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Internacional

Una ciudad para todos

Una ciudad para todos
Artículo Completo 860 palabras
LA TRIBUNA Una ciudad para todos

Luis Utrilla Navarro

PRESIDENTE PROVINCIAL DE CRUZ ROJA

Domingo, 4 de enero 2026, 01:00

... principales catalizadores del inicial desarrollo social, económico, religioso, demográfico, político y, en gran medida, también humano. No obstante, desde la primigenia Jericó al esplendor las polis griegas tuvieron que pasar más de 2.500 años para que se consolidaran en las ciudades los primeros sistemas políticos, los primeros intercambios económicos, la aparición de la propiedad urbana, y lo que resultó más importante, la génesis de los primeros derechos de las personas como ciudadanos. Veinticinco siglos después, es precisamente la condición de ciudadanos la que nos da la auténtica razón de ser de las ciudades. Un concepto de ciudad que ha transitado por diferentes formas de organización y convivencia, y que desde finales del siglo XX se ha convertido en el centro neurálgico de nuestra vida, seamos o no habitantes de la misma.

Es evidente que muchos de estos calificativos, en uno u otro sentido, tienen diferentes lecturas, dependiendo del color del cristal con el que se miren. Para las personas que disponen de grandes rentas económicas la existencia de centros comerciales lujosos, atraques para yates, campos de golf o restaurantes de lujo, son factores que les acercan a Málaga. Para las personas con dificultades económicas para llegar a final de mes, que son más del 30% de la población malagueña, el inalcanzable coste de la vivienda, la deficiente movilidad urbana, o la ausencia de espacios públicos son cuestiones que hacen de Málaga una ciudad casi inhabitable. Y entre uno y otro extremo hay una importante población que habita una Málaga que en ocasiones presenta unos aspectos amables y en otros desagradables. Pero para los que ya peinamos canas, la ciudad no siempre ha sido así.

Llegados a este punto podemos preguntarnos qué nos ha traído a estos lares, no con ánimo de buscar responsabilidades, sino para evitar tropezar de nuevo en esas piedras del camino: la notable ausencia de un urbanismo planificador; la deficiente inversión pública en infraestructuras viales, educativas o sanitarias; la gestión especulativa del suelo y la vivienda; un crecimiento desordenado de la población; y, especialmente, un olvido de los valores que hacen de la ciudad el centro del desarrollo de las personas que la habitan.

Siempre estamos a tiempo de corregir el rumbo. De solventar con carácter urgente e inmediato el problema de acceso a la vivienda ya que, a pesar de la inercia de los sistemas constructivos para poner en el mercado nuevas edificaciones sociales, existen herramientas eficaces para frenar el deterioro actual, víctima de la especulación de unos pocos.

De planificar una inversión suficiente para mejorar la movilidad urbana y los enormes costes que conlleva la congestión viaria, incrementando urgentemente los servicios públicos de transporte. De establecer límites inmediatos al uso especulativo del suelo, esponjando las zonas congestionadas con la introducción de zonas verdes y de servicios públicos.

Dedicando recursos a la mejora de la habitabilidad de los jóvenes de la provincia que les permita acceder a los estudios universitarios, ahora hipotecados por los costes habitacionales y las notables carencias de servicios de transporte interurbanos. Dedicando la atención adecuada a las necesidades de las personas mayores, evitando el proceso de gentrificación que se extiende dramáticamente por los barrios del centro urbano.Haciendo compatible la industria turística, como elemento sustantivo que es de nuestra economía, con la vida ciudadana, evitando la crítica populista sobre una actividad esencial para nuestro tejido laboral y productivo. Articulando soluciones de integración de las ciudades que conforman la conurbación de la Costa del Sol y del valle del Guadalhorce en materias de sistemas de aguas potable y residuales; transportes urbanos e interurbanos; usos y planificación del suelo residencial, de ocio, industrial o turístico; rompiendo con los estereotipos municipales del pasado, estableciendo mecanismos de coordinación de las actuales organizaciones administrativas y políticas de cada uno de ellos.

En definitiva, estamos a tiempo de hacer de la ciudad un lugar habitable, especialmente para los que tienen escasos recursos, que son muchos, y que no pueden optar a otros ámbitos habitacionales ni laborales. Y, sobre todo, para hacer de la ciudad el ágora en el que de nuevo se dirima su propio futuro y el de quienes la habitan, respetando y haciendo respetar los derechos de todos los que nos identificamos como ciudadanos, y no somos, ni queremos ser, meros espectadores consumidores.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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