El Málaga volvió a Primera y el estallido tras el ascenso, tanto en Almería como en la ciudad malagueña fue total y volvió a demostrarse que el momento que vive el club a nivel social no conoce precedentes
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El túnel de La Merced, tras el ascenso del Málaga. (Marilú Báez)Málaga
21/06/2026 a las 13:55h.Una celebración apoteósica para un ascenso que puede suponer un cambio de paradigma para el Málaga. Qué noche fue. Tras el ascenso del equipo en ... Almería, un partido que se jugaba a 200 kilómetros de la ciudad malagueña y al que acudieron varios miles de aficionados sin entrada, Málaga y el malaguismo estallaron de alegría al certificarse el regreso del conjunto blanquiazul a Primera División ocho años después.
La celebración de los futbolistas
Algunos, como es el caso de Dotor, tuvieron que cumplir alguna apuesta; al madrileño, Montero le rapó gran parte del cabello en el vestuario (le dejó a la mitad la parte de atrás de la cabeza). A su vez, Montero apareció después con el pelo con los colores blanquiazules. El éxtasis en el interior del vestuario era total: los jugadores, desatados, interrumpieron la comparecencia oficial de Juanfran Funes para cantar «¡A Primera, oé! ¡A Primera, oé!» o «¡Funes buque!». Una estampa que sin duda es historia de la entidad.
«¿Dónde están los cohetes? ¿Los cohetes dónde están?», cantaron ambos jugadores. «Oye, ¿me los prestáis? Es para un trabajo de clase», dijo Niño en tono humorístico.Se especulaba con respecto a su vuelta a La Rosaleda una vez llegara la expedición de Primera a Málaga, pero los incidentes que tuvieron lugar en los prolegómenos del partido, que se saldó con algunas lunas del bus rotas, provocaron que se optara por no pasar por el estadio e ir directamente a la fiesta privada, en una discoteca de la capital. Allí, fueron recibidos por más de un centenar de aficionados, que esperaron hasta bien entrada la madrugada a la llegada del equipo.
Entonaron cánticos y dieron un gran recibimiento a jugadores y cuerpo técnico que se fundieron en abrazos de alegría por lo conseguido. No obstante, es necesario recordar que será el lunes cuando se lleve a cabo la rúa oficial por el ascenso, y ahí se dará el verdadero baño de masas, uno probablemente sin precedentes en la ciudad teniendo en cuenta que el momento que se vive a nivel social con respecto al club es realmente inédito.
Los malaguistas en Almería
Unos 500 aficionados blanquiazules, que seguro que ellos mismos se sentían unos privilegiados antes del partido por disponer de una entrada (unos 344 en la grada visitante), alentaron al equipo en el UD Almería Stadium y después pudieron celebrar el ascenso dentro. No obstante, había varios miles de hinchas que viajaron a sabiendas que probablemente no podrían ver el choque en el campo y simplemente lo hicieron por animar al Málaga a su llegada al estadio y celebrar después por las calles. Debían apañárselas de alguna manera para verlo desde fuera: muchos fueron desalojados de los bares y aledaños del campo «porque no esperaban tanta gente», aseguraron algunos testimonios.
Pese a la distancia física con La Rosaleda, las calles almerienses resonaron con ecos inconfundibles. No dejó de escucharse el himno del club. Sentados en los bancos de las plazas, apelotonados en las aceras muchos siguieron el partido pegados a las radios y los móviles, vibrando tras conocer que el Málaga volvía a la élite.
Y en las inmediaciones del campo indálico se desató la locura: centenares de malaguistas festejaban ilusionados por las calles almerienses esos primeros minutos del Málaga como equipo de Primera División.
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Éxtasis en la ciudad
En torno a 10.000 malagueños de todas las edades se echaron a las calles (muchos estaban ya por allí para ver el partido decisivo). La ciudad se tiñó de blanquiazul, y puso rumbo, como es habitual, a la Plaza del General Torrijos, antigua glorieta de las Tres Gracias.
La zona se llenó de olor a bengala, con banderas blanquiazules y sobre todo, rostros que reflejaban auténtica felicidad. El sudor y las lágrimas corrían entre los malaguistas, que inundaron con su pasión y entrega distintos puntos del centro de Málaga. Malaguismo en estado puro. Nadie, absolutamente nadie, quiere despertar del sueño.
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