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Economía

Un Plan inspirado en las ideas de Pepe Viyuela

Un Plan inspirado en las ideas de Pepe Viyuela
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El Gobierno presenta un Plan de Vivienda irrisorio, que no ataca el principal problema que es la escasez. Leer
AnálisisUn Plan inspirado en las ideas de Pepe Viyuela
  • IÑAKI GARAY
Actualizado 22 ABR. 2026 - 01:14Isabel Rodríguez.Europa Press

El Gobierno presenta un Plan de Vivienda irrisorio, que no ataca el principal problema que es la escasez.

¿De verdad que el Plan de Vivienda con gasto récord que ha presentado la ministra Isabel Rodríguez va a revertir el problema de la vivienda en España? La respuesta es no. Y plantearlo de esta manera suena tan pretencioso que parece más ideado para engañar a los votantes que para dar una verdadera solución al mayor problema que tiene ahora este país. Dicho de otro modo, es más propaganda que otra cosa. El hecho de que se presente el Plan cuando queda un año para que acabe una legislatura en la que ni siquiera hay presupuestos hace pensar que este nuevo anuncio está diseñado una vez más para aparentar que se hace algo más que para hacer. No hay que olvidar que el presidente ya ha anunciado durante estos años la construcción de miles de viviendas sin ningún resultado.

En el mejor de los casos, si el Plan saliera como se ha pensado (cosa que nunca ocurre), en los próximos cinco años se habrían construido en torno a esta iniciativa del orden de 30.000 viviendas nuevas. Una cifra totalmente irrisoria teniendo en cuenta que España acumula ya un déficit de unas 800.000 viviendas, y que cada año que pasa es necesario construir otras 200.000 nuevas casas solo para hacer frente a la nueva demanda. La realidad es que ni siquiera se construye cada año la mitad de esa cifra y en gran medida el culpable de ello es este Gobierno por su doble condición de bombero y pirómano. Mucho más lo segundo que lo primero.

Para demostrar que el Plan de Vivienda es el chocolate del loro, basta con echar un vistazo a las cifras. Ese "gasto récord" que anuncia el Gobierno asciende a 7.000 millones de euros (menos de 3.000 millones para promoción) en cinco años (incluidos en esa cantidad el 40% correspondiente a los fondos que deberían aportar las comunidades autónomas), una cifra que resulta ridícula si se tiene en cuenta que solo para construir esas 800.000 viviendas que ahora faltan y seguir cubriendo la demanda se calcula que sería necesario invertir del orden de 250.000 millones. ¿Quién va a poner esos 247.000 millones que faltan? ¿El Estado, que no es ni siquiera capaz de cubrir el déficit de pensiones? La clave para solucionar el problema de la vivienda en España pasa única y exclusivamente por atraer al sector privado y ahí precisamente es donde el Gobierno aparece como el principal obstáculo, con regulaciones y declaraciones que asustan a los inversores.

Poner límite al precio de los alquileres, llamar especuladores a los dueños de vivienda que la ponen en alquiler, obligar a prolongar los contratos haciendo de la seguridad jurídica papel mojado; y amenazar al propietario con expropiaciones, sanciones o nuevos impuestos son solo algunas de las ideas que surgen en el seno de este Gobierno y que hacen que los inversores huyan y que no se construya la vivienda que se necesita.

Hace solo unas semanas el actor Pepe Viyuela decía en la televisión pública, en el programa de máxima audiencia de David Broncano, que "hay que intervenir el mercado de la vivienda porque está en manos de monstruos que pueden hacer de su capa un sayo y lo que es un derecho se convierte en un privilegio". En un país normal el comentario banal de un actor que habla de lo que no sabe pasaría desapercibido, más o menos como cuando alguien recomienda beber lejía para combatir el Covid. Sobre todo porque era fácil adivinar que esos "monstruos" a los que se refería Viyuela son precisamente esos fondos de inversión que España necesita más que la lluvia para construir la vivienda que falta y poner fin al terrible problema de escasez. En esta ocasión no solo el público del programa quedó prendado de la reflexión del cómico hasta el punto de gritar "presidente, presidente", sino que la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, le rió la gracia en X. "Lo que planteas no es comunista. Es sentido común y lo dice el artículo 47 de la Constitución. No se puede decir más claro: la vivienda es para vivir, no para especular", contestó Rodríguez en un alarde de populismo al quite. Por supuesto el artículo 47 de la Constitución no habla para nada de lo que decía Viyuela, ni recomienda la intervención del mercado ni ve monstruos por ningún lado. Lo único que dice el artículo 47 es que los políticos no asen la manteca.

Evidentemente, además de incentivar al sector privado para que construya la vivienda que se necesita (y eso supone que debe ganar dinero), es necesario que se supriman las trabas burocráticas que tiene hacer una promoción de viviendas en España. Que se agilicen los permisos y las licencias y que el suelo esté disponible cuanto antes mejor, porque el problema no se puede dilatar más. En ese afán por darle notoriedad política al plan, el documento incluye varias cargas de profundidad diseñadas para eludir responsabilidad. De momento, algo menos de la mitad del plan deberá ser financiado por las comunidades autónomas, a las que se culpará si esto, como es previsible, no funciona. Si Isabel Rodríguez quiere solucionar el problema de la vivienda es mejor que se olvide de Pepe Viyuela y empiece a escuchar a los que saben. Los monstruos son fruto de la imaginación, no del conocimiento.

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Fuente original: Leer en Expansión
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