Un Xiaomi SU7 ha humillado a todo un Ferrari SF90 en una carrera de aceleración. Y eso no significa absolutamente nada
Xataka
Alberto de la Torre
14/03/2026 13:01
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Si en los últimos días te has paseado por las redes sociales (y, algo me dice que eso es muy probable) quizás has visto un vídeo en el que un Xiaomi SU7 Ultra deja en ridículo a todo un Ferrari SF90 XX Stradale en una carrera de aceleración.
"Un Ferrari de un millón de euros perdiendo contra un fabricantes de teléfonos" reza el tweet de cuentas como la de @kinglinzhui quien postea habitualmente informaciones o vídeos en los que se hace proseletismo de la tecnología y cultura china. El tweet, de hecho, también ha sido replicado por altas personalidades del Estado, como el embajador chino en Colombia.
En el vídeo se observa efectivamente cómo el coche chino pasa por encima del Ferrari. El Xiaomi SU7 Ultra es el coche eléctrico más avanzado del fabricante chino. Tiene disponibles 1.548 CV de potencia y está limitado a 350 km/h. El Ferrari SF90 XX Stradale es, también, la versión más radical de uno de los deportivos más avanzados que Ferrari ha lanzado en los últimos años. En este caso es uno híbrido enchufable de 1.030 CV de potencia con un motor V8 que genera hasta 797 CV de potencia y que se apoya en otros tres motores eléctricos para dar lo mejor de sí mismo.
Aunque hay algunos detalles para entender por qué el Xiaomi SU7 Ultra es más rápido, ambas cuentas de Twitter se han centrado en lo inevitable: la firma más occidental más emblemática y que pone en el mercado un coche de un millón de euros (en realidad es una edición limitada a 790 unidades vendidas a partir de 770.000 euros) es aplastado por un superdeportivo eléctrico de una compañía que acaba de nacer en el mercado del automóvil y que abrió reservas por poco más de 100.000 euros al cambio directo.
El problema es que eso no significa mucho.
O, directamente, no significa nada.
Pincha en la imagen para ir al tweet original
El problema es el aura
¿Qué importancia tiene la técnica en el debate?
Todo y nada en realidad.
Y es que, lo primero que hay que tener en cuenta es que la comparación no se sostiene. Un coche eléctrico con más de 1.500 CV de potencia siempre va a ser más rápido en una carrera en línea recta que un coche con motor de combustión. Toda su dificultad (y no es poca, ojo) reside en ser capaz de bajar la potencia al suelo de la manera más efectiva y lanzar el coche lo más rápido posible hacia adelante.
En este caso, da igual que estemos comparando un Ferrari con un Xiaomi o cualquier otro coche eléctrico de altas prestaciones. Tampoco es la primera vez que vemos comparaciones de este tipo. Y es que Carwow ya demostró el potencial del coche eléctrico enfrentando un Kia EV6 GT contra un Ferrari Purosangue. La potencia y el sonido del V12 atmosférico contra un deportivo generalista eléctrico. El resultado volvió a ser el mismo, con el Ferrari aplastado.
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En el caso del Xiaomi SU7 Ultra y el Ferrari SF90 XX Stradale la cosa cambia un poco porque los de Maranello tienen en este caso un coche electrificado entre manos. Con todo y aunque certifica un 0 a 100 km/h en poco más de dos segundos, no es suficiente para doblegar al coche eléctrico chino.
El problema para Xiaomi es que arrasa en el apartado puramente técnico pero hay algo que no puede ofrecer ahora mismo frente a uno de los coches más avanzados de Ferrari en los últimos años: aura.
Cuando uno se gasta más de 770.000 euros en un Ferrari (como si se gasta un millón de euros) no es porque quiere comprarse el coche más rápido. O, al menos, no solo por eso.
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Primero, hay que entender que el Ferrari SF90 XX Stradale es un coche de circuito, pensado para rendir al máximo enlazando curvas. Algo en lo que, desde luego, también el Xiaomi SU7 Ultra ha demostrado estar entre los mejores.
El caso de este Ferrari es especial porque el "Programa XX" está pensado para venderle a un grupo muy concreto de clientes un coche que no está homologado para la calle, que solo se puede conducir en circuito. De hecho, Ferrari te lleva el coche allí donde quieras y te lo mantiene cuando lo tengas parado. Es un servicio propio de un piloto. Sin embargo, esta vez, Ferrari sí ha hecho los ajustes necesarios para poder conducirlo por donde el cliente quiera.
Esa exclusividad, ese trato hacia el cliente es lo que un cliente del Ferrari SF90 XX Stradale compra cuando se hace con una de estas unidades limitadas. Al cliente de este tipo de coches no les preocupa que un Xiaomi SU7 Ultra sea más rápido en línea recta. Me atrevería a decir que, incluso, a pocos les preocupa que sea más rápido en un circuito.
Construir una marca de coches desde cero tiene este problema. Y todavía es más complicado cuando se trata de un coche eléctrico. Las marcas chinas se encuentran ante un escollo importante. En muchos casos son mejores técnicamente que los occidentales pero les falta historia. Mi compañero Javier Lacort lo explica bien en el podcast Loop Infinito. No es casualidad que Xiaomi se asocie con Leica en sus teléfonos móviles. Tampoco que TCL haya hecho lo propio con Sony para sus televisiones.
Levantar una marca desde cero y tener un reconocimiento específico como firma que hace productos premium a nivel mundial es complicadísimo. El Grupo Volkswagen necesitó paladas de dinero en marketing durante más de dos décadas para conseguir que Audi fuera percibida como premium alemana al nivel de Mercedes o BMW. Y cuanto más alto se apunta, más complicado es conseguir ese reconocimiento.
Pero es que, además, Xiaomi tiene otro reto: crear una historia alrededor de sus eléctrico. Cuando probamos el Porsche Macan contamos que el coche era genial, un SUV eléctrico deportivo para viajar a una velocidad extraordinaria. Y, sin embargo, le falta alma. Porque ese mismo coche antes llevaba un motor V6 que generaba unas sensaciones imposibles de replicar por un coche eléctrico.
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Es algo similar a lo que sucede con una cámara digital. Es una mejor herramienta de trabajo que una analógica, ofrece mayor resolución, genera imágenes editables, es mucho más práctica y, a la larga, económica... y sin embargo hay trabajos puntuales que se siguen haciendo con carrete. Y no solo eso, la fotografía de carrete vive un pequeño boom. Porque es imperfecta, con un look inigualable por una cámara que, objetiva y técnicamente, monta una tecnología mejor.
El caso de un Xiaomi eléctrico contra un Ferrari con motor de combustión, o cualquier otra gran marca de lujo, es el mismo. Al dueño de un Bugatti le da exactamente igual que el SU7 Ultra acelere mucho más rápido. Quien paga más de un millón de euros por un coche compra exclusividad pero también la sensación de que hay un motor artesanal trabajando para él, que el cambio de marchas le sacude cada vez que hay un salto, que el sonido de un buen V8, V12 o W16 ensordece sus oídos.
¿Es mejor un coche eléctrico que uno de combustión? Si se adapta a tus necesidades, por supuesto. Objetivamente es más cómodo y es más rápido.
Pero eso, cuando hablamos de disfrute, no tiene por qué significar nada.
Si no, que nos pregunten por qué sigue sobreviviendo un Miata.
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Un Xiaomi SU7 ha humillado a todo un Ferrari SF90 en una carrera de aceleración. Y eso no significa absolutamente nada
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Alberto de la Torre
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Un Xiaomi SU7 ha humillado a todo un Ferrari SF90 en una carrera de aceleración. Y eso no significa absolutamente nada
Xiaomi tiene un reto enorme por delante: su verdadera lucha es construir su propia historia
Si en los últimos días te has paseado por las redes sociales (y, algo me dice que eso es muy probable) quizás has visto un vídeo en el que un Xiaomi SU7 Ultra deja en ridículo a todo un Ferrari SF90 XX Stradale en una carrera de aceleración.
"Un Ferrari de un millón de euros perdiendo contra un fabricantes de teléfonos" reza el tweet de cuentas como la de @kinglinzhui quien postea habitualmente informaciones o vídeos en los que se hace proseletismo de la tecnología y cultura china. El tweet, de hecho, también ha sido replicado por altas personalidades del Estado, como el embajador chino en Colombia.
En el vídeo se observa efectivamente cómo el coche chino pasa por encima del Ferrari. El Xiaomi SU7 Ultra es el coche eléctrico más avanzado del fabricante chino. Tiene disponibles 1.548 CV de potencia y está limitado a 350 km/h. El Ferrari SF90 XX Stradale es, también, la versión más radical de uno de los deportivos más avanzados que Ferrari ha lanzado en los últimos años. En este caso es uno híbrido enchufable de 1.030 CV de potencia con un motor V8 que genera hasta 797 CV de potencia y que se apoya en otros tres motores eléctricos para dar lo mejor de sí mismo.
Y es que, lo primero que hay que tener en cuenta es que la comparación no se sostiene. Un coche eléctrico con más de 1.500 CV de potencia siempre va a ser más rápido en una carrera en línea recta que un coche con motor de combustión. Toda su dificultad (y no es poca, ojo) reside en ser capaz de bajar la potencia al suelo de la manera más efectiva y lanzar el coche lo más rápido posible hacia adelante.
En este caso, da igual que estemos comparando un Ferrari con un Xiaomi o cualquier otro coche eléctrico de altas prestaciones. Tampoco es la primera vez que vemos comparaciones de este tipo. Y es que Carwow ya demostró el potencial del coche eléctrico enfrentando un Kia EV6 GT contra un Ferrari Purosangue. La potencia y el sonido del V12 atmosférico contra un deportivo generalista eléctrico. El resultado volvió a ser el mismo, con el Ferrari aplastado.
En el caso del Xiaomi SU7 Ultra y el Ferrari SF90 XX Stradale la cosa cambia un poco porque los de Maranello tienen en este caso un coche electrificado entre manos. Con todo y aunque certifica un 0 a 100 km/h en poco más de dos segundos, no es suficiente para doblegar al coche eléctrico chino.
El problema para Xiaomi es que arrasa en el apartado puramente técnico pero hay algo que no puede ofrecer ahora mismo frente a uno de los coches más avanzados de Ferrari en los últimos años: aura.
Cuando uno se gasta más de 770.000 euros en un Ferrari (como si se gasta un millón de euros) no es porque quiere comprarse el coche más rápido. O, al menos, no solo por eso.
El caso de este Ferrari es especial porque el "Programa XX" está pensado para venderle a un grupo muy concreto de clientes un coche que no está homologado para la calle, que solo se puede conducir en circuito. De hecho, Ferrari te lleva el coche allí donde quieras y te lo mantiene cuando lo tengas parado. Es un servicio propio de un piloto. Sin embargo, esta vez, Ferrari sí ha hecho los ajustes necesarios para poder conducirlo por donde el cliente quiera.
Esa exclusividad, ese trato hacia el cliente es lo que un cliente del Ferrari SF90 XX Stradale compra cuando se hace con una de estas unidades limitadas. Al cliente de este tipo de coches no les preocupa que un Xiaomi SU7 Ultra sea más rápido en línea recta. Me atrevería a decir que, incluso, a pocos les preocupa que sea más rápido en un circuito.
Levantar una marca desde cero y tener un reconocimiento específico como firma que hace productos premium a nivel mundial es complicadísimo. El Grupo Volkswagen necesitó paladas de dinero en marketing durante más de dos décadas para conseguir que Audi fuera percibida como premium alemana al nivel de Mercedes o BMW. Y cuanto más alto se apunta, más complicado es conseguir ese reconocimiento.
Pero es que, además, Xiaomi tiene otro reto: crear una historia alrededor de sus eléctrico. Cuando probamos el Porsche Macan contamos que el coche era genial, un SUV eléctrico deportivo para viajar a una velocidad extraordinaria. Y, sin embargo, le falta alma. Porque ese mismo coche antes llevaba un motor V6 que generaba unas sensaciones imposibles de replicar por un coche eléctrico.
Es algo similar a lo que sucede con una cámara digital. Es una mejor herramienta de trabajo que una analógica, ofrece mayor resolución, genera imágenes editables, es mucho más práctica y, a la larga, económica... y sin embargo hay trabajos puntuales que se siguen haciendo con carrete. Y no solo eso, la fotografía de carrete vive un pequeño boom. Porque es imperfecta, con un look inigualable por una cámara que, objetiva y técnicamente, monta una tecnología mejor.
El caso de un Xiaomi eléctrico contra un Ferrari con motor de combustión, o cualquier otra gran marca de lujo, es el mismo. Al dueño de un Bugatti le da exactamente igual que el SU7 Ultra acelere mucho más rápido. Quien paga más de un millón de euros por un coche compra exclusividad pero también la sensación de que hay un motor artesanal trabajando para él, que el cambio de marchas le sacude cada vez que hay un salto, que el sonido de un buen V8, V12 o W16 ensordece sus oídos.
¿Es mejor un coche eléctrico que uno de combustión? Si se adapta a tus necesidades, por supuesto. Objetivamente es más cómodo y es más rápido.
Pero eso, cuando hablamos de disfrute, no tiene por qué significar nada.