Martes, 22 de septiembre de 2026 Mar 22/09/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

«Un nacimiento o una muerte cura hasta a la familia más disfuncional»

«Un nacimiento o una muerte cura hasta a la familia más disfuncional»
Artículo Completo 714 palabras
Pablo Larraín presenta junto a la escritora Mariana Enríquez 'Mis muertos tristes', la versión para el cine de una serie de Netflix

Sección Oficial | 'Mis muertos tristes'

«Un nacimiento o una muerte cura hasta a la familia más disfuncional»

Pablo Larraín presenta junto a la escritora Mariana Enríquez 'Mis muertos tristes', la versión para el cine de una serie de Netflix

Regala esta noticia Añádenos en Google Pablo Larraín y Mariana Enríquez, en el photocall. (Jefry Cid)

Alberto Moyano

21/09/2026 a las 18:56h.

De lo micro a lo macro, de la situación en América Latina y en concreto, en el Cono Sur al funcionamiento de la institución familiar, ... pasando por la relación que los vivos mantenemos con los muertos. Todos estos temas salieron a relucir este lunes durante la presentación de la serie convertida en largometraje 'Mis muertos tristes', dirigido por Pablo Larraín e interpretada por Mercedes Morán, Dolores Fonzi, Carolina Álvarez y Alejandra Flechner, a partir de unos relatos de Mariana Enríquez, también productora ejecutiva de la cinta.

«Muchos nos sentimos devorados por nuestras familias, nos sentimos atrapados en ellas hasta tener ganas de mandarlo todo a la mierda», añadió Alejandra Flechner sobre su papel en 'Mis muertos tristes', una serie que el realizador chileno Pablo Larraín ha dirigido para Netflix –estreno, el 24 de diciembre– y que se proyecta en el Zinemaldia en su versión para el cine, con un metraje de 187 minutos.

El proyecto surgió a medio camino entre la casualidad y la premeditación, a partir del interés de Larraín de llevar a la pantalla grande algún relato de Mariana Enríquez. Cuando cuajó, fue a partir de 'Un lugar soleado para gente sombría' fusionado con otros cuentos que obligó a una reescritura del texto. La autora argentina recordó que «nuestro primer encuentro fue en Buenos Aires en plena epidemia de dengue. Le dije que trajera repelente para mosquitos, pero en Chile no debe haber mosquitos, así que compartimos los dos botes que yo tenía y ahí se rompió el hielo».

«Problema estructural»

Enríquez aseguró que sus historias no abordan las coyunturas políticas de su país «porque es un problema estructural. En los ochenta, en los setenta y en los sesenta hubo dictaduras porque es una estructura en la que fracasó un modelo y no pudo se reemplazado por ningún otro. Argentina repite su historia constantemente y no puede salir de esa espiral».

Nadie mencionó explícitamente al presidente Javier Milei, pero la agónica situación en la que ha sumido a la cinematografía argentina sobrevoló la rueda de prensa. «Somos pueblos atacados con saña –dijo Larraín en referencia al ámbito cultural en los países del Cono Sur–, pero vamos a salir filmando como cucarachas de debajo de la tierra». El director chileno se mostró especialmente molesto con «la ignorancia» de las autoridades de su país, ante la reciente muerte del cineasta Patricio Guzmán, una noticia que esos estamentos recibieron con indiferencia.

«Las clases populares no sólo son las víctimas de sus políticas, sino que aportan mucho». En este punto y preguntado por los escenarios de la película, en el conurbano de Buenos Aires, indicó que «son barrios construidos para la clase trabajadora por las democracias de izquierda y que quedaron abandonados. Recorrí muchos de ellos pero había que salir de ahí cuando se iba el sol porque están gobernados por cierto tipo de violencia. Son gente que está en el patio de atrás de la sociedad, tiene que ver con décadas de olvido», un fenómeno que, según dijo, comparten Argentina y Chile. Añadió que creció «pensando en lo que compartían y en lo que separaba a Chile y a Argentina, pero en este proceso me he dado cuenta de que compartimos mucho, más de lo que había pensado».

La actriz Carolina Álvarez, por su parte, explicó que su personaje, una joven con obesidad, «se ha inventado su propio mundo para no lidiar con el real», mientras que Mercedes Morán recalcó que «me gusta cómo trabajan Pablo y Mariana porque no se ponen didácticos ni subestiman al espectador».

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir