Aficionados malaguistas con el 122' tatuado rememoran el histórico gol: «Fue como pasar del infierno al cielo»
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19/06/2026 Actualizado a las 00:40h.Tenían una cita en la redacción de SUR para un reportaje especial de malaguistas con el tatuaje del minuto 122. Lo que no sabían era que se iban a encontrar en la pantalla la jugada de aquel épico gol de Antoñito que dio al Málaga el ansiado ascenso a Segunda División. Hace unos días, la arenga de Larrubia recordó ese espíritu malaguista. Y hay cientos de aficionados que tienen ese recuerdo tatuado en la piel. Un recuerdo que sigue vivo. Un recuerdo que motiva a una afición y a un equipo que se lo juega todo para subir a Primera este sábado en Almería. Un recuerdo que se revivió en el plató de este periódico junto con una selección de ocho aficionados que tienen tatuado el 122'. «Y ahí volvimos a la gloria…», comentó Juan Luis Lorente tras ver el gol.
(Dani Maldonado)Varios estuvieron en Tarragona. Sergio Paredes, con el 122 tatuado en la mano, confesó que ha sido el momento que más ha disfrutado en su vida. «Sin duda», apostilló para añadir: «Ni me acuerdo de lo que hice allí, sólo sé que desde que le pega al balón hasta que entra pasó un día entero. Decidí hacerme el tatuaje porque ha sido uno de los mejores momentos de mi vida y se ha convertido en un símbolo para el malaguismo».
Sergio Paredes.
Estuvo en el ascenso de Tarragona y fue «el día más feliz de su vida». (Salvador Salas)Ricardo Cortés.
Asegura que si el Málaga asciende a Primera, se vuelve tatuar. . (Salvador Salas)Cristina Ríos.
Fue una de las abonadas seleccionadas para tatuarse en La Rosaleda. . (Salvador Salas)Juan Luis Lorente.
Se tatuó el escudo cuando el Málaga bajó a Primera RFEF y el 122' en el ascenso. . (Salvador Salas)«En ese minuto pasamos del infierno al cielo», detalló Francisco Javier Acevedo al ver la jugada del gol. Él también estuvo allí junto con su pareja, Carolina Luna, que no dejó de «rezar al Cautivo y a la Virgen del Carmen». Tenían claro que cuando volvieran a Málaga tenían que tatuarse el minuto y, además, el escudo con un diseño especial con el Señor de Málaga. «Había que hacerlo. Lo prometimos y así lo hicimos… ¡Pa' no tatuarse!», explicó entre risas la pareja de malaguistas.
En pareja, en este caso de amigas, también acudieron a esta cita Cristina Ríos y Noelia Muñoz. Las manos les temblaban y las lágrimas no pudieron contenerse: «Esperaría al 122 las veces que haga falta, pero a ver si este partido no necesitamos tanto», apuntó Noelia mientras caía alguna que otra lágrima. Ella se hizo el tatuaje a la semana siguiente y Cristina fue una de las abonadas seleccionadas por el club para hacérselo en La Rosaleda. «Le había regalado a mi madre el concierto de Aitana y tuve que ver el partido en Starlite. Yo vi todo el partido con los cascos y el móvil; en el momento del gol no me pude contener y empecé a gritar mientras Aitana cantaba un solo con el piano», recordó la joven la anécdota
Carolina Luna.
Estuvo en Tarragona, rezó al Cautivo y se tatuó el minuto y al 'Señor de Málaga' dentro del escudo. . (Salvador Salas)Adrián Pérez.
Se hizo el tatuaje por lo que significó ese año tanto a nivel de aficionado como «personal». . (Salvador Salas)Francisco Javier Acevedo.
Se tatuó el minuto 122 en cuanto volvió a Málaga después de vivir el ascenso en Tarragona. . (Salvador Salas)Noelia Muñoz.
Se tatuó la semana después del ascenso. . (Salvador Salas)El 122' que tiene Ricardo Cortés tatuado en la muñeca sigue vivo en su recuerdo. Vio el partido del ascenso en el Auditorio Cortijo de Torres pero se fue a su casa antes de que acabase «porque no daba un duro». A los pocos minutos, marcó Antoñito: «La vida quiso que viviera el ascenso en casa con mis dos niños. Ahora doy gracias a Dios por haber vivido ese momento con ellos», confesó el malagueño, que aseguró que lo que ha visto este año con el Málaga no lo ve «desde Pellegrini». Y aseguró que, si este sábado vuelve a celebrarse un ascenso, se tatuará otra vez: «Lo que sea, pero me lo haré».
En lo bueno y en lo malo
La historia de Juan Luis Lorente con el tatuaje del 122 empieza mucho antes. Cuando el equipo bajó a Primera RFEF, decidió que el escudo tenía que estar en su piel: «Y el año pasado con la vuelta a Segunda no lo dudé, es que no hay más… Este número es pura historia», confesó el malaguista, que vivirá este sábado con su hija una final muy especial. «Pase lo que pase, el Málaga ha hecho un temporadón. Subir a Primera es un sueño y lo merecemos, pero en el caso de que no se dé, no podemos exigir más… Sólo queda aplaudirles».
«Ojalá que ese espíritu vuelva porque esa noche quedará en el recuerdo de todos los malaguistas. Este año somos un 10… Se ha recuperado el espíritu y el verdadero significado del malaguismo; este grupo ha conseguido volver a unir a toda una ciudad», valoró Adrián Pérez, con el minuto 122 tatuado en el brazo.
«Ojalá que ese espíritu vuelva porque esa noche quedará en el recuerdo de todos los malaguistas»
Adrián Pérez
Malaguista tatuado 122'
Todos recordaban haber visto el vídeo del gol «cientos de veces». El momento en el que «el malaguismo volvió a la gloria», el minuto que toda una ciudad invoca para este sábado… Tres números, una cifra y, como diría El Kanka, una cosa inexplicable. Un recuerdo vivo en la piel de cientos de malaguistas.
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