Andrea Romanos Nanclares Profesora de Medicina de Harvard
«Una copa de vino al día eleva hasta un 10% el riesgo de cáncer de mama»La investigadora protagoniza el viernes 29 de mayo el Encuentro 'Ciencia y Salud' organizado por SUR y patrocinado por la Fundación Unicaja
Regala esta noticia Añádenos en Google La investigadora y profesora de la Escuela de Medicina de Harvard. (SUR) 25/05/2026 a las 23:56h.Andrea Romanos Nanclares es investigadora y profesora de Medicina en la prestigiosa Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard y ejerce su labor científica ... en el Brigham and Women's Hospital de Boston (EEUU). Graduada en Nutrición Humana y Dietética y doctora en Medicina Preventiva y Salud Pública por la Universidad de Navarra, su actividad investigadora se centra en la epidemiología nutricional a gran escala y la prevención oncológica, campo en el que analiza cómo los dieta afecta al desarrollo de enfermedades crónicas, con especial foco en el cáncer de mama.
—Desde la evidencia científica, ¿qué significa hoy realmente comer para vivir más y mejor más allá de la prevención de enfermedades concretas?
—Comer para vivir más y mejor significa ralentizar activamente los procesos biológicos del envejecimiento —los relojes epigenéticos, el inflammaging, la disfunción mitocondrial— a través de patrones dietéticos con evidencia sólida. Por otro lado, también significa maximizar el healthspan, no solo el lifespan: vivir con plena funcionalidad cognitiva y física hasta edades muy avanzadas. Lo que nos ha enseñado la epidemiología nutricional moderna es que no hay un único alimento mágico, hay patrones sostenidos en el tiempo. Y la señal más robusta que tenemos hoy es que estos patrones, sean la dieta mediterránea, o la dieta antiinflamatoria, comparten siempre la misma dirección: más plantas, más aceite de oliva, más legumbres, menos ultraprocesados, menos alcohol.
—¿Qué peso real tiene la alimentación frente a la genética, el entorno o el estilo de vida en el cáncer de mama?
—Es un factor modulador clave, no determinante único. El cáncer de mama es el resultado de la interacción de múltiples factores. La genética —especialmente BRCA1/2— explica quizás el 10-15% de los casos. Las hormonas endógenas son críticas en el 20-25%. El estilo de vida en su conjunto, incluyendo la dieta, el ejercicio, el alcohol y el peso corporal, contribuye probablemente al 30-35% del riesgo atribuible. Lo relevante es que la dieta no actúa directamente sobre el ADN en la mayoría de los casos. Actúa como modulador del entorno metabólico en el que viven las células: el nivel de insulina, la concentración de estrógenos libres, el grado de inflamación, la composición del microbioma. Ese entorno puede ser más o menos favorable para la iniciación y progresión tumoral. La dieta no causa ni cura el cáncer de mama. Pero puede modificar sustancialmente el riesgo y el pronóstico.
«La dieta no causa ni cura el cáncer de mama, pero puede modificar sustancialmente el riesgo y el pronóstico»
—¿Qué evidencia existe sobre los ultraprocesados y el riesgo de cáncer de mama?
—La evidencia es aún limitada. Un metaanálisis de 2023 encontró que por cada 10% adicional de calorías procedentes de ultraprocesados, el riesgo de cáncer de mama aumentaba un 16%, sin embargo nuevos estudios prospectivos señalan que no hay un efecto claro. Hipotéticamente, los alimentos ultraprocesados podrían favorecer la carcinogénesis al converger múltiples vías —alteración de la barrera intestinal con inflamación sistémica, exposición a disruptores endocrinos del envasado, compuestos genotóxicos del procesamiento térmico y disbiosis intestinal con mayor recirculación estrogénica— que en conjunto crean un microambiente más favorable para el desarrollo tumoral.
—¿Qué sabemos sobre ayuno intermitente, autofagia y prevención del cáncer?
—El ayuno intermitente puede activar la autofagia y mejorar procesos metabólicos en estudios experimentales, pero en humanos no hay evidencia sólida de que prevenga el cáncer; la relación sigue siendo hipotética y en investigación.
«En general, se recomienda concentrar la ingesta en la primera mitad del día y evitar cenas tardías o copiosas»
—¿Importa cuándo comemos? ¿Qué dice la cronobiología?
—Importa. El reloj circadiano regula el metabolismo y las hormonas. La sensibilidad a la insulina es mayor por la mañana y disminuye al final del día. Por la noche, la melatonina reduce la secreción de insulina, lo que puede empeorar la tolerancia a la glucosa. Estudios observacionales asocian el trabajo nocturno con mayor riesgo de cáncer de mama. En general, se recomienda concentrar la ingesta en la primera mitad del día y evitar cenas tardías o copiosas.
—¿Cuál es el mensaje científico más claro sobre el alcohol y el cáncer de mama?
—Sin ambigüedad: no hay nivel seguro de consumo de alcohol para el cáncer de mama. El alcohol es carcinógeno de clase 1 (IARC). Por cada 10g de alcohol al día —una copa de vino— el riesgo de cáncer de mama aumenta entre un 7% y un 10%. Los mecanismos son directos: acetaldehído que daña el ADN, elevación de estrógenos circulantes, y aumento de la proliferación del tejido mamario.
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