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Un hombre se compró una isla desierta en 1962: plantó 16.000 árboles y la convirtió en un santuario anti-ricos

Un hombre se compró una isla desierta en 1962: plantó 16.000 árboles y la convirtió en un santuario anti-ricos
Artículo Completo 1,071 palabras
Lo de mandarlo todo a freír espárragos e irse a vivir a una isla es algo que, quien más quien menos, se le ha ocurrido a todo el mundo. Ahora bien, que lo hagas es otra cosa. Si hablamos de comprar una isla, ya el círculo se cierra a unos pocos y aunque la historia que vamos a contar no es de hoy en día y no tiene los precios de la actualidad, la realidad es que las 8.000 libras que Brendon Grimshaw pagó por la pequeña isla de Moyenne en 1962 (aproximadamente unas 200.000 libras de hoy, unos 230.000 euros ) le daban para comprar casi tres casas en su Gran Bretaña natal. Él habría tenido inmuebles para especular, pero el mundo no tendría el Parque Nacional de Moyenne. Pero empecemos por el principio. Brendon Grimshaw era un periodista británico que después de iniciar su carrera en periódicos populares como el Batley News o el Sheffield Star en su país natal, se mudó a África, donde trabajó en medios importantes como la revista East African Standard o el Tanganyika Standard. Contaba con 37 años tomó una decisión drástica: estaba de vacaciones en las Seychelles cuando tomó la decisión de adquirir una isla de apenas nueve hectáreas.  ¿Por qué comprar una isla? Hay quien dice que más que unas vacaciones, buscaba un propósito en la vida: demostrar su paz y amor por la naturaleza. La BBC menciona "proteger Moyenne del desarrollo urbanístico excesivo" como su objetivo inicial, pero hay que decir que hasta 1973 continuó trabajando como periodista y visitando la isla de vacaciones. A partir de esa fecha dijo adiós a su profesión y se mudó allí para crear un paraíso natural que perdurara en el tiempo.  Las Sheychelles comenzaban a despuntar como destino turístico y aunque estaba abandonada, sería cuestión de tiempo que llegase alguien llegara y montase un resort. Y cambió Moyenne de cabo a rabo. La isla llevaba medio siglo sin habitar, a excepción de una familia de pescadores y estaba en un estado desaliñado fruto de la negligencia y la intervención humana desmedida: matorrales impenetrables donde reinaban las especies invasoras, como cuenta él mismo en el documental A Grain of Sand (que antes fue un libro). Nota: globalmente el concepto de ecologismo y cuidado por el medio ambiente estaba fraguándose y empezaba a despergar (el primer "día de la Tierra" data de 1970). No estaba solo en esta misión: trabajó mano a mano con el lugareño René Antoine Lafortune, un joven de 19 años de esa familia de pescadores. Tirarlo todo y montar un hotel de cinco estrellas es mucho más fácil que restaurar un ecosistema, algo que le llevó toda una vida, literalmente, porque Grimshaw murió en 2012. René murió más joven, en 2007, dejando a Brendon como un auténtico Robinson Crusoe durante un lustro. Un plan de restauración que le llevó toda una vida Sus áreas de acción pueden dividirse en tres: la reforestación masiva con especies autóctonas, meter mano a la plaga de ratas e introducir algo de infraestructura.  En A Grain of Sand narra cómo la maleza era tan espesa que un coco que caía de un árbol no llegaba al suelo y que apenas quedaban cuatro árboles altos nativos que sobresalían, contaba para la BBC en una entrevista. Así que plantaron a mano más de 16.000 árboles de especies como caobas, palmeras y otras especies endémicas que habían desaparecido de la isla. En el documental cuenta cómo le impactó el silencio por la ausencia de fauna: la ausencia de árboles frutales nativos y la densa capa de matorral hacía que no fuera un lugar atractivo para las aves, que buscan un lugar de anidación con alimento y seguro. La reintroducción de especies autóctonas y la restauración de la flora atrajo a más de 200 especies de aves. Grimshaw también explicaba que cuando llegó, tampoco había esas tortugas gigantes que hoy son emblema de la isla: introdujo y crió tortugas gigantes de Aldabra (Aldabrachelys gigantea) procedentes de otras islas del archipiélago, que después marcó para seguir su crecimiento. Hoy hay más de 120 ejemplares. Menos llamativo pero también muy útil fue que construyeron casi cinco kilómetros de senderos para mejorar la accesibilidad. Prácticamente con pico y pala. En Xataka Todo el que lo desee ya puede comprarse una idílica isla en Escocia. Siempre que se tengan 6 millones de euros, caro En la década de los 80 le llovían las ofertas para comprar la isla, entre ellas la de un príncipe saudí, del que se dice que ofreció hasta 50 millones de dólares. La respuesta de Brendon Grimshaw no dio pie a negociaciones: "la isla no está en venta". El antiguo periodista se hacía mayor y no tenía descendencia, así que en 2009 y cuando ya Lafortune había fallecido, consiguió que el gobierno de las Seychelles declarara a Moyenne como el Parque Nacional de la Isla Moyenne para  encontrar una protección legal a la isla y su preservación. Hoy Moyenne tiene una importancia biológica esencial para el archipiélago de las Sheychelles: sirve como banco de semillas y refugio para las especies, ya que mientras otras islas están plagadas resorts, allí no hay comercios, ni restauración u hoteles, apenas un restaurante básico para quienes hacen una excursión a la isla desde islas vecinas como Mahe. En Xataka | Un atolón en el Pacífico Sur se ha convertido en un imán para millonarios. Su gran atractivo no son sus playas, son sus bancos En Xataka | Un multimillonario compró una isla de Hawái para él y sus amigos. Así que los locales tuvieron que irse Portada |  Jean-Francis Martin y documental A Grain of Sand en YouTube - La noticia Un hombre se compró una isla desierta en 1962: plantó 16.000 árboles y la convirtió en un santuario anti-ricos fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .
Un hombre se compró una isla desierta en 1962: plantó 16.000 árboles y la convirtió en un santuario anti-ricos

La isla de Moyenne es un caso único: alguien la compró  y no la convirtió en su mansión vacacional, sino en un vergel para el planeta

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Eva R. de Luis

Editor Senior

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Lo de mandarlo todo a freír espárragos e irse a vivir a una isla es algo que, quien más quien menos, se le ha ocurrido a todo el mundo. Ahora bien, que lo hagas es otra cosa. Si hablamos de comprar una isla, ya el círculo se cierra a unos pocos y aunque la historia que vamos a contar no es de hoy en día y no tiene los precios de la actualidad, la realidad es que las 8.000 libras que Brendon Grimshaw pagó por la pequeña isla de Moyenne en 1962 (aproximadamente unas 200.000 libras de hoy, unos 230.000 euros ) le daban para comprar casi tres casas en su Gran Bretaña natal. Él habría tenido inmuebles para especular, pero el mundo no tendría el Parque Nacional de Moyenne.

Pero empecemos por el principio. Brendon Grimshaw era un periodista británico que después de iniciar su carrera en periódicos populares como el Batley News o el Sheffield Star en su país natal, se mudó a África, donde trabajó en medios importantes como la revista East African Standard o el Tanganyika Standard. Contaba con 37 años tomó una decisión drástica: estaba de vacaciones en las Seychelles cuando tomó la decisión de adquirir una isla de apenas nueve hectáreas. 

¿Por qué comprar una isla?Hay quien dice que más que unas vacaciones, buscaba un propósito en la vida: demostrar su paz y amor por la naturaleza. La BBC menciona "proteger Moyenne del desarrollo urbanístico excesivo" como su objetivo inicial, pero hay que decir que hasta 1973 continuó trabajando como periodista y visitando la isla de vacaciones. A partir de esa fecha dijo adiós a su profesión y se mudó allí para crear un paraíso natural que perdurara en el tiempo. 

Las Sheychelles comenzaban a despuntar como destino turístico y aunque estaba abandonada, sería cuestión de tiempo que llegase alguien llegara y montase un resort. Y cambió Moyenne de cabo a rabo. La isla llevaba medio siglo sin habitar, a excepción de una familia de pescadores y estaba en un estado desaliñado fruto de la negligencia y la intervención humana desmedida: matorrales impenetrables donde reinaban las especies invasoras, como cuenta él mismo en el documental A Grain of Sand (que antes fue un libro). Nota: globalmente el concepto de ecologismo y cuidado por el medio ambiente estaba fraguándose y empezaba a despergar (el primer "día de la Tierra" data de 1970).

No estaba solo en esta misión: trabajó mano a mano con el lugareño René Antoine Lafortune, un joven de 19 años de esa familia de pescadores. Tirarlo todo y montar un hotel de cinco estrellas es mucho más fácil que restaurar un ecosistema, algo que le llevó toda una vida, literalmente, porque Grimshaw murió en 2012. René murió más joven, en 2007, dejando a Brendon como un auténtico Robinson Crusoe durante un lustro.

Un plan de restauración que le llevó toda una vida

Sus áreas de acción pueden dividirse en tres: la reforestación masiva con especies autóctonas, meter mano a la plaga de ratas e introducir algo de infraestructura.

 En A Grain of Sand narra cómo la maleza era tan espesa que un coco que caía de un árbol no llegaba al suelo y que apenas quedaban cuatro árboles altos nativos que sobresalían, contaba para la BBC en una entrevista. Así que plantaron a mano más de 16.000 árboles de especies como caobas, palmeras y otras especies endémicas que habían desaparecido de la isla.

En el documental cuenta cómo le impactó el silencio por la ausencia de fauna: la ausencia de árboles frutales nativos y la densa capa de matorral hacía que no fuera un lugar atractivo para las aves, que buscan un lugar de anidación con alimento y seguro. La reintroducción de especies autóctonas y la restauración de la flora atrajo a más de 200 especies de aves.

Grimshaw también explicaba que cuando llegó, tampoco había esas tortugas gigantes que hoy son emblema de la isla: introdujo y crió tortugas gigantes de Aldabra (Aldabrachelys gigantea) procedentes de otras islas del archipiélago, que después marcó para seguir su crecimiento. Hoy hay más de 120 ejemplares.

Menos llamativo pero también muy útil fue que construyeron casi cinco kilómetros de senderos para mejorar la accesibilidad. Prácticamente con pico y pala.

En XatakaTodo el que lo desee ya puede comprarse una idílica isla en Escocia. Siempre que se tengan 6 millones de euros, caro

En la década de los 80 le llovían las ofertas para comprar la isla, entre ellas la de un príncipe saudí, del que se dice que ofreció hasta 50 millones de dólares. La respuesta de Brendon Grimshaw no dio pie a negociaciones: "la isla no está en venta". El antiguo periodista se hacía mayor y no tenía descendencia, así que en 2009 y cuando ya Lafortune había fallecido, consiguió que el gobierno de las Seychelles declarara a Moyenne como el Parque Nacional de la Isla Moyenne para  encontrar una protección legal a la isla y su preservación.

Hoy Moyenne tiene una importancia biológica esencial para el archipiélago de las Sheychelles: sirve como banco de semillas y refugio para las especies, ya que mientras otras islas están plagadas resorts, allí no hay comercios, ni restauración u hoteles, apenas un restaurante básico para quienes hacen una excursión a la isla desde islas vecinas como Mahe.

En Xataka | Un atolón en el Pacífico Sur se ha convertido en un imán para millonarios. Su gran atractivo no son sus playas, son sus bancos

En Xataka | Un multimillonario compró una isla de Hawái para él y sus amigos. Así que los locales tuvieron que irse

Portada |  Jean-Francis Martin y documental A Grain of Sand en YouTube

Fuente original: Leer en Xataka
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