La asociación Laxshmi presenta un escrito de impulso procesal para reclamar plazos a los laboratorios de Criminalística y Toxicología sobre pruebas pendientes desde 2021
Regala esta noticia Añádenos en Google Pruebas del caso Alcàsser en una estantería del almacén judicial. (Txema Rodríguez)Javier Martínez
Valencia
15/09/2026 a las 07:39h.Nuevo movimiento procesal en la pieza separada que investiga el paradero del prófugo Antonio Anglés, el presunto autor material del triple crimen de Alcàsser. La ... Asociación Laxshmi para la Lucha contra el Crimen y la Prevención, personada en la causa como acusación popular, ha registrado ante el Juzgado de Instrucción número 6 de Alzira un escrito de impulso procesal para reclamar que se reactiven y se ponga fecha a los análisis forenses y pesquisas policiales acordadas entre 2021 y 2022, que todavía permanecen sin respuesta sobre la mesa de la jueza instructora.
La Asociación Laxshmi para la Lucha contra el Crimen y la Prevención pone el foco prioritario en dos frentes: las pruebas genéticas de última generación y el rastro internacional de Antonio Anglés. En el apartado policial, la acusación popular pide a la jueza que reclame al Grupo de Localización de Fugitivos de la Policía Nacional los resultados de las investigaciones realizadas en colaboración con las autoridades de Irlanda sobre los cuerpos de varones ahogados y rescatados en sus costas en la década de los 90.
También reclama que el cuerpo policial informe de manera exhaustiva sobre el número de cadáveres que finalmente han sido exhumados en territorio irlandés, y si los pertinentes cotejos de ADN han arrojado alguna coincidencia con el perfil genético de uno de los principales prófugo de la justicia española. La asociación Laxshmi, que preside el criminólogo Félix Ríos, teme que las autoridades irlandesas no hayan compartido con la Policía española algunos perfiles genéticos de cadáveres hallados en los años 90.
Además, Ríos reitera la necesidad de conocer el estado de la comisión rogatoria internacional cursada a las policías británica e irlandesa para localizar la documentación que le fue intervenida al polizón del buque mercante 'City of Plymouth' —embarcación en la que supuestamente huyó Anglés de Lisboa en marzo de 1993—, así como de la fotografía que le habría tomado un marinero antes de su desaparición en aguas de la bahía de Dublín.
Pelos y moqueta
En el terreno científico, la acusación popular recuerda que siguen sin resolverse análisis clave ordenados a la Sección de Genética del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil y al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. Entre ellos figuran los estudios de ADN mitocondrial de los fragmentos de vello hallados durante la segunda inspección ocular practicada a los dos vehículos confiscados tras el triple crimen —un Opel Corsa y un Seat Ronda—, así como el análisis de los recortes de las tapicerías, acordados judicialmente entre octubre de 2021 y marzo de 2022.
La Guardia Civil volvió a inspeccionar en 2021 los coches de Miguel Ricart y Antonio Anglés. Los agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) de la Guardia Civil buscaron vestigios forenses en los vehículos para afianzar la acusación contra Anglés en el caso de que estuviera vivo y fuera detenido.
Según los hechos considerados probados en la sentencia del caso Alcàsser, las niñas subieron de forma voluntaria en una calle de Picassent al Opel Corsa que conducía Ricart. En su primera declaración ante los investigadores, el único condenado por el triple asesinato manifestó que no iban acompañados por ningún otro individuo cuando recogieron a las menores.
En la primera inspección de los dos coches que utilizaban Anglés y Ricart, la Guardia Civil halló y examinó numerosos pelos, un hacha, una sierra, una colilla, una caja de cerillas, una petaca de cristal, unas tijeras plegables y cuchillas de afeitar, entre otros objetos, pero no encontraron vestigios forenses de las víctimas.
De igual forma, la acusación popular Laxshmi apremia al juzgado a reclamar al Instituto Nacional de Toxicología el informe definitivo sobre el análisis de ADN nuclear practicado a diversos pelos hallados en los distintos escenarios, muestras localizadas en las víctimas y en sus vestimentas que nunca llegaron a ser analizadas con tecnologías contemporáneas, pelos encontrados en el interior de un guante, y el estudio pericial de piezas de la ropa de Toñi, Miriam y Desirée junto a la moqueta en la que fueron envueltos los cadáveres.
Con este escrito, la entidad personada en la causa busca evitar que las diligencias acordadas hace más de cuatro años caigan en el olvido administrativo y judicial. La causa permanece abierta para asegurar los cargos criminales contra Antonio Anglés o dirimir la posible responsabilidad de terceros implicados antes de que prescriba la responsabilidad penal.
Según la sentencia que condenó a Ricart a 170 años de prisión, los dos asesinos pudieron actuar en compañía, «posiblemente de alguna otra persona más», cuando invitaron a las tres jóvenes a subir al vehículo, pero nunca se demostró la implicación de un tercer individuo.
El 27 de enero de 1993, dos apicultores valencianos subieron a la montaña para trabajar en sus colmenas y en el camino descubrieron el brazo semienterrado de una joven en avanzado estado de descomposición. El viento, la lluvia y los animales habían revelado una fosa con los cadáveres de las tres niñas de Alcàsser.
El triple crimen
El 13 de noviembre de 1992, Miriam, Toñi y Desirée desaparecieron en Picassent cuando hacían autoestop para ir a la discoteca Coolor. Según la sentencia del caso Alcàsser, Anglés y Ricart invitaron a las niñas de 14 y 15 años a subir al Opel Corsa y las llevaron a una casa en ruinas en el paraje de La Romana en Tous, donde las ataron, torturaron y agredieron sexualmente. A la mañana siguiente, Anglés asesinó de un disparo en la cabeza a las menores y las enterró con la ayuda de Ricart en una fosa que habían cavado tiempo atrás para esconder una moto robada.
Dos meses y medio después, el 27 de enero de 1993, dos apicultores valencianos subieron al paraje montañoso de Tous para trabajar en sus colmenas y en el camino descubrieron el brazo semienterrado de una joven en avanzado estado de descomposición. El viento, la lluvia y la casualidad revelaron una fosa con los cadáveres de las tres niñas de Alcàsser.
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