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Imagen del doctor Sánchez Chaparro en el Clínico. MARILÚ BÁEZMiguel Ángel Sánchez Chaparro Responsable de las Unidades de Hipertensión y Riesgo Vascular y de la de Lípidos del Hospital Clínico
«Un porcentaje importante de pacientes no se tratan pese a saber que son hipertensos»El doctor Sánchez Chaparro invita a los malagueños a cuidar su dieta y comer con poca sal, hacer ejercicio moderado y evitar el sobrepeso y el tabaco con el fin de controlar la tensión
Domingo, 22 de febrero 2026, 00:06
... de Hipertensión y Riesgo Vascular y de la de Lípidos del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria. Está especializado en ayudar a controlar la hipertensión a quienes se les resiste. En esta entrevista, insiste en que lo importante es la prevención y relata cómo debe tomarse la tensión de forma correcta.–¿Cómo se llega a ser hipertenso, cuál es el camino?
–Cuando uno de los padres es hipertenso, el 15% de los hijos lo son. Es decir, duplica el riesgo. Cuando los dos padres son hipertensos, aproximadamente el 25% de los hijos lo son. Básicamente, el tener una herencia y, sobre ella, factores como el consumo de sal, la obesidad, la falta de ejercicio, el sedentarismo, son claves para que se desarrolle la hipertensión. Es un factor de riesgo muy prevalente hoy día. En un estudio publicado en 2024 se recoge que el 33% de adultos españoles entre 30 y 79 años eran hipertensos en el año 2019. Es decir, uno de cada tres españoles en ese intervalo de edad era hipertenso.
«A partir de 140/90 de tensión, se duplica el riesgo de tener un ictus o un infarto»
–¿Cuántos hipertensos no saben que lo son?
–Aproximadamente un tercio de los hipertensos pueden no saberlo. El problema es que una vez que se conoce, hay un porcentaje importante que no se trata. Y otro porcentaje de los que se trata no la llegan a controlar adecuadamente. Alrededor del 60% de los hipertensos tratados están bien controlados.
–¿Hasta qué punto la hipertensión está detrás de las principales causas de muerte en la provincia?
–La hipertensión es la principal causa de riesgo de ictus y un factor de riesgo, junto con la diabetes, el tabaco, el colesterol, causal de la arterioesclerosis, que es la causa de la enfermedad cardiovascular y esta es la principal causa de mortalidad en nuestro medio, seguida del cáncer.
–¿Cuáles son las complicaciones más graves que ven en consulta derivadas de una hipertensión mal controlada?
–El ictus, tener un problema cerebral ocasionado bien por una trombosis bien una hemorragia derivada de la hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca, es decir, el tener una presión en las arterias elevada obliga al corazón a una sobrecarga y esto termina dañándolo y produciendo una insuficiencia. Por supuesto, la enfermedad renal crónica, el que nuestras cañerías lleguen al riñón, a nuestras depuradoras con alta presión, ocasiona que esos filtros que son muy delicados, las nefronas, las unidades del riñón, se dañen y dejen de funcionar, con lo cual disminuye la capacidad de depuración del riñón. Por tanto, la enfermedad renal, la insuficiencia cardíaca, el ictus pero también el infarto.
–¿Por qué cuesta tanto controlar la tensión?
–La dieta rica en sal es un factor que contribuye a que no se controle bien, pero también la falta de adherencia. Tenemos que convencer a nuestros pacientes de la importancia de seguir adecuadamente las indicaciones del médico, en el sentido de que es muy importante el porcentaje de pacientes que, después de un tiempo, deja de tomar la medicación. Es muy importante la dieta pobre en sal, evitar el sobrepeso o tratar la obesidad, hacer ejercicio. Todos esos factores junto con la medicación son básicos o claves, incluso antes que la medicación.
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El doctor Sánchez Chaparro, en un instante de la entrevista. MARILÚ BÁEZ–¿Interviene también el estrés en la hipertensión?
–Muchísimo. El estrés y el sueño de mala calidad, interrumpido, pues por factores emocionales, etc., influyen de manera importantísima en la elevación. El estrés, básicamente, porque se eleva o activa el sistema nervioso simpático y se eleva la presión arterial, la frecuencia cardíaca. Hay técnicas de relajación, el mindfulness, pero incluso el ejercicio físico moderado de caminar media hora, tres cuartos de hora al día, contribuye a rejalarse y a disminuir ese estrés.
–¿La población se toma correctamente la tensión en casa?
–Se tiene que hacer con un aparato validado por cualquiera de las agencias de validación internacionales. A veces se ponen a la venta aparatos que no están validados y las cifras pueden ser erróneas. Además, el paciente tiene que estar sentado, relajado, sin haber tomado café o haber hecho ejercicio, sin haber comido treinta minutos antes de forma ideal. El brazo debe estar apoyado sobre la mesa, con el brazalete adecuado a su grosor. Y no sólo tomar la tensión una vez. Es clave tomarla en casa un mínimo de dos veces con un intervalo de un minuto.
–¿En un brazo o en los dos?
–En la primera ocasión deberíamos tomar la tensión en los dos brazos, porque a veces hay diferencias que pueden ser significativas entre uno y otro. Y, a partir de esa vez, en el brazo en el que tengamos mayor presión es el que tenemos que seguir tomando la presión arterial.
–¿Cuándo puede hablarse de tensión alta?
–En los ensayos que se han hecho relacionando el nivel de presión arterial con el riesgo de ictus e infarto hemos puesto por consenso el 140/90 mmHg, y ¿por qué? Pues porque a partir de 140/90 mmHg, 140 de sistólica, 90 de mínima o diastólica, se duplica el riesgo de tener un ictus o un infarto. También de la enfermedad arterial periférica. A partir de esa cifra, tenemos suficiente criterio para decirle a alguien: «Oiga, usted tiene que reducir la sal, tratar de hacer ejercicio moderado, tratar el sobrepeso e intentar controlar la dieta». Y, si no va bien con esas medidas que se llaman no farmacológicas, pues ya pasamos a los fármacos. El problema es que la hipertensión, a la que se le llama el asesino silencioso, en la mayoría de los casos no produce síntomas. Y, cuando ya los produce, bueno, a veces hay un poco de dolor de cabeza, mareo, síntomas muy inespecíficos, pero el problema es que cuando ya se producen dificultad respiratoria, dolor torácico o síntomas del sistema nervioso ya hay complicaciones, ya ha ocasionado daño en nuestras arterias. Pero el tema clave es la prevención.
«El estrés y el sueño de mala calidad influyen en la elevación de la tensión»
–¿Cómo se previene?
–Lo que hemos comentado: la dieta mediterránea, el ejercicio. La clave está en la labor que se está haciendo concienciando a los padres de la importancia de la cesta de la compra saludable, ahí tienen mucho que ver los supermercados, poner alimentos saludables en sitios visibles, el etiquetado adecuado, el que se conciencien de que esos productos saludables deben ser asequibles a todos los niveles socioeconómicos, porque sabemos que, a menor nivel socioeconómico, hay más riesgo de tabaco, colesterol, hipertensión, de diabetes. Es importante la labor de la prensa y también de los estamentos de responsabilidad política, obligando a reducir la sal de los productos.
–¿Cuántos pacientes atienden cada año en su unidad?
–Unos 2.000 pacientes al año.
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