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Internacional

Un Real Madrid de 45 minutos

Un Real Madrid de 45 minutos
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El equipo de Mourinho vuelve a mostrar dos caras en los partidos, con poco control y una misma tendencia: desconectar cuando el encuentro parece resuelto

Análisis

Un Real Madrid de 45 minutos

El equipo de Mourinho vuelve a mostrar dos caras en los partidos, con poco control y una misma tendencia: desconectar cuando el encuentro parece resuelto

Regala esta noticia Añádenos en Google Mourinho da instrucciones durante el encuentro ante el Elche. (EP)

Javier Varela

16/09/2026 Actualizado a las 12:50h.

El Madrid no tiene un problema para ganar partidos. Tiene un problema para terminarlos. Hay un momento, todavía difícil de precisar pero cada vez más ... reconocible, en el que el equipo parece convencerse de que ya ha hecho suficiente para ganar y sale del partido. Entonces baja la intensidad, concede metros, deja de presionar con la misma determinación y permite que el rival vuelva a sentirse vivo aunque tenga el marcador en contra. Lo que parecía una noche bajo control se convierte en otra cosa.

El Madrid juega por momentos con una autoridad incontestable, genera ocasiones, encuentra espacios y da la impresión de poder resolver el encuentro cuando quiera. Pero no lo hace.

Mourinho ha encontrado una palabra para describirlo: «facilitismo». «El facilitismo es cuando todo parece fácil y tú dejas las cosas andar», explicó tras el triunfo en Elche. No habla simplemente de relajación. Habla de una manera de interpretar el partido. Cuando todo parece sencillo, el futbolista empieza a hacer menos y es menos generoso con una carrera, con una presión o con un balón dividido. Pequeños gestos que, juntos, cambian un partido.

17 goles en 92 remates

«Son partidos acabados en que tenemos ocasiones para matar y no matamos. Después de no matar, pasamos de la facilidad a no controlar», resumió el entrenador luso. En esa frase está buena parte del problema. El Madrid tiene ocasiones para acabar con los encuentros, pero no siempre consigue hacerlo. Y mientras el rival permanece con vida, el equipo empieza a comportarse como si ya hubiera ganado. Las estadísticas resultan frías, pero clarificadoras. El conjunto blanco ha marcado 17 goles en Liga después de rematar 92 veces. Esa falta de contundencia es lo que permite que aparezca la segunda cara.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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