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Un salvavidas digital de 'influencers' para la industria de cruceros

Un salvavidas digital de 'influencers' para la industria de cruceros
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La industria del crucero abandona su imagen de vacaciones para sénior gracias a los 'influencers'. Navieras y 'start up' se alían para atraer a la 'Generación Z', transformando TikTok en el nuevo motor de reservas de un sector en alza. Leer
EmprendedoresUn salvavidas digital de 'influencers' para la industria de crucerosActualizado 6 ABR. 2026 - 18:07Melissa Newman (Professor Newman en las redes) es un ejemplo de 'influencer' aliada con la industria de cruceros para atraer a nuevos públicos a este negocio.

La industria del crucero abandona su imagen de vacaciones para sénior gracias a los 'influencers'. Navieras y 'start up' se alían para atraer a la 'Generación Z', transformando TikTok en el nuevo motor de reservas de un sector en alza.

La imagen setentera y ochentera de la industria del crucero que aún mantienen todos aquellos que crecieron soñando con un viaje de ensueño a bordo del Pacific Princess, el barco de la serie Vacaciones en el mar (The love boat) no ha cambiado mucho desde aquellos tiempos: vacaciones para un público de edad avanzada, entretenimiento estandarizado, buffets interminables y una propuesta empaquetada poco seductora para los viajeros jóvenes.

Las navieras llevan varios años intentando desmontar estos clichés y parece que hay una fórmula que impacta en la mismísima línea de flotación del viejo Pacific Princess: llegan los influencers y creadores de contenido que, a cambio de unos cientos de miles de dólares al año, ayudan a las compañías a atraer a Millennials y miembros de la Generación Z.

Al detectar esta tendencia, Bloomberg cita ejemplos de influencers de cruceros como Melissa Newman, una profesora universitaria conocida en las redes como Professor Newman, que ingresó en 2025 cerca de 350.000 dólares gracias a sus contenidos sobre cruceros, monetizados mediante publicidad, afiliación y servicios como agente de viajes. Newman acumula cientos de miles de seguidores entre YouTube, Instagram, TikTok y Facebook, donde publica desde consejos para hacer la maleta hasta ránkings de puertos, escalas y barcos.

Bloomberg cita asimismo otros casos como el de Adrie Smith o Alex Ojeda, representantes de un ecosistema de creadores que las navieras usan para mostrar el crucero como experiencia visual, divertida, gastronómica y que se comparte.

La novedad no es la existencia de estos influencers especializados en cruceros, sino que las compañías hayan empezado a integrarlos como pieza estable de su distribución comercial y de su reposicionamiento de marca.

Las compañías de cruceros ya no intentan únicamente robar clientes a otras navieras, sino que pretenden competir contra otras formas de ocio y escapada, desde Las Vegas hasta Disney.

En ese nuevo terreno, el creador opera como una especie de traductor cultural: toma un producto complejo, históricamente percibido como anticuado, y lo convierte en una secuencia de escenas de TikTok, Instagram o YouTube que encajan mucho mejor en el imaginario de un viajero joven.

Además, toda esta estrategia coincide con una recuperación del sector que, obviamente, también se ve impactada por las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo.

Pero las buenas noticias, según CLIA, la principal asociación internacional de líneas de crucero, muestran que el volumen global pasó de 29,7 millones de pasajeros en 2019 a una senda de crecimiento que apunta a casi 40 millones en 2027. En su informe de 2025, la organización elevó la previsión a 42 millones para 2028 y subrayó además que aproximadamente el 67% de los viajeros de crucero ya son Millennials o más jóvenes.

Antes de que estallara el conflicto en Irán las navieras habían encontrado un contexto económico favorable para esa narrativa. Bloomberg señala que, "tras la pandemia, el encarecimiento de hoteles y vuelos reforzó la percepción del crucero como producto de buena relación calidad-precio. Para un público joven, especialmente sensible al presupuesto, el crucero puede presentarse como una especie de paquete total, con alojamiento, restauración, ocio y varios destinos en una sola compra".

En este escenario el influencer no vende sólo glamour sino eficiencia aspiracional, y esa mezcla funciona bien en redes.

Según Skift Research, "plataformas como TikTok, Instagram o Xiaohongshu ya no son sólo motores de inspiración, sino también nuevos motores de reserva". El caso más revelador apareció en 2025, cuando Booking.com y TikTok empezaron a probar en Estados Unidos una integración que permite descubrir un hotel dentro de un vídeo y reservarlo sin salir prácticamente del entorno de la app.

Además, TikTok Go introdujo la posibilidad de que los creadores cobren una comisión por recomendar hoteles, experiencias y restaurantes.

La lógica que hoy se ensaya en hoteles es trasladable al crucero, y eso implica un cambio: el influencer deja de ser únicamente un soporte publicitario y se parece a un microcanal de distribución.

'Start up' y 'traveltech'

Hay que tener en cuenta que la reserva de cruceros ha sido durante años más opaca, menos intuitiva y menos amigable para el usuario digital. Ahí es donde entran las traveltech: Si el creador rejuvenece la demanda, las start up tecnológicas pueden capturarla, ordenarla y ganar dinero.

Un ejemplo de esto es Cruisebound, una plataforma que está modernizando la reserva de cruceros con una experiencia mobile first, soporte humano y de IA, planes de pago flexibles, depósitos diferidos, transparencia de precios y descuentos personalizados. Se trata de una propuesta alineada con el nuevo consumidor que llega al crucero a través del contenido social y que espera una compra tan fluida como la de cualquier otro viaje.

Cruisebound opera en un escenario en el que TikTok o YouTube convencen al usuario de que un crucero puede ser para él, y alguien debe convertir esa atención en una reserva simple. Plataformas como Cruisebound facilitan modalidades especialmente atractivas para un público joven, como pagos fraccionados, reservas compartidas o planificación de viaje en grupo. Esto resulta determinante en un producto que a menudo se consume en familia o entre amigos.

Stay22, fundada por Hamed Al-Khabbaz y Andrew Lockhead, es una plataforma que ayuda a creadores, medios, publishers y organizadores de eventos a monetizar la intención de viaje de su audiencia. En el universo de los cruceros Stay22 no siempre gana dinero con la reserva, pero sí con los gastos asociados: hotel, traslados y alojamiento antes o después.

Otra start up que encaja en esta tendencia es AnotherTrip, una empresa irlandesa que quiere convertir el contenido de viajes en reservas, definiéndose como un social native conversion layer for travel (capa tecnológica que convierte contenido social de viajes en reservas, integrando inspiración, recomendación, itinerarios, afiliación y compra directa). La start uptransforma contenido social y editorial en mapas de experiencias. En el caso del crucero, una tecnología así podría estructurar la experiencia que muestran los influencers -barco, escala, excursión, hotel previo, restaurante- y empaquetarla de forma que se pueda comprar. El creador deja de ser un escaparate y se convierte en curador interactivo del viaje.

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Fuente original: Leer en Expansión
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