
02/06/2026 a las 00:04h.Luisa Etxenike acaba de publicar 'Un dedo menos', que la escritora donostiarra firma como Antonia Lassa. La trama parte del hallazgo de un cadáver en ... el cementerio de Polloe y cuenta con todos los ingredientes clásicos del thriller. Etxenike ha disfrutado y confirma que habrá tercera novela con su heterónimo, pero antes llegará la próxima firmada con su nombre.
– Es la segunda novela negra que escribo con el heterónimo de Antonia Lassa. La primera se desarrollaba en París y esta vez he creado un segundo personaje investigador, una subcomisaria de la Ertzaintza, Emilia Castro Urrutia. La trama se desarrolla en San Sebastián en parte, pero también en otros puntos de la geografía española, como Segovia, Gijón y Madrid. 'Un dedo menos' es un título bastante expresivo porque van apareciendo cadáveres, el primero en el cementerio de Polloe, y a todos les falta un dedo. La trama va a ir desvelando las distintas circunstancias en las que esos crímenes se producen y, al mismo tiempo, a mí siempre me importa introducir otras reflexiones. Y en este caso, sobre el duelo y naturalmente también sobre la violencia. Se va compaginando un lado muy oscuro con un lado más luminoso, que es el que se corresponde con algunas de las relaciones personales.
Un dedo menos
Autora: Antonia Lassa
Estilo: Novela
Editorial: Nocturna
Páginas: 192
Precio: 16 euros
– En toda novela negra, el desenlace es clave.
– No podemos desvelar la trama, pero el asesino ha tenido un episodio personal muy traumático, muy catastrófico en su vida y decide vengarse. Es una persona que dice sí a la venganza y la venganza va a determinar sus pasos y sus crímenes. Pero la literatura tiene que ser el territorio de la complejidad. Lo blanco y lo negro muchas veces nos reconfortan porque vemos las cosas claras, pero la literatura tiene que introducirse en terrenos un poco más mestizos, un poco más perturbadores. Me parecía interesante explorar esa impureza de los personajes, sin quitarle la responsabilidad a nadie pero sí tratando de ver zonas un poco más complejas en el interior de cada uno.
– La trama corre muy fácil...
– Eso es fundamental. Aquí se unen tres cosas. En primer lugar, yo tengo una escritura siempre muy esencial, muy breve, que intento que sea muy dinámica en todos mis libros, y Antonia Lassa tiene eso de mí también. La segunda es que una novela negra tiene que poner siempre delante del lector un señuelo para continuar a la siguiente escena o episodio. Es consustancial a la novela de suspense. Y la tercera es que los crímenes se van a producir en un periodo corto de tiempo.
– La historia es rápida, pero sin embargo todo parte de un pasado bastante lejano.
– El hecho que va a ser el trampolín de la trama de la novela es un suceso del pasado y que hayan transcurrido años permite ver hasta qué punto ese hecho traumático ha habitado a ese hombre, le ha ocupado su vida. Casi podríamos decir que la ha sustituido.
– Las víctimas intentan ser personas nuevas, pero no lo consiguen. Les atrapa su pasado.
– Ese es un punto muy importante, porque cómo han rehecho su vida o cómo no la han podido rehacer crea también su personalidad, su actitud moral ante la vida.
– ¿Qué busca al escribir como Antonia Lassa y no con su nombre? ¿Más libertad? ¿Otra mirada?
– Te da todo eso, te da la posibilidad de otra exploración sobre la propia escritura, otro estilo y, en este caso, también otro género. Estoy terminando otra novela con mi nombre, pero quería una aventura, un nuevo género, un nuevo estilo, incluso una nueva personalidad de autora, para poder explorar desde ángulos distintos. En un mundo en el que la literatura se está metiendo mucho en el mundo interior, en cuestiones como la autoficción, la novela negra es un género que se echa a la calle y plantea miradas sobre la sociedad y el presente.
– ¿Le permite decir cosas que igual no diría de otra manera?
– Se pueden y se deben decir cosas distintas porque estás en un entorno también literario y estético distinto. Al crear otro personaje que no ve las cosas como tú y no las escribe como tú es una aventura. Quiero tener un agradecimiento a la Editorial Nocturna, puesto que llego yo con la idea de escribir bajo otro nombre que no existe y ellos me apoyan, asumiendo el riesgo.
– ¿Antonia Lassa tiene alguna obra más en el cajón?
– Más que en el cajón. El martes mismo terminé un borrador de lo que será el siguiente libro de Antonia Lassa. Ahora hay que dejarlo reposar y retrabajar algunas cosas. Vuelvo al detective Albert Larten, de París, y tengo que compatibilizarla con los proyectos de Luisa Etxenike. Abruma pensar que tienes que estar escribiendo en dos líneas, y sin embargo es en un sentido también liberador.
– ¿Luisa Etxenike le corrige mucho a Antonia Lassa?
– Mi amiga Txani Rodríguez lo expresó una vez muy bien. Me dijo 'no se parecen, pero Antonia Lassa te lee'. Me parece natural, porque a determinadas cosas de mi idea de la literatura no quiero renunciar.
– ¿Qué está leyendo ahora?
– Cosas muy distintas. Voy a tener el gusto de conversar con la escritora portuguesa Lidia Jorge y estoy releyendo toda su obra, que es absolutamente extraordinaria. Podría recomendar cualquier libro, quizá el último que se acaba de reeditar, 'El día de los prodigios', pero también 'Misericordia', el anterior, o algunos de mis favoritos, como 'Estuario', o 'La costa de los murmullos'. Estoy con una lectura lenta de una recopilación que se ha hecho de todos los poemas que Hugo Wolff musicó y para mis cursos acabo de preparar 'Houris' de Kamel Daoud.
– Escribe novelas y otros géneros, da cursos, tiene presencia en prensa... ¿El intelectual debe intervenir en la vida pública?
– Esa es una pregunta muy importante. Va a depender también de qué contexto te toca vivir. Yo he hecho la mayor parte de mi trabajo en prensa, como columnista de opinión, y desde luego como escritora durante los años del terrorismo etarra. Rodeada de aquello, de aquel horror, la interrogación es: qué voy a hacer yo, qué puedo hacer yo frente a esto. Eso ha hecho que yo creciera como escritora.
– Esto enlaza también en el sentido de la tradición francesa, muy cercana para usted.
– Eso, más que incluirme, me formó. Yo era muy pequeña y ya sabía quién había sido Émile Zola con 'J'accuse…!', probablemente el fundador de la figura del intelectual moderno. He sido muy camusiana también. A mí, desde luego, me ha formado. No digo que sea la única manera de entender las cosas, pero es la mía. Vivimos en un mundo muy difícil, pero creo que tenemos que distinguir el deterioro de la vida política, evidente en todos los países, de la pujanza de la vida cultural y de la vida intelectual, y todavía se encuentran espacios en nuestros países, en nuestra Europa y en otros lugares, donde el debate de ideas, respetuoso, fértil, es posible. Sigo escuchando y sigo agradeciendo cuando del otro lado me encuentro con cosas que me ayudan a comprender y a encontrar el sentido.
- Más temas
- Ertzaintza
- Segovia
- Donostia-San Sebastián