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Un multimillonario chino compró la casa más cara de Londres. Lo que ha ocurrido después es una película de terror inmobiliario

Un multimillonario chino compró la casa más cara de Londres. Lo que ha ocurrido después es una película de terror inmobiliario
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En 2021, el colapso de Evergrande borró más de 300.000 millones de dólares en pasivos y desencadenó una crisis inmobiliaria que sacudió a toda China. Entre sus activos más extravagantes estaba una mansión récord en Londres que hoy sigue atrapada en pleitos, divorcios y cuentas congeladas: una ruina financiera convertida en monumento vacío. La compra perfecta que salió mal. Año 2020, un multimillonario chino compra por 210 millones de libras el número 2-8A de Rutland Gate, entonces la vivienda más cara jamás vendida en Reino Unido. Sobre el papel era la inversión definitiva: un palacio de 45 habitaciones, cuatro ascensores, piscina interior, 24 baños de mármol y vistas privilegiadas a Hyde Park.  Pero lo que parecía una jugada de prestigio acabó derivando en una cadena de desgracias tan extraña que parece escrita como un thriller. Desde entonces nadie ha vivido dentro, el propietario real quedó atrapado en un colapso financiero y el edificio se convirtió en un cascarón vacío con un solo “inquilino”. Palacio con pasado maldito. La historia del edificio ya venía cargada de simbolismo. Durante décadas fue el palacio londinense de Rafik Hariri, quien lo transformó uniendo varias casas victorianas y decorándolo con un lujo casi obsceno, desde cubos de basura bañados en oro hasta baños incrustados con piedras semipreciosas.  Hariri murió asesinado en Beirut en 2005 y, tras pasar por manos de la familia real saudí, el interior fue subastado pieza a pieza en 2015. Aquello dejó la mansión vacía, como si hubiese sido desmantelada antes de que llegara su siguiente dueño. El giro Evergrande. El comprador oficial de 2020 parecía ser el magnate de Hong Kong Cheung Chung-kiu, pero más tarde se descubrió que el verdadero propietario era Hui Ka Yan, fundador de Evergrande y durante años el hombre más rico de China. Y ahí empezó el descenso. Apenas un año después, Evergrande empezó con los impagos de las deudas, se convirtió en símbolo del derrumbe inmobiliario chino y terminó colapsando en 2024. Hui acabó declarándose culpable de fraude y otros delitos financieros, mientras la mansión quedaba atrapada en una maraña legal: registrada a nombre de su exmujer, con activos congelados y sin posibilidad de venta. La casa más cara de Reino Unido perdida en un limbo y símbolo del desfase inmobiliario. Fernstedt en la entrada de la vivienda La casa vacía y el sueco del porche. Y es en este punto de la historia donde aparece la imagen que lo cambia todo hasta el día de hoy. Mientras dentro del palacete hay decenas de habitaciones vacías y millones de libras inmovilizados, fuera, en el mismo porche, vive Anders Fernstedt, un sueco sin hogar que lleva tres años instalado en la entrada.  Su “campamento” está hecho de paraguas, flores, bicicletas rotas y peluches. La paradoja no puede ser más gorda, porque duerme a centímetros de uno de los refugios más disparatadamente caros de Europa, pero separado por una puerta que nunca se abre. Ironías del destino, el único habitante estable de la casa no tiene acceso a ella. La caída de Anders. En cuanto a la historia del hombre sueco, es casi tan caótica como la de la arquitectura sobre la que descansa. Andres fue periodista tecnológico, luego trabajó en horticultura, colaboró con gente del entorno de Silicon Valley y hasta pasó por el medio The Economist como verificador freelance.  Sin embargo, una cadena de trabajos fallidos, desahucios, agresiones y pérdidas personales lo arrastró a la calle. Terminó recalando frente al palacio por pura casualidad: buscaba un refugio cubierto y encontró un porche vacío. Desde entonces ha convertido ese espacio en una especie de jardín improvisado y dormitorio permanente. En Xataka En 1967 Canadá construyó viviendas futuristas como piezas de Lego. Medio siglo después siguen sin saber cómo repararlas El símbolo de una ciudad rota. Contaba en un extenso reportaje The Guardian que la historia de Rutland Gate resume una contradicción enorme de Londres. Mientras más de 300.000 viviendas permanecen vacías en Inglaterra y cientos de miles esperan una casa, una de las propiedades más lujosas del país lleva años cerrada porque es, en realidad, un activo financiero congelado.  Desde ese prisma, ya no es una vivienda, es una cifra atrapada en sociedades offshore, pleitos y quiebras. Y delante de esa puerta, cada noche, duerme un hombre que representa justo el otro extremo del sistema: alguien sin nada, viviendo a la sombra de un palacio que nadie puede usar. Imagen | Gareth E. Kegg En Xataka | Ahora que el Papa está en España, debería visitar el castillo de este cirujano. En su interior está la iglesia más pequeña del planeta En Xataka | En 1972 Italia quiso meter una ciudad entera en un edificio de un kilómetro. Medio siglo después sigue pagando las consecuencias - La noticia Un multimillonario chino compró la casa más cara de Londres. Lo que ha ocurrido después es una película de terror inmobiliario fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
Un multimillonario chino compró la casa más cara de Londres. Lo que ha ocurrido después es una película de terror inmobiliario

Mientras más de 300.000 viviendas permanecen vacías en Reino Unido y cientos de miles esperan una casa, una de las propiedades más lujosas lleva años cerrada 

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Miguel Jorge

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En 2021, el colapso de Evergrande borró más de 300.000 millones de dólares en pasivos y desencadenó una crisis inmobiliaria que sacudió a toda China. Entre sus activos más extravagantes estaba una mansión récord en Londres que hoy sigue atrapada en pleitos, divorcios y cuentas congeladas: una ruina financiera convertida en monumento vacío.

La compra perfecta que salió mal. Año 2020, un multimillonario chino compra por 210 millones de libras el número 2-8A de Rutland Gate, entonces la vivienda más cara jamás vendida en Reino Unido. Sobre el papel era la inversión definitiva: un palacio de 45 habitaciones, cuatro ascensores, piscina interior, 24 baños de mármol y vistas privilegiadas a Hyde Park. 

Pero lo que parecía una jugada de prestigio acabó derivando en una cadena de desgracias tan extraña que parece escrita como un thriller. Desde entonces nadie ha vivido dentro, el propietario real quedó atrapado en un colapso financiero y el edificio se convirtió en un cascarón vacío con un solo “inquilino”.

Palacio con pasado maldito. La historia del edificio ya venía cargada de simbolismo. Durante décadas fue el palacio londinense de Rafik Hariri, quien lo transformó uniendo varias casas victorianas y decorándolo con un lujo casi obsceno, desde cubos de basura bañados en oro hasta baños incrustados con piedras semipreciosas. 

Hariri murió asesinado en Beirut en 2005 y, tras pasar por manos de la familia real saudí, el interior fue subastado pieza a pieza en 2015. Aquello dejó la mansión vacía, como si hubiese sido desmantelada antes de que llegara su siguiente dueño.

El giro Evergrande. El comprador oficial de 2020 parecía ser el magnate de Hong Kong Cheung Chung-kiu, pero más tarde se descubrió que el verdadero propietario era Hui Ka Yan, fundador de Evergrande y durante años el hombre más rico de China. Y ahí empezó el descenso.

Apenas un año después, Evergrande empezó con los impagos de las deudas, se convirtió en símbolo del derrumbe inmobiliario chino y terminó colapsando en 2024. Hui acabó declarándose culpable de fraude y otros delitos financieros, mientras la mansión quedaba atrapada en una maraña legal: registrada a nombre de su exmujer, con activos congelados y sin posibilidad de venta. La casa más cara de Reino Unido perdida en un limbo y símbolo del desfase inmobiliario.

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La casa vacía y el sueco del porche. Y es en este punto de la historia donde aparece la imagen que lo cambia todo hasta el día de hoy. Mientras dentro del palacete hay decenas de habitaciones vacías y millones de libras inmovilizados, fuera, en el mismo porche, vive Anders Fernstedt, un sueco sin hogar que lleva tres años instalado en la entrada. 

Su “campamento” está hecho de paraguas, flores, bicicletas rotas y peluches. La paradoja no puede ser más gorda, porque duerme a centímetros de uno de los refugios más disparatadamente caros de Europa, pero separado por una puerta que nunca se abre. Ironías del destino, el único habitante estable de la casa no tiene acceso a ella.

La caída de Anders. En cuanto a la historia del hombre sueco, es casi tan caótica como la de la arquitectura sobre la que descansa. Andres fue periodista tecnológico, luego trabajó en horticultura, colaboró con gente del entorno de Silicon Valley y hasta pasó por el medio The Economist como verificador freelance. 

Sin embargo, una cadena de trabajos fallidos, desahucios, agresiones y pérdidas personales lo arrastró a la calle. Terminó recalando frente al palacio por pura casualidad: buscaba un refugio cubierto y encontró un porche vacío. Desde entonces ha convertido ese espacio en una especie de jardín improvisado y dormitorio permanente.

En XatakaEn 1967 Canadá construyó viviendas futuristas como piezas de Lego. Medio siglo después siguen sin saber cómo repararlas

El símbolo de una ciudad rota. Contaba en un extenso reportaje The Guardian que la historia de Rutland Gate resume una contradicción enorme de Londres. Mientras

Fuente original: Leer en Xataka
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