El hombre, tras recibir oxígeno, sufrió una parada cardiorrespiratoria, de la que se recuperó: «Están proliferando muchísimo, hay que tomar medidas de precaución»
Regala esta noticia Añádenos en Google Manuel Ampudia muestra su dedo tras la mordedura. Al lado, la víbora. (E. C.)Elena Rodríguez y Marcos Moro
Gijón
25/05/2026 a las 13:38h.Una experiencia que a punto ha estado de no contarla. Manuel Ampudia Feliz, vecino y criador de Pastores Ovejeros Australianos (Australian Shepherd) en Villaverde de ... la Marina, en Villaviciosa (Asturias), sufrió el viernes una picadura de víbora que le llevó a la UCI del Hospital de Cabueñes, donde sufrió una parada cardiorrespiratoria, que afortunadamente ha podido superar.
La soltó, fue corriendo a lavar la herida con agua, sacar la sangre e instintivamente absorbió el veneno para escupirlo. «Ahí estuvo el error», apunta. Quiso dejar constancia de lo sucedido en un vídeo, en el que ya advertía de que sentía mucho dolor y que se encontraba mal. Su hijo le urgió a ir a Urgencias. Cuando llegó al consultorio médico de Venta Las Ranas, empezó a no poder respirar. «Tenía los labios hinchados, sentía como si tuviese una manzana en la boca. Se me bloquearon las vías respiratorias».
Precisó oxígeno, mientras que el equipo médico que lo atendió hablaba con el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, en Cantabria, sobre el antídoto para curar la mordedura de este tipo de serpiente, mientras también se daba aviso al Seprona. Tras esa primera asistencia médica para evitar que el veneno afectara a órganos vitales, fue derivado en ambulancia al Hospital de Cabueñes, donde sufrió una parada cardiorrespiratoria, que obligó a practicarle el masaje cardiopulmonar y a ingresarlo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Afortunadamente, se ha recuperado, según recoge El Comercio.
«Es serio. ¿Y si el atacado fuera un niño?»
«Ha sido una experiencia que a punto he estado de no contarla, pero, sobre todo, quiero transmitir un mensaje: en los cinco años que llevo viviendo en el entorno de Playa España no he visto tanta proliferación de víboras. Y lo he contrastado con otros vecinos de la zona rural. Hay que tomar medidas de precaución. Porque yo soy un hombre que peso casi 67 kilos y lo he superado, pero imagínense un niño o un perro. La situación es muy seria».
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