Alfonso Alba Bernal busca un tratamiento contra los extraños tumores rabdoides gracias a un proyecto que nació del empeño de una madre que perdió a su hijo por esta enfermedad
Regala esta noticia Añádenos en Google Alfonso Alba Bernal trabaja en su laboratorio. (SUR)Rincón de la Victoria
29/06/2026 a las 00:27h.De entre los cánceres infantiles hay algunos que son menos conocidos. En esta lista, donde no hay nada bueno, los tumores rabdoides son de los ... más extraños.
El rinconero lidera un trabajo para encontrar una salida a quienes los sufren, junto a un equipo de altísima capacitación y de la mano de Antonio Pérez Martínez, jefe de Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica de La Paz.
Sean unos u otros de estos extraños tumores, el tratamiento se basa en cirugía, quimioterapia y, cuando es posible, radioterapia. «Pero es insuficiente y acarrea grandes efectos secundarios para niños de tan temprana edad. El problema es que no contamos con tratamientos especializados en este tipo de tumores y con las terapias actuales solo el 20% de los que los padecen sobreviven más de 5 años», apunta.
Sencillez genética
«Lo que los hace tan complicados es, en parte, su sencillez genética: a diferencia de otros cánceres llenos de mutaciones, los rabdoides dependen, sobre todo, de la pérdida de un único gen, lo que los convierte en agresivos y difíciles de tratar», aclara.
Pero, esa misma falta de complejidad, como precisa, «abre una pregunta interesante para quien busca tratarlos: si el tumor cuelga unas señales reconocibles en su superficie, ¿se puede entrenar al propio cuerpo del paciente para encontrarlas?».
La terapia consiste en sacar linfocitos T del paciente, llevarlos al laboratorio y añadirles, mediante ingeniería genética, un receptor nuevo«, indica el investigador, »como unas gafas hechas a medida«
Con esta premisa, se pone en marcha el trabajo para aplicar una terapia CAR-T. «Nuestro sistema inmunitario tiene unas células llamadas linfocitos T que funcionan como patrullas: van por el cuerpo buscando lo que no encaja y lo eliminan. El problema con muchos tumores es que pasan desapercibidos. Las patrullas no los ven. La terapia CAR-T, por las siglas de Chimeric Antigen Receptor T-cells, consiste en sacar linfocitos T del paciente, llevarlos al laboratorio y añadirles, mediante ingeniería genética, un receptor nuevo», indica el investigador.
Ese centinela es «como unas gafas hechas a medida», ejemplica, ya que, en sus palabras, «hace que el linfocito reconozca una señal concreta que el tumor lleva en su superficie».
«Después se multiplican esas células ya entrenadas y se devuelven al paciente para que busquen el tumor y lo ataquen. Es una estrategia que ya ha cambiado el pronóstico de algunas leucemias infantiles. Llevarla a tumores sólidos como los rabdoides es mucho más difícil, y es justo ahí donde trabaja el equipo de La Paz», aclara.
Dolor
En el laboratorio del centro madrileño, Alfonso Alba Bernal, junto a sus compañeros, diseña y prueba células CAR-T dirigidas contra señales presentes en los tumores rabdoides.
El equipo forma parte de la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas en Cáncer Infantil. «Se trata de un proyecto que nace gracias a la valentía y generosidad de Sara, madre de Manuel, que transformó parte de su dolor por el fallecimiento de su hijo por uno de estos tumores en fortaleza, recaudando fondos para la creación de una línea de investigación específica de este tipo de tumores», deja claro Alba Bernal.
La misión del rinconero es desarrollar nuevas terapias CAR-T para usarlas tanto individualmente como en combinación con fármacos dirigidos para aumentar la eficacia de estos tratamientos en rabdoides.
«Actualmente, los estudios se están llevando a cabo en líneas celulares, por lo que aún queda un largo camino hasta llegar a ensayos clínicos con pacientes. No obstante, una investigación preclínica de calidad es imprescindible para aumentar las posibilidades de éxito en el tratamiento de pacientes», argumenta.
Familias
«A los cánceres raros se les investiga poco. Hay menos pacientes, menos financiación y menos grupos dedicados y eso se traduce en menos opciones para las familias. Proyectos como este existen, gracias a familias como la de Manuel y a fundaciones como Cris Contra el Cáncer que deciden apoyar donde la industria no llega. La investigación permite dedicarse a un problema pequeño en número de casos, pero enorme para cada familia que lo vive», defiende este joven de Rincón de la Victoria.
comentarios Reportar un error