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Un país, una desilusión

Un país, una desilusión
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La Francia de Zidane eliminó en octavos a una selección con los jugadores que ganarían la siguiente Eurocopa y el Mundial de 2010
Juanito, tras marcar en el España - Arabia Saudí en Alemania 2006. (EFE)

España en los Mundiales: Alemania 2006

Un país, una desilusión

La Francia de Zidane eliminó en octavos a una selección con los jugadores que ganarían la siguiente Eurocopa y el Mundial de 2010

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Pedro García Cuartango

29/06/2026 a las 01:02h.

La selección que dirigía Luis Aragonés acudió al Mundial de Alemania en 2006 con un eslogan que había sido elegido en un concurso y que ... llevó inscrito el autobús de la Roja: «España, un país, una ilusión». Nuevamente aparecía como favorita en las apuestas junto a Brasil, Italia y Alemania para disputar el título. Sus últimas actuaciones inducían al optimismo.

Basta un simple repaso a la lista de convocados para entender que el optimismo tenía justificación porque en aquel equipo figuraba la base del que, cuatro años después, conquistaría la ansiada Copa Mundial. Estaban Casillas, Reina, Ramos, Marchena, Pujol, Xavi Hernández, Iniesta, Xabi Alonso, Fàbregas, Torres y Villa, la espina dorsal del torneo de Sudáfrica. Junto a ellos, veteranos como Albelda, Salgado y Raúl.

La clasificación para disputar la competición fue complicada. España no pasó directamente a la fase final porque fue superada por Serbia en un grupo en el que también estaba Bélgica. Tuvo que jugar una eliminatoria de desempate frente a Eslovaquia, que quedó resuelta en el partido de ida en el Manzanares con una victoria de 5-1. Luis García marcó tres goles.

La selección se concentró en Kamen, una ciudad renana, para preparar la cita. En los días previos, las páginas de la prensa acogieron un debate sobre si Raúl estaba en forma para ser titular y si había que optar por jugadores defensivos como Albelda y Senna, dos portentos físicos, o por creativos como Xavi e Iniesta.

España quedó encuadrada en el grupo H con tres selecciones accesibles: Ucrania, Túnez y Arabia Saudita. El primer encuentro en Leipzig fue un paseo para la Roja con una goleada de 4-0 a Ucrania. Torres y Villa destrozaron a la débil defensa ucraniana. Los dos siguientes partidos fueron también de una clara superioridad frente a los otros dos rivales.

La Roja reservó a sus mejores hombres frente a Arabia Saudita y llegó sin apenas desgaste a los octavos de final. El rival era Francia, siempre temible, aunque en esta ocasión se decía que sus jugadores eran demasiado veteranos. Saltaron al campo en Hannover Barthez, Vieira, Makelele, Zidane, Sagnol y Thierry Henry. Aragonés optó por Alonso, Xavi Hernández y Fàbregas en el centro. Villa y Torres eran los delanteros.

Desde el primer momento quedó en evidencia que Francia iba a ser un hueso muy difícil de roer. Villa adelantó de penalti a la Roja a la media hora de juego. Pero los galos reaccionaron y superaron en todas las facetas a los españoles con goles de Ribéry, Vieira y Zidane. Una victoria sin el mínimo reparo. Nuevamente, una brillante generación de futbolistas volvía a fracasar en un Mundial. Y esta vez no se podía descargar la responsabilidad sobre los árbitros o la mala suerte.

Aquel torneo, con una perfecta organización de los anfitriones, todavía se recuerda por la final que disputaron Francia e Italia. Italia había batido a Alemania en las semifinales por 2-0 mientras que los galos habían derrotado a Portugal por la mínima pese al buen desempeño de Cristiano Ronaldo, que consolidó su prestigio. El partido decisivo acabó con empate a uno. Hubo que disputar una prórroga en la que el colegiado expulsó a Zidane por un cabezazo a Materazzi en el minuto 110. El astro francés, que jugaba en el Madrid, perdió los nervios por un insulto del defensor italiano. A la postre, Italia ganó el Mundial por su mayor acierto en la tanda de penaltis.

Las críticas a la actuación de la selección española fueron durísimas. Se abrió una reflexión sobre la incapacidad de la Roja en las competiciones de alto nivel. Luis Aragonés estuvo tentado a dejar el cargo, pero siguió. Dos años más tarde, prácticamente con el mismo equipo, ganaría la Eurocopa frente a una potente Alemania. Hoy, con la perspectiva del tiempo, se puede afirmar que la selección que disputó la cita de 2006 fue el germen del ciclo virtuoso que llevaría a ganar dos Eurocopas y el Mundial de 2010. Pero entonces nadie veía un futuro que los sucesivos fracasos hacían imposible de anticipar.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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