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Un hombre acaba con cáncer de próstata y castración química tras esperar un año y medio una consulta con el urólogo en Valencia

Un hombre acaba con cáncer de próstata y castración química tras esperar un año y medio una consulta con el urólogo en Valencia
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Dijo varias veces a los médicos que tenía dolor pero no le adelantaron la cita, por lo que denuncia que hubo negligencia y descoordinación entre servicios
Un hombre acaba con cáncer de próstata y castración química tras esperar un año y medio una consulta con el urólogo en Valencia

Dijo varias veces a los médicos que tenía dolor pero no le adelantaron la cita, por lo que denuncia que hubo negligencia y descoordinación entre servicios

Regala esta noticia Cirugía robótica utilizada en pacientes con cáncer de colon, próstata y vejiga.

José Molins

28/04/2026 Actualizado a las 08:11h.

Casi un año y medio. Es lo que tuvo que esperar un valenciano, con constantes dolores, hasta ser atendido por el urólogo. El hombre acabó ... finalmente con un cáncer de próstata grave, necesitó radioterapia y tuvo que ser castrado químicamente para frenar el crecimiento del tumor. Una demora ante la que el enfermo denuncia que hubo «desorganización, falta de compromiso, negligencia, descoordinación entre servicios, falta de control de tiempos en la gestión de las citas, errores y fallos» en el hospital donde fue tratado.

La médico de familia que lo vio en un primer momento, le mandó unos análisis y tras valorarlos un mes después, le propuso que tuviera una interconsulta con el urólogo del hospital. Pero después de más de ocho meses de espera, el hombre fue a reclamar a su médico. Ella, extrañada, le reiteró que lo tenía que ver el urólogo y que le llamarían para citarlo. Pero el paciente seguía sin recibir esa cita, y más de tres meses después, volvió a preguntar a la facultativa del centro de salud. Mientras tanto, los dolores eran constantes.

A la vista de que desde el hospital no se ponían en contacto con él y el dolor continuaba, según figura en su denuncia, el hombre se personó en el hospital para explicar lo que le ocurría. Allí le dieron cita para el 23 de mayo, cuando por fin lo vio el urólogo. Casi un año y medio más tarde de la primera vez que fue el médico de su centro de salud. El urólogo solicitó una ecografía y un análisis y lo volvió a citar para junio, un mes después.

Posteriormente, en el hospital le programaron una biopsia para el 19 de julio, pero no se realizó, y le dieron cita para el 25 de octubre. Una situación que motivó el enfado del paciente por la tardanza y el malestar urinario que sufría, lo que le llevó a presentar una queja al Servicio de Atención al Paciente.

Cáncer de próstata grave

Esa biopsia que reveló la gravedad del estado del hombre llegó en octubre de 2023, cinco meses después de la primera cita con el urólogo y un año y nueve meses desde el inicio del proceso en el ambulatorio. El diagnóstico fue cáncer de próstata grave. En concreto un adenocarcinoma de próstata de gravedad 3 (de un máximo de 4) y con un nivel de agresividad 8 avanzado de alto riesgo, según figura en el informe médico. Ante la grave clínica que presentaba el paciente, los servicios sanitarios le recomendaron la radioterapia y castración química, la cual se efectuó finalmente en las instalaciones del IVO. El tratamiento en este centro de lucha contra el cáncer finalizó el 12 de enero de 2024.

Los informes facultativos determinan que la demora se produce por «falta de recursos de personal», según la Inspección de Servicios Sanitarios, pero deja claro que «no le han perjudicado en cuanto a pérdida de oportunidad en la atención a su problema de salud pues no se ha visto afectado el pronóstico de su enfermedad», asegura. De la misma manera, el informe de Promede establece: «El tiempo de demora entre el inicio del diagnóstico y el inicio del tratamiento no influyó en el pronóstico oncológico del paciente. Desde el punto de vista estrictamente médico se cumplió con la ley».

Pero toda esta demora, además del dolor, le generó «depresión, angustia, ansiedad, insomnio, molestias urinarias y riesgo acumulado por la falta de prevención, que determinaron un diagnóstico más grave de lo debido», según indica el enfermo, por lo que el hombre solicitaba una indemnización de 36.237 euros, pero finalmente el Consell Jurídic, en su dictamen del pasado mes de marzo, decidió que acorde a derecho le correspondían 3.000 euros, según los tres informes médicos aportados y la jurisprudencia española.

Estos informes, así como la jurisprudencia en los tribunales, han sido decisivos para que el Consell Jurídic no estime la indemnización que pedía el paciente y sólo le vayan a pagar una pequeña parte. Y es que según la jurisprudencia del Tribunal Supremo en materia sanitaria «no resulta suficiente la existencia de una lesión si no es posible atribuir la lesión o secuelas a una o varias infracciones de la ley», indica. Además, continúa, «no cabe apreciar la infracción que se articula por muy triste que sea el resultado producido. Responsabilidad objetiva no quiere decir que baste con que el daño se produzca para que la Administración tenga que indemnizar, sino que es necesario, además, que no se haya actuado conforme a lo que exige la buena praxis sanitaria», añade el dictamen sobre otros casos jurídicos anteriores.

Así pues, según el fallo del dictamen, «la demora en el tratamiento no influyó en el pronóstico del paciente, pero hubo un evidente retraso en la asistencia médica que, si bien no tuvo repercusión en el desarrollo y pronóstico de la enfermedad oncológica, sí le ocasionó una serie de daños morales como angustia, zozobra e insomnio que sufrió durante los periodos en que se retrasó aquella injustificadamente», determina el Consell Jurídic. «Entiende este Órgano consultivo que hubo una demora injustificable en el tratamiento del paciente que resulta plenamente imputable a los servicios sanitarios», apunta.

Según matiza el informe de Promede -relata Las Provincias- el hospital sí mandó alguna carta para citar al paciente, pero el hombre asegura que nunca le llegaron, ante lo que los médicos indican que desconocen el motivo. Una situación ante la que el Consell señala: «La Administración no puede ampararse en un presunto desconocimiento de las causas de la demora para justificar su retraso. Había otros medios, como sostiene el reclamante, a través de los cuales los servicios sanitarios podían haber establecido contacto con el paciente y haber llevado la consulta», afirma la institución.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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