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Los malaguistas pidieron la expulsión del portero por esta entrada a Joaquín. SALVADOR SALAS Un Málaga sin suerte ni acierto se queda sin un merecido triunfo (0-0)Empata un partido importante en La Rosaleda ante el Leganés en la lucha por la zona alta de la clasificación tras desaprovechar al menos siete ocasiones para marcar
Sábado, 28 de marzo 2026, 20:43
... no las transformó. Le ocurrió algo poco habitual, le faltó el acierto de siempre y tampoco tuvo fortuna en algunas de las oportunidades, que fueron claras, al menos, siete de ellas. No fue la noche del equipo blanquiazul, que mereció el triunfo tras su dominio de principio a fin frente a un Leganés que sólo apareció en acciones aisladas. Perdonó una y otra vez y al final se quedó sin una victoria clave en su lucha por la zona más alta de la clasificación.Se puede considerar como un paso atrás por tratarse de un partido en La Rosaleda, pero tampoco supone un descalabro, sobre todo porque el Málaga tendrá que enfrentarse a los rivales más directos en próximos encuentros, y ahí sí se la jugará. Habrá que esperar para saber cómo queda en la tabla clasificatoria al final de la jornada, pero el esfuerzo, la profundidad y la generación de fútbol estuvo al nivel de otros días. Falló el gol, algo fundamental.
Funes apenas tocó la alineación. Había dos opciones y sólo apostó por la obligada: alineó a Rafa en el lugar del lesionado Dotor. Esta era una de las posibilidades para completar el once, aunque podía utilizar a Juanpe. Y el técnico también estaba pendiente de la vuelta de Rafita tras sus problemas físicos, pero finalmente le dio continuidad a Dani Sánchez en ese lateral izquierdo. Y el arranque de los blanquiazules fue como el final del anterior partido, al ataque, en busca de la portería contraria.
La vocación ofensiva del Málaga fue un tormento para el Leganés, con un juego perpendicular, alegre y muy atractivo para el público, que volvió a superar su mejor registro de la temporada con 27.999 espectadores en el campo. En poco más de un cuarto de hora, los hombres de Funes ya habían dispuesto de tres oportunidades clarísimas para adelantarse en el marcador. Chupete, Puga y Rafa tuvieron el gol en sus botas, pero no pudieron superar al meta exmalaguista Juan Soriano.
El dominio local era total, bordando el fútbol en toda su extensión, con los habituales mostrando sus cualidades y Rafa unido a esa maquinaria creativa. Y muy pronto llegó una acción polémica, en la que el meta rival salió del área y le hizo una fuerte falta a Joaquín que sólo le supuso la amarilla. Desde el Málaga solicitaban la roja. Era la confirmación del salto de calidad que estaba ofreciendo el equipo blanquiazul en anteriores encuentros, aunque le faltaba el gol para completar la faena.
La insistencia era permanente de un Málaga volcado, con apenas aproximaciones del rival, que marcó en claro fuera de juego (tuvo otra opción en la primera parte en acciones aisladas). A medida que se acercaba el descanso, los blanquiazules presionaban más la meta contraria con un público absolutamente entregado y paciente, a la espera de que llegara el ansiado tanto. Y los blanquiazules perdonaron en los instantes finales una cuarta ocasión clara, en la que Chupete tampoco acertó. El cuadro de Funes merecía una ventaja importante, pero se acabó el primer acto sin más novedades.
La reanudación también se puso en marcha con otra oportunidad de Joaquín, que envió el balón fuera. El Málaga seguía perdonando en una especie de asedio por momentos. Quería el gol. Muy pronto sería Dani Lorenzo el que estrellara el balón en el larguero en un espectacular disparo. No había tregua y los hombres de Funes trabajaban a destajo en ataque y también en defensa en todas las zonas para recuperar el balón.
Con el paso del partido el equipo blanquiazul comenzaba a desesperarse, y el técnico hizo sus primeros cambios a falta de 20 minutos. Víctor García y Dorrio entraron para refrescar el equipo en un partido con mucho despliegue físico y en el que el árbitro apenas señalaba faltas. Suele ser lo contrario, pero el acierto no estaba en este caso del lado del Málaga, lo que llevaba el partido a los minutos finales con un empate muy peligroso y casi agónico. Y le llegó el turno a Larrubia, tras el pase de Chupete en otra muy clara, y nada. Al menos siete u ocho ocasiones determinantes sin acierto.
La esperanza se mantenía, pero el tiempo apremiaba sin resolver los deberes. La afición seguía expectante ante las últimas opciones, aunque no era la noche del Málaga. No podía ganar. Un punto más.
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