“La idea tradicional era muy sencilla: bastaba con trasladar el huevo a una celda real (una pequeña cavidad de cera de abeja destinada a la cría de la abeja reina) y alimentarla con jalea real para que se convirtiera en reina”, explica Boris Behr, uno de los coautores principales del artículo y director del Centro de Investigación Integrada sobre Abejas (CIBER) de la Universidad de California en Riverside, explica: “Sin embargo, hemos descubierto que, en realidad, existe un mecanismo mucho más complejo de lo que imaginábamos”.
El material de la celda es lo que cría a la abeja reina
El equipo de investigación examinó en detalle la estructura de las celdas reales en las que se crían las abejas reinas, utilizando técnicas de termografía, seguimiento del comportamiento, ingeniería de materiales y ensayos químicos. Los análisis revelaron que las celdas reales tienen forma de cacahuate y que sus propiedades son fundamentalmente diferentes de las de las celdas hexagonales en las que se crían las abejas obreras.
Las encargadas de construir las celdas reales son las abejas obreras jóvenes, a las que los investigadores denominan “constructoras de celdas reales”. Esta categoría de abejas obreras, hasta ahora desconocida, presenta la característica de que, solo mientras cuidan de las larvas que se convertirán en futuras reinas, su temperatura torácica aumenta por encima de lo habitual y su estado fisiológico también cambia.
Se cree que este aumento de la temperatura torácica acelera el desarrollo de la abeja reina. Según los investigadores, mientras que el crecimiento de una abeja obrera dura unos 21 días, la abeja reina alcanza la madurez en unos 16 días. Esta diferencia de tiempo resulta decisiva cuando la colonia necesita urgentemente una nueva abeja reina.
El papel de la “corte” en la reproducción
Además, los investigadores intentaron seguir el proceso por el que las abejas reutilizan materiales de otras partes de la colmena. Al añadir una pequeña cantidad de grafito a las celdas normales, se observó cómo, con el tiempo, aparecía cera de abeja oscurecida en las celdas reales. Esto indica que las obreras no se limitan a reutilizar los materiales que tienen a mano, sino que recogen selectivamente materiales de distintos lugares de la colmena y los procesan específicamente para la abeja reina.
Existen abejas obreras que se dedican exclusivamente a criar a la abeja reina, y el cumplimiento de esa función sustenta la prosperidad de toda la colonia. Bear describe el mecanismo por el que las abejas obreras colaboran estrechamente para dar a luz a la próxima gobernante como algo más parecido a una corte real que a una simple guardería. Dado que se ha observado un patrón similar tanto en la abeja asiática (Apis orientalis) como en la abeja europea (Apis mellifera), es posible que esta estrategia esté profundamente arraigada en la evolución de las abejas.
WIRED Japón. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.